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Federico Aristides Soto (Tata Güines)
1931-2008

Tata Güines, 77, Cuban Master of the Congas, Is Dead, 2/7/08 NYT

El rey de las tumbadoras, Miami Herald, 2/7/08

Cuban king of congas Tata Guines dead, 2/4/08 Reuters

Será sepultado hoy percusionista cubano Tata Güines, 4/2/08, PL

Tata Güines: grande entre los tamboreros, 2/08, CMBF Radio

Falleció Tata Güines, maestro de maestros de la percusión cubana, 5/2/08, Juventud Rebelde

Tambores cantarán por Tata Güines, 9/2/08, el Habanero

Interview/Entrevista, Toronto, 1993
video.google.com/videoplay?docid=4649817563421017260&hl=en
and
www.vimeo.com/673234 (higher quality)

After hearing the news of the death of Cuban conga player Tata Guines, I decided to hunt up some old video footage as my small contribution in  memoriam. In July of 1993, my friend Greg Rolle, publsher of the Wheat Street Independent in Ithaca, NY, and myself, an activist especially concerned with the deleterious effects the U.S. blockade of Cuba has on free cultural exchange, borrowed a Video 8 camcorder from our good friend  Jean Finley, a public access TV producer in Ithaca, NY, and travelled to Toronto, Canada for the 5th annual Beaches International Jazz Festival to hear and document the Cuban music that our government was trying to  deny us. -- Cris McConkey

Tata Güines work in progress "Recordar es Vivir" -- seeking label, 2/08

Nota para el CD Fiesta de tambores: Tata Güines, manos de seda, 17/1/08 María Elena Mendiola, directora de orquesta, investigadora

El año de 1940 fue el momento decisivo para la conga como instrumento: fue el momento en que uno de los más grandes músicos cubanos de todos los tiempos: Arsenio Rodríguez, transformó el septeto de sones en conjunto, al añadirle dos trompetas, un piano y una conga o tumbadora. Hasta ese momento, la conga era un instrumento de baja categoría en la música popular cubana y su medio natural era el de la rumba y las comparsas.

No obstante, cuando en 1948 Federico Arístides Soto decide emigrar a La Habana a probar su suerte, todavía le aguardaban años de vida trashumante: de día, vendedor de revistas, limpiabotas y en las noches, con la conga a cuestas, de Luyanó al Vedado, ganando 10 centavos por una presentación en la radio o cuando mucho y más, un peso por tocar bailes en academias como la de Marte y Belona. Eran tiempos en los que los congueros no eran considerados músicos.

En la categorización de este instrumento y para que se considerara a sus ejecutantes como músicos de igual nivel a los restantes, influyeron varios factores. Uno de ellos, muy decisivo, fue la modificación que introdujeron en su construcción, los hermanos Vergara, a fines de la década del 40. Antes, los cueros se fijaban clavándolos en la estructura de madera hecha a partir de barriles de vino y había que afinarlos con velas cada dos o tres números. Este inconveniente acabó cuando estos hermanos introdujeron el sistema de llaves metálicas tanto para las tumbas, como para el bongó. Otro elemento indiscutible fue la legendaria figura de Chano Pozo, quien antes de emigrar a los Estados Unidos ya era estrella del show de Tropicana, fama que luego se acrecentó a partir de su incorporación a la orquesta de Dizzy Gillespie en 1946 y por recomendación de Mario Bauzá. 

Hijo del tresero Joseíto Alejo, Federico Arístides Soto Alejo, nació en el municipio de Güines el 30 de junio de 1930. Desde muy pequeño percutía sin cesar en el pupitre de su escuela y cuando salía con su cajoncito de limpiabotas, se desviaba hacia la esquina de Santa Bárbara donde no faltaba nunca el bembé. Curiosamente, comenzó tocando el bongó y luego, aprendió el contrabajo con su tío Dionisio Martínez, que lo introdujo tocando este instrumento en su conjunto Ases del Ritmo. Más tarde fundaría su propio conjunto: el Estrellas nacientes. Antes de abandonar su pueblo natal, ya se había familiarizado con el formato del jazz band, en donde existía una agrupación de este tipo: la Swing Casino.

Ya desde que llegó de su pueblo le llamaban “Tata Güines”. Ese sobrenombre se lo había puesto Estela, la hermana de Arsenio Rodríguez, en cuyo conjunto tocaba antes de su etapa habanera.

Por muchas agrupaciones pasó Tata antes de convertirse en manos de seda: Jóvenes del Cayo, Havana, Sport, la orquesta Sensación, la Gloria matancera y con la orquesta de Rafael Ortega en el cabaret Sans Souci. Ocasionalmente incursiona en otros géneros a partir de sus actuaciones cada vez más frecuentes en la radio, entre ellas, acompañó al grupo de Guillermo Portabales actuando junto a Celina González y Ramón Veloz.

Viendo como los propios directores de las agrupaciones discriminaban a los congueros al punto de pagarles menos que a los otros músicos, Tata decide convertirse en un virtuoso, escuchar las grabaciones de las jazz band norteamericanas que pasaban por la radio, asimilar el mundo del jazz, su ritmo, sus acentuaciones y buscar la manera de de introducir la conga en ese universo. Estaba tratando de poner en práctica en La Habana lo mismo que su inspirador, Chano, había logrado en Nueva York.

De él ha dicho Leo Brouwer:

“Hay un elemento que no hemos valorado suficientemente: él, con las uñas, yemas, dedos y manos, construye una orquesta de timbres que sobrepasa el papel esquemático de la percusión y el ritmo...”

Ya la década de los 50´s marca una etapa superior en su carrera. En 1952 integra la orquesta de Fajardo y sus Estrellas. En 1955 viaja a Venezuela, México En 1956 llega a Nueva York. Decide probar fortuna y se instala en la Gran Manzana.. Toca en el Palladium y allí coincide con Benny Moré quien hacía una temporada junto a Machito y los afrocubans, actuando juntos por espacio de dos semanas. Es contratado en el Waldorff Astoria, súper lujoso hotel donde adquiere status de solista y alterna en la escena con Josephine Baker, Frank Sinatra y Los Chavales de España. Bien pagado, pero discriminado, nunca se adapta a ese ambiente, el inglés se le resiste y decide regresar en 1960.

No obstante supo aprovechar esa etapa neoyorkina: cuando terminaba sus actuaciones en el Waldorff, se llegaba a los clubes de Harlem donde se reunía en las madrugadas a descargar… nada menos que con Dizzy Gillespie, Maynard Ferguson, Chico Hamilton.

La presente antología, regalo para coleccionistas, ofrece una panorámica de la carrera de Tata. Su autor, Jorge Rodríguez, reconocida figura de la discografía cubana, ha hecho una rigurosa selección abarcando, no sólo las etapas a través del tiempo, sino los disímiles géneros en los que el talento de este singular músico le ha permitido brillar con luz propia.

Cuando al fin las casas discográficas se interesan en grabar discos con un género que proliferó por varios años como un fenómeno underground, a finales de los 50´s: la descarga, ya existía en La Habana una pléyade de músicos all stars que se ganaban la vida en las orquestas de los grandes centros nocturnos: Tropicana, Sans Souci, interpretando todos los géneros de la música popular cubana y de la música ligera internacional: nombres como Guillermo Barreto, Frank Emilio Flynn, Bebo Valdés, El Negro Vivar, Orestes López, Cachao y Tata Güines.

Es así que entre 1957 y 1958 se graban en La Habana, bajo los auspicios de Orlando López, Cachao y Chico O´Farril: Cachao y su ritmo caliente y Los mejores músicos de Cuba: jam sessions.

Abre el primer disco de esta Antología con Descarga cubana, una especie de declaración del ars poetica de Tata: en 1957 ya había cristalizado su concepto sonoro del instrumento así como su discurso polirrítmico, con tema y variaciones hasta el infinito, en combinaciones que siguen hoy causando el asombro y la admiración de percusionistas y seguidores del género.

Qué necesita una buena rumba sino un team de “timberos” que mantenga una “marcha” como un tren, un coro y unos bailadores espectaculares? En Estudio de trompeta, como es un espectáculo sólo para oír, se ha sustituido a los bailadores con el solo del Negro Vivar (mejor puesto el título de estudio, no puede estar: se catalogan como piezas para mostrar el virtuosismo). Sólo basta con la marcha abrumadora de Barreto, Tata y Tamayo, más el bajo de Cachao. En su momento, Tata “saca” las manos: veintisiete segundos dura el solo, no hacen falta más. Podría usted imaginar por un momento escribir ese solo en el pentagrama y dárselo a tocar al virtuoso más avezado de ese instrumento? 

Si descarga No. 2 hubiera sido una audición en la que el aspirante sólo hubiese contado con 30 segundos para mostrar de lo que es capaz, eso habría bastado a Tata para clasificar. Cómo se puede mostrar tal creatividad en un intervalo tan breve? Son facultades reservadas sólo a los que nacieron marcados por el signo del talento.

“La conga es un instrumento de acompañamiento, y con el contrabajo hace las veces de guía. Es importante respetar los conceptos rítmicos y no porque nuestro instrumento goce de una cierta popularidad, hay que actuar como un solista” 

Declaró así Tata a Luc Delanoy en su libro CALIENTE! Una historia del jazz latino lo que viene a expresar sintética y elocuentemente el concepto justo del rol de las congas en cualquier tipo de música, lo que no le ha impedido hacer una brillante carrera, tanto en el ámbito nacional como en el internacional y hacer solos memorables en muchos de los fonogramas en los que ha participado, cruzando armas con los demás instrumentistas en calidad de iguales.

Las descargas se basan en su tratamiento instrumental en el mismo principio de los formatos de jazz (lo mismo grandes que pequeños): enunciado del tema, con todos, comenzando luego una sucesión de solos de los participantes en los que, por lo general la percusión (congas y pailas) cierra esta secuencia antes de retornar al tema. Mientras, le ofrece la “marcha” necesaria a los solistas. Sólo que cubanas al fin, centran el protagonismo en el ritmo, no así en la armonía como en los standards del jazz norteamericano. Por otra parte, no hay tema en sí, sino un enunciado muy sencillo, motívico con dos pares de acordes que se repiten hasta el infinito. 

En Special de Bebo, grabado en 1955 se suceden los solos de Bebo, Generoso,”Tojo” Jiménez, (Ay, Generoso, qué bueno toca usted!”), Cachaíto y cierra el de Tata. La descarga permite a un conguero tan imaginativo como Tata, introducir patrones rítmicos y diseños de improvisación de la rumba, mientras el bajo y la paila le ofrecen la marcha, entonces él puede “sacar las manos” (a su debido tiempo) en temas como Special…y el tema que hace junto al pianista Pedro Justiz, Peruchín: La mulata rumbera. 

Como resultado de la recurrente confluencia de algunos de los “monstruos” de la base rítmica de cualquier género de la música, a saber: el pianista ciego Frank Emilio Flynn, el baterista y timbalero Guillermo Barreto, el bajista Papito Hernández, Tata Güines en la congas y Gustavo Tamayo en el güiro, cobra vida más o menos estable una formación que inicialmente se dio a conocer como Quinteto cubano de música moderna y luego, con la sustitución en el bajo de Papito Hernández, por Orlando López, Cachaíto, como Los Amigos. Entre 1962 y 1982 grabaron varios fonogramas de los cuales los primeros vieron la luz en la era del disco de acetato, bajo el título de Tropicana, volúmenes 1, 2 y 3.

De esas grabaciones algunas han devenido standards de la descarga actualmente: Sherezada cha cha cha, (del dúo autoral de Piloto y Vera), Pa´gozar (de Tata Güines) Sasauma y Gandinga, mondongo y sandunga de Frank Emilio Flynn. Como se trata de un formato más pequeño, las posibilidades de lucimiento de cada integrante, son mayores, a lo que se suma el factor de que ya por esa época se conocían muy bien y ya habían tocado y grabado muchas veces juntos. Los solos de piano de Fran Emilio ya son un referente obligado en varios libros que han visto la luz sobre las descargas y el latin jazz. Otro tanto ocurre con la dupla formidable que llegaron a constituir Tata y Barreto, el loro. Tal parece que nacieran predestinados el uno para el otro desde el punto de vista musical, pues mayores no pueden ser sus coincidencias. Esto alcanza la apoteosis en Sasauma, tema en el plato fuerte son las percusiones: Barreto, Tata y Tamayo.

Andando los 60´s ya Tata era el gran Tata Güines y en 1964 decide crear su propia formación: Tata Güines y sus tatagüinitos, quienes se apropiaron del pueblo que los aclamó enardecido en los carnavales de 1970 con El perico está llorando y Mami, dame mantecao, los más representativos de aquella agrupación y que aparecen como tracks nueve y diez del volumen uno del presente fonograma.

A raíz de una visita a La Habana en 1977 de Dizzy Gillespie, Stan Getz, Earl Hines y David Amram, los que irrumpieron súbitamente procedentes de un crucero turístico. Del concierto que al conocerse de esta presencia excepcional se organizó en el teatro Mella en el que participaron por Cuba el grupo Irakere y Los Papines (lo que a su vez propició la invitación de la mítica banda de Chucho Valdés al festival de Newport al año siguiente), la CBS propicia en 1978 un “Encuentro Cuba –USA” que tuvo lugar en el teatro Karl Marx durante todo un fin de semana y en el que tomaron parte por los visitantes, entre otros, Stan Getz, Billy Joel; la Fannia All Stars, la Típica 73, el grupo Weather Report, y Billy Cobham, en calidad de asesor de la CBS.

La visita del año anterior de algunos de estos músicos, los trajo esta vez un poco más informados de que lo que había en la isla, era un alud de novedades que en aquel momento ellos desconocían completamente, pero que ya en este segundo encuentro, más nutrido y heterogéneo por ambas partes, se sabía que iban a salir a la luz cosas deslumbrantes.

Paralelamente a las actuaciones en el Karl Marx se produjeron algunas grabaciones en los estudios de la EGREM, entre ellas, una de la Típica 73. Entre los presentes se encontraba el pianista Sony Bravo, el timbalero Orestes Vilató y el violinista Alfredo de la Fé y en la que además intervinieron por los anfitriones, Richard Egües, Juan Pablo Torres, Guillermo Barreto y Tata Güines, entre otros. Entre los temas que se grabaron, estuvo su descarga Pa´gozar que aparece cerrando el volumen uno de esta Antología y Fiesta de tambores, que abre colosalmente el volumen dos, temas que constituyen una auténtica joya con solos de lujo que ningún comentario alcanzaría a describir y en los que Tata cobra su protagonismo como estrella del género. Llama la atención el solo que abre Fiesta…. Si hubiera que escoger en toda esta antología un tema para mostrar quién es Tata, escogería este tema, pues este solo es una muestra y resumen de su ilimitada creatividad, virtuosismo, su capacidad de convertir las congas en una orquesta de timbres, con planos dinámicos, contrapuntos y acentuaciones diversas.

No fue a un conservatorio, pero sí estudió como estos músicos geniales saben hacerlo: oyendo a todos los grandes de cualquier género que lo precedieron. Tata sabe ser un brillante músico de sesión, un percusionista virtuoso, que en un all star como el segundo track del volumen dos: Guaguancó a todos los barrios, sabe mantenerse en una marcha que es todo lo necesario para interpretar este clásico de la música popular cubana, máxime cuando toman parte nombres tan monstruosos como los que integran la nómina de ese tema, procedente del fonograma Estrellas de Areíto, producido y dirigido por el gran trombonista, orquestador y productor Juan Pablo Torres, recientemente desaparecido

Al igual que se ha cuidado en mostrar las distintas facetas de Tata, lo mismo se ha hecho con los temas. Así es como no puede faltar en este fonograma Manteca, su tributo a quien sin saberlo, fue su gurú: Chano Pozo, en otro all star, esta vez de músicos de la orquesta del cabaret Tropicana. Más virtuoso el solo del comienzo, pero más sustancioso en cuanto a polirritmia el solo central y bien escueto y evocativo el del final, como diciendo humildemente: “Chano Pozo: Presente!”

Músicos de todas latitudes y generaciones se han acercado para invitar a Tata a sus fonogramas, en muchos de los casos, tratándose del opus uno de éstos, como artista en solitario. Ese ha sido el caso del recientemente desaparecido y muy talentoso conguero, ex Irakere, Miguel Ángel Díaz, Angá, en su célebre disco Pasaporte, (1994) otro tanto ha hecho el guitarrista Pedro A. Justiz, Peruchín, jr .con su disco Descargando. Peruchín jr. and the cuban all stars.

Con posterioridad a la grabación de Pasaporte, Tata graba en 1995 su disco Aniversario. Se trata esta vez de un disco de rumba. De ese fonograma se ha seleccionado los tracks del seis al nueve del segundo volumen en los que Tata se reúne con sus hermanos timberos. Maestro del género, nótese que a diferencia de las descargas, los all stars del son, como Estrellas de Areíto, Tata no saca las manos de la misma manera (imposible). Como los buenos músicos “todo terreno”, mantiene su marcha “ornamentando” discretamente por momentos. Atención: está oficiando un sacerdote de los cueros…

Se ha reservado para el final dos de los temas fuertes de Pasaporte: nuevamente Pa´gozar (un obligatto) y el tema que de título al fonograma Pasaporte: Tata & Angá .En Pa´gozar se dan cita algunas estrellas de la “vieja guardia” como Richard Egües, Frank Emilio y el bajista Carlos del Puerto más algunos del “relevo”, como los ex Irakere César López (sax alto) y Orlando Valle, Maraca (flauta). En el tema Pasaporte el único “veterano” es Tata, pues los demás son las estrellas del jazz fusión de estos días: el pianista Ernán López- Nussa, César López, Maraca y Juan Munguía en la trompeta. Bien diferenciados el discurso de uno y otro conguero, este tema no hace sino obligarnos a hacer una reverencia profunda ante el talento de estos monstruos de los cueros y los músicos que los acompañan.

Cuando usted tenga en sus manos este disco, aún antes de escucharlo, ya va a saber que está ante un fonograma de excepción: tanto por los temas, los géneros, como por los músicos que toman parte en sesiones junto a Arístides Soto Alejo, Tata Güines, quien a lo largo de cuatro décadas de trabajo, logró consolidar la dignificación de su instrumento a la vez que su persistencia y talento lo llevaron a figurar entre los grandes de la música cubana de todos los tiempos. Y entonces, amigo coleccionista, depositará este disco en el cofre de sus más preciadas joyas. Cada vez que escuche esta Fiesta de tambores, será un regalo para sus sentidos, que lo disfrute…………

María Elena Mendiola
La Habana Vieja, 17 de enero de 2008 

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El rey de las tumbadoras, Miami Herald, 2/7/08top

EL MUSICO cubano Tata Güines adquirió notoriedad como percusionista a partir de la década de 1950.
FDO. VELAZQUEZ MEDINA
El Nuevo Herald.com   

El edificio estaba, está aún, espero, en la esquina de Revillagigedo y Esperanza, en el mismísimo centro del barrio de Jesús María. Llovía aquella mañana desde temprano y aunque había llegado a tiempo, el clima me hizo creer que Bernardo Marqués, mi maestro de periodismo, no iba a llegar desde Alamar, allende la bahía de La Habana. Pero me equivocaba en cuanto a la puntillosidad del Benny, que me había citado en aquella esquina para que conociera a Tata Güines, a quien él iba a entrevistar y que vivía en ese edificio del populoso barrio de Amalia, alias Jesús María.

No recuerdo mucho de aquella entrevista hecha en los años ochenta del pasado siglo. La maestría de entrevistador de Marqués era evidente igual que cierta timidez del entrevistado. Yo casi no podía creer que estaba frente a un mito de la música moderna, amigo de Frank Sinatra, Gillespie, Benny Moré, Chano Pozo y Miles Davies. ¡Qué bestia!


En esos años estaba redescubriendo la música cubana luego de indigestarme con las traducciones españolas de piezas norteamericanas que ponían como sucedáneo en la radio durante mi juventud. Saber que Carlitos Embale, mi vecino de enfrente en la calle Angeles y amigo de mi tío, era un gran músico fue una de las mayores sorpresas de la vida. Lo mismo que ver a Amadito tocando con las D'Aida, el mismo Amadito que desde la década de los cincuenta conocí poniendo inyecciones contra la hipertensión a mi abuela, y que también era vecino nuestro en Jesús María.
 
Y es surrealista todavía para mí recordar que ellos, junto a mi tío Julio --que era ecobio (hermano) de Cuquito Embale en un juego de ñáñigos-- bebían en el Bar Luis, que estaba en la esquina de Angeles y Gloria, junto a Benny Moré, en tanto yo jugaba con los sobrinos de Carlos y mi tío menor, Pipo, que casi tenía mi edad y fue el primero de los hermanos en morir, en la explosión del avión de Barbados.
 
Poco a poco esos años y esos nombres tomaron un lugar destacado en mi vida y recuerdos, a pesar de que entonces no les hacía ningún caso a sus propietarios.
 
De ahí mi interés por el Tata. Recuerdo que me llamó la atención aquella mañana de la entrevista que Tata Güines, a cada rato, se pasaba un pañuelo rojo por la cara para secarse un sudor inexistente. Quizás para librarse de todo mal que pudiera traerle la entrevista. Por aquel tiempo de los ochenta estaba saliendo del ostracismo y participaba en un ballet con Antonio Gades y Alicia Alonso. ¡Un ballet con tumbadora!
 
Meses o años después, en la presentación de un número de la revista del Ministerio de Cultura de cuyo nombre acordarme no quiero, donde aparecía un artículo bajo mi firma y que llevaba en la portada al Tata, tuve un ataque de ira cuando un joven escritor negro, al verme saludar con mucho respeto a Tata Güines, vestido con elegancia popular, a la moda de los años cincuenta y con el pañuelo rojo en la mano, me preguntó: ``¿Quién es el negro payaso ese?''
 
Pude contenerme y sólo le respondí con asombro: ese es el Tata Güines. El mejor tumbador del mundo, que ha tocado en Nueva York y Europa y creado escuela.
 
En realidad, él había dicho lo mismo que yo hubiera expresado apenas diez años antes. Así habían ninguneado al Tata y a toda su generación, hundiéndolos en el ostracismo. Sentía vergüenza tanto por él, el escritor, como por mí.
 
Ahora que el Tata ha fallecido, otra parte de nuestro extraordinario mundo musical ha desaparecido. ¿Quién lo sustituirá?
 
Honrar honra, dijo el Maestro. Por ello quiero despedir a la distancia a Federico Arístides Soto, aunque parezcan excesivas, con estas palabras dirigidas a los reyes: El Tata ha muerto. ¡Viva el Tata!

Escritor cubano.
Reside en Nueva York.
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Tata Güines, 77, Cuban Master of the Congas, Is Dead

By BEN RATLIFF Published: February 7, 2008, New York Times

Tata Güines, one of the most important percussionists on the tumbadora, or conga drum, in the first generation of Afro-Cuban jazz and son montuno, died on Monday in Havana, where he lived. He was 77.

The cause was a kidney infection, according to Cuban state media.

Known for drawing a great range of sounds from his drums, with his fingernails as well as his hands, he was highly imitated, one of the best tumbadora soloists of his time, along with Chano Pozo and Patato Valdés.

Born Federico Arístides Soto in Güines, southeast of Havana, the son of a musician who played the six-string instrument called the tres, Mr. Güines moved to Havana in 1946. By the 1950s he was working with major Cuban bandleaders, including Peruchín, Bebo Valdés, José Fajardo and Chico O’Farrill. In the late 1950s he played as a soloist on the enormously influential recordings made for the Panart label of Cuban jam sessions led by Israel (Cachao) López, originally released as “Descargas en Miniatura.”

Also by the late 1950s he had joined forces with the pianist Frank Emilio Flynn, forming a new band, Quinteto Instrumental de Musica Moderna, later known as Los Amigos. But with the rise of the nueva canción singer-songwriter movement in Cuba, instrumentalists like Mr. Güines were falling out of favor. His second wind came with his participation in the “Estrellas de Areito” sessions in 1979, recordings made for Egrem, the Cuban state record company, which revived the descarga style from 20 years before.

By the ’90s, even before the waves of recognition for older Cuban musicians started by the “Buena Vista Social Club” film and record, Mr. Güines was recognized as an old master, and toured often. He recorded with the young conguero Miguel (Angá) Díaz, his greatest stylistic descendant, on the 1995 record “Pasaporte,” which won the Egrem album of the year award, Cuba’s equivalent of a Grammy.

He worked with other young bands, including Orlando Valle’s, and Jesús Alemañy’s band Cubanismo; he also recorded “Chamalongo,” with the Canadian saxophonist Jane Bunnett, and played on the title track of Bebo Valdés and Diego el Cigala’s popular 2003 album, “Lágrimas Negras.”top

www.nytimes.com/2008/02/07/world/americas/07guines.html?em&ex=1202533200&en=8a3f180277fe2ef1&ei=5087%0A


Cuban king of congas Tata Guines dead, 2/4/08

Mon Feb 4, 2008 1:10pm EST

HAVANA (Reuters) - "King of the Congas" Tata Guines, Cuba's most famous percussionist who shared the stage with Josephine Baker and Frank Sinatra half a century ago, died on Monday in Havana. He was 77.

Cuban state media reported that Guines, whose real name was Federico Aristides Soto, died of a kidney infection.

He was born in a poor black neighborhood in the town of Guines, just east of Havana, and made his first bongo drums from sausage and condensed milk cans.

Guines became a legend playing the conga, a tall and narrow drum of Congolese origin brought to Cuba by African slaves. He performed with the top names in Cuban music like Arsenio Rodriguez, Chano Pozo, Bebo Valdes and Israel "Cachao" Lopez.

In 1957, Guines moved to New York where he jammed with jazz greats Dizzy Gillespie, Maynard Ferguson and Miles Davis at Birdland.

Guines stunned audiences with his driving Afro-Cuban beat by playing five congas and singing at the Waldorf Astoria hotel in a solo performance that put percussion at center stage.

Guines enjoyed celebrity and owned his own car, but never got used to life in the United State due to racial segregation, he said in an interview published last year.

"Fame did not extend beyond the stage. Once you left the stage, it was like the signs said: 'Whites only,"' he said.

Guines returned to Cuba in 1959 soon after Fidel Castro came to power in a leftist revolution that he helped fund with contributions from his earnings as a musician.

Like other Cuban musicians who returned to fame late in life through the Buena Vista Social Club recording, Guines enjoyed renewed success in 2004 playing congas on the Latin Grammy-winning "Lagrimas Negras" (Black Tears) by pianist Bebo Valdes and Spanish Flamenco singer Diego El Cigala.

(Reporting by Anthony Boadle)
www.reuters.com/article/musicNews/idUSN0455466020080204?sp=truetop

 

Será sepultado hoy percusionista cubano Tata Güines, 4/2/08

La Habana, 4 feb (PL) El cádaver del destacado percusionista cubano Tata Güines será sepultado hoy en su ciudad natal, anunciaron a fuentes del Instituto de la Música.

Fallecido esta madrugada, a los 77 años, el músico será enterrado en la localidad habanera de Güines, al sur de la capital, donde comenzó su carrera cuando apenas era un niño, en la década del 40 del pasado siglo.

Federico Arístides Soto Alejo, su verdadero nombre, fue uno de los percusionistas más prestigiosos del país.

Durante su carrera estuvo nominado en tres ocasiones al premio Grammy por su participación en los discos La rumba soy yo, Lágrimas negras, de Diego el Cigala; y Cuban Odyssey, junto a Janet Bunnett.

Premio Nacional de la Música en 2006, la crítica lo bautizó como el rey de los tambores por su forma de tocar con las uñas ese instrumento.

Con su muerte, Cuba pierde a otra de sus grandes figuras de la música tradicional.

www.prensa-latina.cu/article.asp?ID=%7B2BF4E72B-30E3-4CAE-BCA8-CA16A96A59A0%7D&language=EStop

 

Tata Güines: grande entre los tamboreros, 2/08, CMBF Radio

Por Lídice Valenzuela, 

Con su típica gorra blanca y camisas coloridas, Tata Güines es considerado en Cuba el rey de los tambores, tumbador por excelencia, intérprete clásico de la rumba y la conga sin parangón. 

Negro nacido en una cuna humilde de la localidad habanera de Güines, Federico Arístides Soto Alejo (30 de junio de 1930), formado como músico entre los tambores y las fiestas religiosas de su barrio, adoptó su apodo de pequeño: el Tata, y como apellido el del pueblo que le vio crecer. La música la trajo en la sangre: su padre y sus tíos hacían música con los cueros. 

Apenas tenía seis años, cuando comenzó a tocar en el conjunto Partagás, del tresero José Alejo Vasallo. Todavía hoy, el Tata sigue teniendo el mismo brío con que acompañó a otros grandes de la música cubana, como Arsenio Rodríguez - quien también es oriundo de Güines - Chano Pozo, Frank Emilio y Changuito, entre muchos, que lo reconocerían como uno de los grandes de la percusión. 

Y no se equivocaron. Su prestigio lo coronó el Premio de la Música en 2006 y antes el Diploma al Mérito Artístico del Instituto Nacional de Arte (ISA), de La Habana Por si fuera poco, una marca de tambor de la fábrica de instrumentos musicales de Cuba lleva su nombre. Entretanto, Tata participó en tres Premios Grammy, en los Estados Unidos: por Lágrimas negras, La rumba soy yo y Janne Bunnet. 

Sucede que este hombre sencillo, como el hogar natal, quiso darle prestigio al tambor, un instrumento menospreciado hasta la década de 1940, cuando Arsenio Rodríguez lo invitó a formar parte de su banda musical. 

Me decían que era un loco, pero me pasaba el tiempo buscando mi sonoridad, mi propio ritmo. Y cuando me dejé crecer las uñas para que el cuero sonara diferente, muchos otros percusionistas siguieron mi ejemplo hasta hoy, recuerda el intérprete de las sabrosas rumbas y congas típicas de Cuba. 

Fue en los años 50 cuando conoció a los grandes, entre ellos Chano Pozo. Tocaba en cualquier lugar y dormía donde lo cogiera la noche en la urbe de farándula, bares y cabarés que era La Habana de entonces. 

Después se trasladó como muchos otros músicos cubanos a Nueva York. Trabajó allí con Machito, Dizzy Gillespie y puso cinco tumbadoras en el hotel Waldorf Astoria, uno de los más prestigiosos de aquella ciudad estadounidense. Había logrado su sueño, prestigiar al tambor y darle protagonismo a la percusión. 

De manera que hoy se le puede identificar por su concepto musical, ya legendario. Tata ha señalado que toca las tumbadoras con un ritmo fuerte y limpio: manteniendo la estabilidad, pegado al parche sin levantar demasiado las manos, para no agotarme. Me consideran la mano izquierda más rápida al extremo de que muchas personas creen que soy zurdo, ha enfatizado. 

Así es que, entre tales entregas y su mayúscula consagración refiere sentirse feliz por el homenaje que significa el Premio Nacional de Música, pues siempre lo reciben consagrados y él lo logró, como siempre quiso, dándole categoría a sus tambores y a la percusión cubana. 

www.cmbfradio.cu/cmbf/musica/musica_00008.htmltop

 

Falleció Tata Güines, maestro de maestros de la percusión cubana, 5/2/08, Juventud Rebelde

Nadie como él en esta Cuba —por no decir en el mundo— para hacer de la percusión un arte. Frente a Tata Güines, el cuero del tambor parecía la más delicada y costosa seda. Él colocaba su ágil mano sobre la curtida piel estirada por el fuego, y con sus uñas conseguía, lo mismo el más triste de los lamentos que la sonrisa más contagiosa. Pocos lo conocían como Federico Arístides Soto Alejo, pero todos sabían que había modernizado las tumbadoras, que era un maestro en eso de colocar los golpes «sueltos» en un tema, como «al descuido», pero que hacían que la pieza no pudiese sobrevivir si le faltaba aquella impronta de quien se dejaba llevar por el ritmo de las claves, por su finísimo oído y por las exigencias de un cuerpo acostumbrado, desde que era casi un crío, a la música.

Sí, porque Tata, Premio Nacional de la Música 2006, nació con los ritmos cubanos guiando los pulsos de su corazón. No podía ser de otro modo, si en la casa familiar, en su Güines habanero de la niñez (de ahí su popular sobrenombre), la música campeaba por su respeto: su padre, José Alejo, más conocido como Joseíto, tocaba el tres; su tío Ángel, el bajo; Jorge Eladio, la guitarra. También Dionisio, otro tío, hacía la suyo... Entre las cuatro paredes que lo vieron crecer, Tata Güines presenciaba fascinado los ensayos del Sexteto Partagás, que dirigía su papá, mientras se agenciaba dos laticas que transformaba en sonoros bongoes. También estaba el bullicioso barrio, donde la gente más que caminar bailaba al compás de la rumba.

En ese entorno se fue haciendo un hombre Tata, pero sobre todo un músico de ley que comenzó su carrera como bongosero del Sexteto Partagás. Luego vendría el gran salto, tras hacerse notar en agrupaciones como la orquesta Estrellas Nacientes, Arcaño y sus Maravillas —con la que dio el paso de trasladarse a la capital en 1946—; en el primer grupo de música campesina que existió en La Habana creado por Guillermo Portabales, en Fajardo y sus Estrellas, con la que invitaba al baile en el Cabaret Montmartre, espacio donde se le ocurrió tocar, por primera vez, con las uñas.

«No me costó tanto trabajo», contó en una entrevista. «Se trataba de sacar un sonido nuevo. Fue en un tema que se llamaba La chancleta, que hacía la clave con una chancleta de palo para que sonara a madera. Luego los hacía yo con las uñas, y la gente me pedía: ¡Tata, uña!».

Sin embargo, su alias empezó a andar de boca en boca después que grabó con Cachao y su Ritmo la descarga cubana. «Estaban Guillermo Barreto, Gustavo Tamayo, Niño Rivera, y cuando aquello cantó Rolito, cantó Laíto. Ya desde ese momento se hizo más famoso mi nombre, por los solos de tumbadora que interpretaba»; solos que dejaron su notable huella en álbumes como Lágrimas negras, La Rumba soy yo y Cuban Odyssey, tres flamantes ganadores de los codiciados Premios Grammy.

Su peculiar manera de atacar los cueros, su sonido único, inconfundible, lo convirtieron en modelo, aun cuando nunca negó haberse inspirado en las enseñanzas del gran Chano Pozo. Pero Tata Güines hizo lo suyo, al punto de establecer un estilo que perdurará en el tiempo, aunque este lunes Federico Arístides Soto Alejo haya dejado de respirar a los 77 años de edad, después de permanecer hospitalizado durante varios días por problemas renales y de hipertensión.

Zapatero de oficio, amante y defensor a ultranza de lo cubano, el poseedor del Diploma al Mérito Artístico del ISA y de múltiples condecoraciones, aseguraba que «primero hay que tener en cuenta tu música, tu palma y tu bandera, después que venga lo demás, pero hay que tener principios y respeto a todo lo que huela a Cuba». Hoy Cuba y los cubanos nos quitamos el sombrero ante una obra que inevitablemente trascenderá.

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Tambores cantarán por Tata Güines, 9/2/08, el Habanero
Por Ricardo Alonso Venereo
  09.02.2008

El 24 Festival Internacional Jazz Plaza 2008 que se celebrará entre los días 14 y 17 de este mes, en escenarios de la capital cubana y Varadero rendirá homenaje a Tete Montoliu y al recientemente desaparecido Tata Güines, a quien Chucho Valdés, presidente del Festival, calificó como "Maestro de la conga moderna y de símbolo más grande de la percusión en Cuba".

El 24 Festival Internacional Jazz Plaza 2008 que se celebrará entre los días 14 y 17 de este mes, en escenarios de la capital cubana y Varadero rendirá homenaje a Tete Montoliu y al recientemente desaparecido Tata GüinesEl día 15, en el teatro Amadeo Roldán, a las 12:00 de la noche, habrá un Tambor dedicado a Tata Güines, "el hombre del sonido inigualable", de quien mucho aprendió Chucho y muchos músicos cubanos.

Al evento concurrirán artistas y grupos de 15 países, incluida Cuba, y serán ofrecidos 31 conciertos. Entre los artistas extranjeros invitados se encuentran: los brasileños Tania María y Joao Donato, los españoles Javier Colina y Martirio (artífice de la fusión del flamenco con el jazz), el cuarteto sudafricano Bheki Khoza, el saxofonista italiano Stefano Bedetti y la cantante sueca Ann Kristin Hedmark.

Por la parte cubana lo harán Chucho Valdés y su cuarteto, quien protagonizará el domingo 17, en el teatro capitalino Mella, a las 5:00 pm, un concierto junto a Pablo Milanés, en el que presentarán temas de un disco que han preparado juntos "a voz y piano nada más", Jorge Reyes y su quinteto, El Greco y Top Secret, Giraldo Piloto y su grupo Klimax y El Chispa y los Cómplices (ambos del Centro Provincial de la Música Antonio María Romeu) y Bobby Carcacés y Afrojazz, entre otros.

Los dos primeros días habrá también el IV Coloquio Internacional de Jazz, en la Casa de la Cultura de Plaza de la Revolución, donde hace casi 30 años se inició la historia de este Festival, el cual será dedicado a José Luis Cortés (El Tosco), con la proyección del documental Tosco, el rey de la timba, y el debate de la ponencia Enramado y sortilegio de NG la Banda, de las investigadoras Liliana Casanella y Nery González.

www.elhabanero.cubaweb.cu/2008/febrero/nro2146_feb08/cult_08feb617.html

 

Tata Güines work in progress "Recordar es Vivir" -- seeking label 

In december 2007 we recorded a homage to the legendary pianoplayer Pedro Justiz "Peruchin". In the late 1950 Tata Güines was playing with him. With 77 years Tata Güines came back once again to record some of the most beautiful pieces from the past time with grandson Peruchin (nieto). Other musicans who took part were: Changuito (timb.), Frank Rubio (bass), Christoph Burger (bongo), Lazaga (Güiro) a.o. Tata Güines named the record "RECORDAR ES VIVIR".

Christoph Burger

Tel.+49-160-91600852
Germany

 

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