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PARTIDO INDEPENDIENTE DE COLOR: en la trampa de la fraternidad racial
Autor: Esteban Morales
UNEAC, 25/9/2011.

 

 

A MODO DE INTRODUCCION.-
Me correspondió presentar  el libro del reconocidísimo historiador Rolando Rodríguez, Premio Nacional de Ciencias Sociales. Fue un honor y lo seguirá siendo,  el que me haya solicitado esa tarea, a mí, que no soy su amigo intimo ni tampoco historiador.
Lamentablemente, circulan opiniones de que se trata de “un libro equivocado”, siendo esta   una calificación   muy seria  y sobre todo excesivamente arriesgada. Yo diría, aventurera, para calificar una obra, que cuenta con un cumulo de documentación original, que no creo posea nadie,  más que el Autor de la obra. Porque tuve acceso a ella, para hacerme  de  mis propias interpretaciones. Y quien desee  superar la obra del Cro, Rolando, deberá, al menos, tener a la mano esa misma documentación. [Un parte de esa documentacion se puede ver en el Internet, a lo cual, debido al bloqueo, los cubanos en la isla no tienen mucho accesso; los enlaces se encuentran en Rolando Rodriguez y su falsa memoria del doce, Claude Betancourt, 6/11/11.]
Más que hablar mucho del libro, con las licencias que  la presentación de una obra nos permite, lo más que hice fue inspirarme en el libro. Pues lo considero ciertamente  inspirador para continuar investigando dentro de un tema en el que no creo que nadie pueda tomarse la atribución o hacerse la ilusión de haber dicho la última palabra.
Quedan muchos espacios oscuros en  nuestra historia y  este, referido a los Independientes de Color, es uno de ellos. Rolando Rodríguez, por su parte, aporto información, de la que es posible haber oído hablar que existía, pero que nadie consulto como  el Autor.
Es cierto que el tema levanta muchas pasiones,  no se quisiera tirar sobre los Independientes la mas mínima critica, al punto de que yo  mismo hubiera deseado, que algunos documentos no existiesen, pero existen y hay que enfrentarse a ellos. Porque la ciencia exige primero que todo  de  honestidad ante los hechos y valentía para enfrentarlos, aun y cuando es posible equivocarse. Y los que me conocen saben muy bien, que no soy dado a las concesiones.
Literatura no es ciencia, aunque pueden hacerse ambas a la vez. Pero si  se quiere que  las cosas vayan más allá de la ficción,  los documentos y su interpretación,  son una condición ineludible para no caer en la subjetividad. Aunque cuando de interpretaciones se trata,  los documentos  tampoco  son la varita mágica, ni el tridente de Neptuno.
Por eso reitero, que el libro de Rolando Rodríguez es una obra inspiradora  y quien desee superar, ese escalón,  que es la forma en que la ciencia avanza, lo que debe hacer es publicar una obra mejor, más fundamentada en la información  y no pretender descalificarla solo en un puñado de cuartillas.

AQUÍ VA MI INTERPRETACION.

Es posible que carente de validas interpretaciones y de subjetividades, como la que mas.

La intervención norteamericana, a partir de 1898,  no solo expulsó al Ejército Español de la Isla, sino que comenzó un intenso proceso de restructuración (Norteamericanización) de  la vida cubana, dentro del cual, sin dudas,  los no blancos apenas tenían cabida. La definición del cubano, como hombre blanco, dada por José A. Saco, comenzaba a ser aplicada por  los  gringos casi con precisión matemática.
Según el censo de 1907, Cuba tenía 2, 048, 980 habitantes. De ellos 274,272 negros y 334, 695 mulatos. Representando ambos el 29% de la población. A pesar de todos los esfuerzos realizados para  poner requisitos que limitaran la posibilidad de su participación política, la temprana aprobación del sufragio universal masculino, permitía que aproximadamente un 30% de la población no blanca pudiera ejercer el voto. Por lo que, paradójicamente,  los no blancos devenían en un sector  muy  codiciado por  los partidos políticos de la época.[1]
Sin embargo, las condiciones bajo  las cuales  los negros y mestizos debían hacer uso del derecho que les asistía, no les eran nada favorables. Lo cual se expresaba, entre otros fenómenos,  en que  las múltiples promesas de que eran objeto durante los procesos electorales, por parte de los líderes de los partidos tradicionales: Liberal y Conservador,   una vez concluidos los comicios, tales  promesas se diluían y los negros y mestizos retornaban al “cuarto de desahogo”, hasta las próximas elecciones.
Las razones que explicaban ese comportamiento, tienen sus raíces a partir  del lugar que históricamente les correspondió a negros y mestizos dentro de la sociedad colonial cubana. Situación que una  participación en las Guerras de Independencia  les ayudó a superar bastante, pues  una inmensa masa de ellos, mayoría dentro del Ejercito Libertador, ganaron prestigio por su valentía, arrojo y sacrificio, que se hicieron indiscutibles, al finalizar las contiendas por la independencia. Muchos negros y mestizos disfrutaban de una autoestima que nadie se atrevía a discutirles abiertamente.
Sin embargo, las autoridades interventoras  norteamericanas  no tuvieron en cuenta para nada tales méritos y al organizar la república, a los negros y mestizos se les  vieron casi al margen  de la distribución del poder. Los norteamericanos,  para organizar la república a su antojo, prioritariamente  se apoyaron en los generales blancos, los autonomistas (en su inmensa mayoría blancos también),  en los hombres de negocio españoles que se  quedaron en Cuba y en el Ejército Norteamericano de intervención. Los negros y mestizos, prácticamente,  apenas algunos  estaban en   la Guardia Rural que se organizó, el nuevo ejército, la policía,  el cuerpo de marina y de  artillería,  que finalmente organizó el entonces presidente, José Miguel Gómez.[2]
Cientos de hombres fogueados en las guerras, con méritos más que suficientes, cuando lograron ocupar alguna posición lo hacían solo en los puestos más bajos, de los más miserables   salarios y con los grados más bajos, si es que  lograban formar parte de algunos de los cuerpos militares. 
El racismo importado por  los interventores yanquis, ligado al ya existente,  se encargó de excluir a los negros  de las posiciones de poder y de los puestos mejor  remunerados. Una principal demanda de los negros era que se les diera más puestos de trabajo en el gobierno.
 Pero,  “Según el censo de 1907 había 205 empleados en el gobierno, de los cuales  solo 11 eran negros” (Fermoselle p.83).[3]
 
También los negros alegaban ser discriminados en las fuerzas armadas, donde de 8,238, solo 1,718, o sea el 28% eran negros (ob.p.83). Habiendo sido mayoría en el Ejercito Libertador, apenas ocupaban espacio dentro del nuevo ejército y el resto de los cuerpos armados.
Entre la población de más de 10 años, el 54,9% de los negros eran analfabetos, mientras los blancos apenas  llegaban a un 38%.  (Fermoselle p.83).
Otras cifras  sirven para denotar la baja participación de los negros en actividades de prestigio social. Pues el número de profesionales negros también era muy reducido. Tal y como podemos ver en los datos siguientes:
-       De 1,349 abogados, solo 4 eran negros.
-       De 1,343 médicos, solo 9 negros.
-       Negros  había: 40 dentistas, 14 ingenieros, 5 veterinarios y 15 arquitectos.
Excepto para el caso de la industria del tabaco, la queja de los negros estaba justificada, pues de 27,503 trabajadores solo 10,485 eran negros.
La inmensa mayoría de los negros estaban empleados en la agricultura, fábricas de industrias mecánicas, también ocupando masivamente los servicios domésticos. Todas actividades de las más bajas remuneraciones. (Fermoselle, p.83-84)
Junto a  todo ello, había comenzado  a llegar a Cuba una inmigración blanca española, favorecida, que  hacia aun más difícil la situación a los negros y mestizos para encontrar  buenos  empleos.[4]
Entre la frustración acumulada  por muchos  independentistas al finalizar la guerra,   la amañada y desequilibrada distribución de poder llevada a cabo por  los norteamericanos durante la intervención, la traición de algunos viejos independentistas y  el especialmente  discriminatorio  tratamiento dado a la población negra y mestiza, el ambiente social no careció de enrarecimiento,  para que muy pronto comenzaran a aparecer las primeras señales de un descontento, que trajo la emergencia de los atisbos  de que un movimiento negro  nacionalista se estaba organizando. En diciembre de 1906 afloraban los rumores de que  los negros estaban descontentos con el Partido Liberal. El ambiente político  ponía de manifiesto claramente en qué consistían y donde residían  las inconformidades de los negros y mestizos, las que se expresaban atraves de  varios llamamientos que veían la luz en el propio año de  1907.
Entre ellos, el 3 de julio de 1907,  salió el  llamado  “Manifiesto al Pueblo de Cuba y a la Raza de Color” publicado en la ciudad de Santa Clara por Ricardo Batrell. En el mismo se proclamaba fundar  una organización que permitiera ayudarse mutuamente y  trabajar por el progreso de la raza de color.
Ese espíritu de reclamo de los negros y mestizos obedecía a que los mismos  estaban orgullosos de haber contribuido a la formación de la república que había emergido. Aunque ello se contradecía sobremanera con el hecho de no haber visto aun cristalizadas sus aspiraciones.[5]
Otro manifiesto, el de Lajas, del 27 de Agosto del  propio año 1907,  “Al Pueblo de Lajas y a la Raza de Color”,   pedía la unidad de los negros para obtener sus derechos. Al mismo tiempo que expresaba que no volverían  a ser engañados más por lo  líderes que prometían y no cumplían. Este llamamiento  ponía dentro del escenario político temporal  un ingrediente ciertamente explosivo: los negros esgrimían el instrumento de su unidad para alcanzar sus reivindicaciones  y lo hacían  también para “evitar continuar siendo engañados por el liderazgo de los partidos políticos existentes.
A diferencia del  denominado llamamiento de Camagüey, el de Lajas,  si pedía la formación de un “partido independiente de negros”. Si se trataba o no de una solución políticamente viable, lo cierto es que no parecía    una mera aventura, sino  algo que emergía de un nivel de madurez de  la  conciencia política, alcanzado  por un gran grupo de ellos. Que buscaban una solución radical a las dificultades para lograr su participación política dentro de la nación No pocas  veces habían insistido en que los partidos tradicionales, en particular, el partido liberal,  no daban a los negros posiciones de consideración, mando y prestigio, acorde con la participación que estos habían tenido  dentro de la república, incluso en la llamada Guerrita de 1906. 
Por lo que,  desde 1907,  ya se ponían de manifiesto las contradicciones que  darían  motivos  al surgimiento de un partido independiente de los negros. Sin dudas, una idea extremo compleja y hasta peligrosa, pues, aunque no se quisiera, rompía con los criterios de la llamada “fraternidad Racial”, muy defendida, y que había  caracterizado las relaciones entre negros, mestizos  y blancos por muchos años.[6]
Pero esa conciencia política de negros y mestizos, emergía en medio de  dos  tendencias: la del llamado “Directorio de la raza de Color “a nivel nacional; y una segunda que ya buscaba  la formación de un partido político independiente de los negros.
Una tercera posición, ya  dentro del movimiento político de los negros, buscaba un levantamiento armado, como resultado, al parecer,  del resentimiento acumulado contra los liberales, por sus continuos engaños,  los norteamericanos  y  proveniente de los intereses que deseaban provocar de nuevo una crisis dentro del país.[7]
Pero los negros de más baja condición económica, estaban atrapados entre varios fuegos. Los Directorios de las Razas, fundados en varias regiones, dirigían sus acciones a los negros descontentos. Por su parte, tanto el Partido Liberal de José Miguel Gómez como el Conservador, trataban de atraer el voto de los negros, mientras que otros negros más radicales preparaban  levantamientos para tratar de lograr bajo presión,  lo que no conseguían pacíficamente.
Pero, como bien expresa Aline Helg,  “la concientización de los negros y mulatos cubanos y su desafío autónomo,  incitaron a la elite dominante  a hacer  mas explicita  la ideología de la supremacía blanca”[8]. La idea de construir un partido negro independiente, preocupo sobremanera a la elite blanca, haciéndola tirar a un lado la idea de la “fraternidad  racial”, esgrimiendo abiertamente  de manera explícita lo  que en su mayoría habían defendido: la de la hegemonía blanca. En  1906, durante la insurrección liberal, contra Estrada Palma, la violencia había emergido  como potencial solución para no pocos. Antecedente ineludible para cualquier análisis.
Las fuerzas políticas liberales y conservadoras no querían esta última alternativa,  pues la suya era  que no se produjera  ninguna desviación del proceso  político, de modo  que contradijese  preservar  la formación  y hegemonía de los partidos burgueses. Lógica aspiración de los sectores de poder, de que todas las  fuerzas políticas que emergiesen quedasen agrupadas, encasilladas,  dentro de  una estructura  de  partidos, cuyo rejuego político electoral, era el que en definitiva  les permitía mantener su hegemonía.
De todos modos, alguna claridad existía, sobre cuál era el  trasfondo de las contradicciones políticas  del momento. Pues en particular,  la opinión del gobierno norteamericano de la época  era que las  revueltas de los negros  se debían a que estos no habían recibido una parte adecuada de los puestos en el gobierno. Cínica clarividencia imperial  de su parte. Luego, aunque las contradicciones políticas pudieran adoptar un rostro   racial y así le  convenía a la elite presentarlas, en el trasfondo se trataba de una cuestión de de poder, de clase.
Entre 1898-1902, la intervención  norteamericana, había dejado como lastre, la inmensa cantidad de negros y mestizos, que habiendo combatido, a veces por más de 30 años por la independencia, finalmente no les había tocado nada en   la distribución del poder de  la república.
Razón  por la cual, los intentos de construir un partido negro, ya habían emergido, desde principios del siglo, después de la  llamada  Guerrita de los Liberales en 1906. Por cuanto,  aunque muchos negros habían participado  en ella, nunca lograron ver reivindicados sus intereses .Simplemente, los negros y mestizos fueron utilizados  y después no les tocó nada en la distribución. La elite  blanca  se lo había repartido todo, como “botín de piratería.
Con posterioridad a la aprobación de la Enmienda Morúa, sin dudas el papel desempeñado por Estados Unidos, en el derrocamiento de Tomas Estrada Palma, durante la llamada Guerrita de 1906, es decir, ante la tozudez de este,  su definitiva contribución  para descarrilarlo, a favor de los liberales, quedaría como una señal, que sería interpretada por  la dirección del Partido Independiente de Color,  como que Estados Unidos, en algún momento,  los  ayudaría  a derogar la enmienda.[9]Tampoco es posible trasladar el Estados Unidos de ahora, al de aquellos tiempos, dentro del cual la democracia, los compromisos  y la politiquería tenían un tono más sofisticado.[10]
Sin dudas,  la actitud asumida por Estados Unido,   frente a la incapacidad de  Estrada Palma  de negociar  ante la insurrección de  1906, nos permite colegir, que las esperanzas que los miembros del Partido Independiente de Color pusieron  en que  el gobierno norteamericano  los ayudaría, presionando a su favor para derogar la Enmienda Morúa, no era algo festinado ni pura ilusión. 
Por eso, tal vez, Gregorio Surin lanzó en “Previsión”  una proclama, que en realidad era para estremecer a los patriotas  no simpatizantes del PIC. En la misma  se decía: “Si la propuesta de Morúa se convierte en ley irían a dirimir ese asunto  de derecho a Washington, donde nuestra vida política había sido sancionada por un gobierno fuerte que no temía a las manifestaciones del sentimiento popular” (Rolando Rodríguez. República de Corcho, p. 302).
En realidad,  es difícil de creer que personas de una inteligencia normal y golpeada por la experiencia política de la actuación norteamericana,  se creyesen semejante acción de Magoon  como algo repetible. Esto, además de una bofetada  a la gran masa del  pueblo cubano, que no resistía la Enmienda Platt, era reconocer el derecho de Estados Unidos a meterse en los asuntos de Cuba.  Pero creo que se manejaba  por el PIC como una esperanza de algo que en otro momento había sido posible. (Para ampliar ver: ob. Rolando Rodríguez p. 302). 
Sin embargo, en realidad, un reconocimiento como ese,  del  poder de la Enmienda Platt, no podía tener  mejor  resultado   que restarle prestigio al  Partido Independiente de Color, ante aquellos en los  que más debía  buscar el  apoyo político. Sin dudas, no era un buen camino para lograr la aceptación  que el Partido necesitaba. 

LA FUNDACION DEL PIC.
Entre 1878-1889, se había intentado  construir un partido de negros, al frente del cual  estaría Juan Gualberto Gómez, pero la idea no fructificó,  porque Gómez era enemigo de dividir a blancos y negros. Al contrario estos debían unirse contra  el poder  español en Cuba.[11]
En 1908, Evaristo Estenoz  y  Gregorio Surin, en La Habana, crearon la que llamaron “Agrupación de los Independientes de Color “, la que más tarde cambiaria su nombre por Partido Independiente de Color.[12]
Tal vez ante el temor de una posible sublevación, Charles Magoon, entonces interventor en  la Segunda Ocupación norteamericana, legalizó el Partido. Pretendía, según parece,  apaciguar  a los negros y mestizos  belicosos, porque sabía de la participación de estos en la Guerra del 95 y en la insurrección de 1906. Pero también es posible imaginar, que esa aprobación se debía a que la misma no contradecía  que en los Estados Unidos, a pesar del racismo imperante, los negros y otros grupos (minorías) fundaban sus organizaciones para reclamar  mejoras  para su población.
A finales de agosto de 1908, la agrupación comenzó a publicar su órgano oficial, bajo el nombre de “Previsión”. Este último lanzó campañas que  al parecer causaban el temor de los blancos.
Se  blancos independentistas a los negros que habían luchado contra España. Visión un tanto torcida de traición, porque se partía de un análisis de colores y no de clases. Los blancos en realidad no traicionaban a nadie, simplemente, muchos de ellos con poder, dinero  y  respaldados,   respondían   a  la defensa de sus intereses.
Lamentablemente, aunque no fuese su intención,  en medio de los temores que un posible enfrentamiento racial producía, el PIC,  sin proponérselo, provocaba una  cierta división entre blancos y negros, que asustaba y  no era aceptable para muchos cubanos de ambas “razas”. Cosa  que los principales fundadores de la nación cubana nunca habrían permitido.
Incluso,  el propio Antonio maceo, el negro más aguerrido y luchador contra la discriminación racial, la sufría, pero nunca se atrevió a decir  ni hacer  nada,  que pudiese dar la impresión de que blancos y negros pudiesen  convivir separados. A pesar de sufrir  no pocas veces la discriminación, Antonio Maceo, era un inclaudicable defensor  de la unidad de todos los cubanos. Lo principal era hacer la guerra contra España  para lograr la independencia  y Maceo ya había vivido  las consecuencias que la división entre los cubanos podía provocar. La república seria otra cosa. José Martí
 La había proclamado “Con todos y para el bien de todos “.Sin embargo, ya estábamos en la república  y el sueño martiano  parecía evidentemente frustrado. Al menos para la inmensa mayoría de  los negros y mestizos.
Cierto, no era lógico hablar de traición a los negros,  aunque realmente, es verdad que los generales blancos, en su inmensa mayoría, fueron evidentemente favorecidos  por una administración interventora racista, a la que ayudaron a convertir en polvo la idea de la república martiana, por la que tantos cubanos, blancos y negros habían  muerto.
A muchos, generales de la Guerra de Independencia, hasta Gerardo Machado y Morales, el último de la lista,  que se beneficiaron sobremanera,  les cabe el lamentable  honor de haber puesto en práctica el modelo neocolonial diseñado para Cuba  por Estados Unidos. Mientras  que generales de  cuatro guerras, como Quintín Banderas, no recibió  más que un miserable puesto de cartero, para finalmente morir vilmente macheteado.

En 1908, la agrupación presentó candidatos legislativos en La Habana, pero solo alcanzó 2,000 votos y ninguno resultó elegido. El mismo  Estenoz, obtuvo solo 95 votos, fallándoles entonces  la idea de que debían ir en lista independiente. (Fermoselle, pp.111-112).
 
Los Independientes de Color, no buscaban supremacía de raza, sino que no hubiera supremacía. Se unían no como negros y mestizos sino como oprimidos. Tampoco la agrupación era un fin en sí mismo, por lo que impedirles unirse era permitir que continuase la supremacía blanca  y la desigualdad. En sus filas se permitían blancos, habiendo muchos españoles anarquistas. Su programa era nacionalista con base en la búsqueda de la igualdad social y racial, pro obrero y pro campesino, favorable a la educación universal y a una justicia de verdad equitativa. Por lo que es muy posible que  los ataques de racistas  con  que les persiguieron  siempre, no fuera más que un modo también  de tapar, la animadversión y la cobardía que les provocaba  a los sectores blancos de poder el tener que  soslayar  enfrentarse con un programa que ni cínicamente hubieran  podido ser capaces  de  adoptar.
Pero  lamentablemente, también se manifestaba en el Partido Independiente de Color, cierta dualidad   contradictoria respecto a Estados Unidos.
-Reclamaban la aprobación   dada por  Magoon, por lo que de hecho aceptaban así  la Enmienda Platt, al considerar que  era bajo su autoridad debía devolvérsele status legal al partido..[13]
-Apelaron a la autoridad del Presidente de los Estados Unidos, para lograr el reconocimiento de su demanda.
-Parecían reconocer el racismo norteamericano, porque su órgano  “Previsión”, en la práctica, defendía la blandura del racismo  yanqui  ante un racismo más marcado en Cuba.[14]
Sin dudas, el PIC, buscaban  justicia,  apelando  a los mecanismos de poder  tal y como estos funcionaban  en aquellos momentos, pero lamentablemente las claves de ese poder  no estaba en manos de los cubanos, sino bajo el control de   Estados Unidos. Por lo que le quedaban muy pocas alternativas.
Sin embargo, el PIC tenía una postura no solo antirracista, sino que también se pronunciaba contra el expansionismo yanqui y la  propia Enmienda Platt, considerando entonces a Guantánamo y Bahía Honda  como dos heridas en el cuerpo de la nación. No obstante, todo parece indicar, que la obsesión por quitarse de encima a  la Enmienda Morúa, en la práctica, al parecer  los llevó a soslayar un poco  sus propias concepciones patrióticas .Es de destacar de que  no estaban en medio de la guerra, sino en la república, controlada por Estados Unidos  y administrada por sus cancerberos, por lo que se  trataba de un terreno muy resbaladizo, donde no era difícil quedar  envueltos por la politiquería. Que fue lo que finalmente les ocurrió.
 
En las elecciones parciales  de 1910, solo tendrían derechos liberales y conservadores. Para entonces el Partido dejo de llamarse agrupación y adoptó el nombre de Partido Independiente de Color.
 Estenoz, fue detenido por violar la Ley de Imprenta, acusándolo de ser el autor de un violento texto aparecido el 30 de enero de 1910. (Ver: Rolando Rodríguez,  La Conspiración de los Iguales, p. 299). El gobierno confiscó Previsión y Estenoz fue condenado a 120 días de arresto.
Entonces, aprovechando la ocasión, el Senador  Martin Morúa Delgado,  en febrero 10, del propio año, presentó al congreso una Enmienda al artículo 17 de la Ley Electoral. 
Supuestamente, Morúa,  con esa acción, defendía así la unidad de los cubanos, puede, tal vez,  que esa haya sido su intención personal,  pero en la práctica no se trató  más que  de una trampa para sacar del juego electoral al Partido Independiente de Color. Comenzando así una larga batalla político-legal, en la que muchos se vieron envueltos dentro de la cámara, destacándose entre ellos, Salvador Cisneros Betancourt, al considerar que “la Enmienda de Morúa traería más problemas de los que trataba  de evitar”,  y así fue.[15]
 Pienso que de no existir la enmienda y  de haberse  podido  evitar    lo  peligroso que  resultaba una partido de filiación racial, sobre la base de  un debate amplio  acerca de  la necesidad de dar espacio político real  a los negros y mestizos,   para que estos no se viesen obligados a constituirse en partido independiente, por sentirse presionados, pues se trataba   de solucionar el asunto por la vía de una imposición como la enmienda, se habría podido avanzar. Pero para ello se requería la  voluntad política de  la mayoría blanca y de los negros que se oponían.  Siendo los blancos  sobre todo,  los que tenían el poder, aunque también  los negros,  exigían una mejor distribución del mismo. Sin embargo,  creo que la sociedad cubana de entonces no estaba preparada para un debate de esa naturaleza y todo solo  podía terminar,  como termino. En una gran masacre, dentro de la cual, los negros no cedieron,  pero los blancos tampoco. Porque en el fondo, el asunto no era un simple  problema racial  sino de clase: de poder, donde la cuestión racial era solo el ingrediente que agravaba la confrontación, pero no su esencia.
Pensamos que el PIC, absolutizo el enfrentamiento a la  Enmienda Morúa, reduciéndolo todo a una batalla electoral  y esa  batalla  llevó al Partido Independiente de Color a cometer un conjunto de errores políticos, que le restarían muchas  fuerzas para  sostener la totalidad de sus  demandas y focalizar  el debate  por  alcanzarlas  de una manera más amplia y positiva Atrayendo hacia ese debate  tanto  a negros  y mestizos, como a blancos, de la población humilde, que podían identificarse con el programa del partido.
Entre tales errores debemos mencionar los siguientes:
- El primer  error fue olvidar que la batalla del PIC no podía ser solo contra la Enmienda Morúa, sino una  lucha  político-social por ganarse a la masa de negros y mestizos, y hasta de blancos, pobres sobre todo,  que  podían encontrar  reflejadas  muchas de sus aspiraciones en el Programa del Partido;  por cierto,  muy progresista para su época.

-Prestar más atención al aspecto organizativo del Partido,  para evitar  lo que de hecho  se produjo en algunas ocasiones, la  emergencia de iniciativas regionales, que no pocas veces pusieron en peligro las intenciones pacificas y  no racistas del partido.
 
-Haber confiado de manera muy idealista, apoyados en la estrategia de 1906 contra Estrada Palma, en  que el  gobierno norteamericano defendería en Cuba reivindicaciones políticas de negros, cuando dentro de su propio país practicaban el racismo más despiadado. Además, la diferencia con 1906, era que  fueron  blancos los que lideraron  entonces el movimiento.
 
-Creer que José Miguel Gómez se vería obligado  en algún momento a derogar la Enmienda Morúa.
 
-No tomar suficientemente en cuenta, los factores de peligro presentes en el ambiente político de la época. Tales como: el interés de algunos sectores por provocar   la intervención norteamericana, el racismo presente en la vida nacional, el peso de la propaganda racista, que magnificaba, tergiversaba  y manipulaba toda actividad  del partido, como una acción dirigida contra los blancos y sus familias; además de   la actitud  paranoica del gobierno norteamericano contra toda actividad  que pudiese afectar sus propiedades  en Cuba.
 
-Los independientes  confiaron en que conversar con José Miguel Gómez les serviría para adelantar algo en sus aspiraciones de abolir la Enmienda Morúa. Pero no valoraron suficientemente algunos asuntos que tendrían  consecuencias  desastrosas. Entre ellos:
 
      - Muy pronto, una vez  producido el alzamiento, el Presidente comenzó a sentir la presión proveniente,  directamente,  del gobierno de Estados Unidos, para que protegiera las propiedades  y  los ciudadanos norteamericanos. A lo que se aliaban los cónsules  norteamericanos, ingles y francés.
 
      - Beaupre, Ministro representante del gobierno norteamericano en Cuba, en coordinación con  el  cónsul  ingles,  francés y otros funcionarios  representantes de los negocios norteamericanos en  la isla, se afanaban continuamente por magnificar el peligro que representaba la insurrección, e  informar al gobierno estadounidense acerca de las incapacidades de la administración  cubana  para proteger  las propiedades norteamericanas.

-Varias personalidades  presionaban  continuamente por la intervención norteamericana.
 
      - Dentro del Congreso se movían fuerzas dirigidas a poner en manos de José  Miguel Gómez todas las capacidades para terminar la insurrección de la manera más violenta posible.
 
      - El Presidente  no hizo el menor caso a la realidad de que los insurgentes rehuían los combates, evitando los enfrentamientos con el ejército. Todo, lo contrario, al haberse corrido fuertemente el rumor de que había   algún entendimiento con  los líderes del partido Independiente,  para que lo que tuviera lugar fuese un simulacro de enfrentamiento, Gómez,   movilizo tropas y armamentos suficientes para masacrar  la insurrección. Por lo que, en el congreso,  al triunfar la idea de la suspensión de garantías y definitivamente aprobarse la Enmienda Morúa, el General  Monteagudo, jefe del ejército, se vio protegido para actuar con toda violencia y criminalidad,  como efectivamente  lo hizo.

ACONTECIMIENTOS  PRELIMINARES  DEL ALZAMIENTO ARMADO.

Evaristo Estenoz hizo constar, en más de una ocasión, que el PIC había sido respetado  y considerado por el gobierno de Washington, durante la Segunda Ocupación, en la persona de Magoon.
Por su parte, Pedro Ivonnet, renunciaba  al Partido Conservador  y se les unía para ser presidente del PIC en Oriente.
 
Pero según se acercaban los momentos definitorios de la contienda contra la Enmienda Morúa, la situación política para el PIC se tornaba más difícil y compleja.

El 3 de marzo de 1910,  apareció en “La Lucha” un manifiesto de las Sociedades de Color,  bajo  la dirección de Juan Gualberto Gómez, que criticaba a los Independientes por rígidos e impacientes. No los apoyaba  y este despegue  hacia un gran daño al Partido, pues se enajenaban al negro más importante de la época.
 
Los liberales se preocupaban, pues no se acababa de aprobar la enmienda y los miembros del PIC continuaban organizándose y constituyéndose.
En tal caso, José Miguel Gómez tampoco quería ceder  terreno a los Conservadores  y asumiendo un papel de árbitro supremo,  que supuestamente estaba por encima de la disputa,  cortejaba a los Independientes y les prometía interceder  para que la Enmienda no quedara aprobada.
Estenoz como parte de la campaña para evitar la aprobación de la Enmienda ataco fuertemente a Gómez, tildándolo de lechero y a Morúa de negro vendido, llamándole ignorante al coronel Manduley.
 
El Club Aponte tuvo una fuerte polémica debido a la pertenencia de algunos de sus miembros al PIC, a los que expulso.

Por su parte, Enrique José varona, se pronunciaba contra el “coqueteo con una organización que se basaba en el color”, señalándolos como irresponsables que comprometían el futuro de la patria.
En el órgano  “Discusión” les aconsejaba  no agruparse  por la raza y les sugería aliarse al Partido Conservador.
No eran pocas las manifestaciones de desaprobación que el PIC recibía continuamente. De  miembros  todos los grupos  raciales  y prácticamente de  todos los sectores sociales.
 
El 22 de abril, el Ministro  norteamericano Jackson le escribió al de Estado Knox, que se había reunido con Estenoz. Este le había asegurado que su partido era legítimo, pues lo había reconocido  Magoon. Que estaba integrado  por negros y blancos y no tenia que provocar acciones para derramar sangre o provocar una intervención de estados Unidos.
 
Pero la opinión de Knox, era que detrás del PIC había blancos que deseaban crear una causa de intervención y de posible anexión. Estos eran, según él,  los que querían crear una situación similar a la de 1906, que a pesar de su negativa inicial, al final,  había tenido que aceptar la solicitud  de Estrada Palma  de intervenir en la Isla.[16]

No obstante, en realidad, la entrevista con Jackson fue un error del PIC, pues ya la proclama de  Surin, mencionada más arriba, había servido  para levantar la sospecha de que el PIC buscaba la temida injerencia de Estados Unidos. Lo cual contribuía a enajenarle  las simpatías del elemento más patriótico del país. Pues realmente imaginar que Estados Unidos seria fuente de justicia para los negros en Cuba, era algo ciertamente  descabellado. ¿Cómo era posible imaginar que el Gobierno norteamericano apoyara  a negros en su neo colonia,  si prácticamente los masacraba en su propio país? Es una respuesta que no vale la pena encontrar. Sin embargo, el PIC, insistió en semejante asunto casi  hasta el cansancio.
 
La noche del 22 y 23 hasta  el 25 de abril de 1910, fueron arrestados 59 de los principales dirigentes del PIC.
Para representar al líder se constituyo como defensor el General Freyre de Andrade, dirigente del Partido Conservador. La jugada era clara,  se trataba de atraer al PIC al control de los conservadores.
 
Además, la prensa reforzaba la idea de que el PIC era el plan de algunos blancos  y extranjeros para buscar  el derrocamiento del gobierno y provocar la intervención de estados Unidos, algo similar a lo que había tenido lugar en 1906.Pero en 1906, Estados Unidos no había intervenido en favor e negros.

La tensión era tal que el Consejo Nacional de Veteranos publico el 23 de abril en “El Veterano” el manifiesto,  “ni blancos ni negros solo cubanos”, donde se acusaba a los Independientes  de color de encabezar  una campaña racista encaminada a destruir la república cubana. Por lo que entonces, el PIC, tampoco  podía contar con los veteranos. Una fuerza que poseía arrastre y prestigio suficiente.
 
Se creaba así una atmosfera que hizo que las Sociedades de Color  de La habana, condenaran la agitación de los independientes de color. ”Previsión” se vio obligado a declarar que no buscaban la intervención ni se proponían el  levantamiento armado. El periódico  trataba de salir en defensa del partido en medio de la situación tan desfavorable que se les creaba. Pero el desequilibrio entre lo que  un solo  periódico del partido podía hacer  en su defensa y el resto de la prensa era muy grande.[17]
 
El 29 de abril de 1910 fallece Morúa Delgado y el 2 de mayo, sin dudas influenciadas por el acontecimiento, la Enmienda es aprobada con 42 votos contra 20.Pasando a conocérsele como la Ley Morúa. A partir de entonces, la batalla contra  la Enmienda, prácticamente concentro definitivamente todos los esfuerzos del PIC.

El 20 de junio del propio 1910, diez de los detenidos del PIC decidieron acatar  la Enmienda y declararon disuelto el PIC. A pesar de haber sido excarcelados 57 disidentes, Estenoz continuaba encerrado y expreso que el partido seguiría  luchando.
Los que permanecieron en prisión tomaron la decisión de que o la Enmienda Morúa era derogada,  o por la fuerza la echarían abajo.
 
Finalmente,  Estenoz es liberado  y en octubre se encarga de hacer  público  de que el PIC continuaba, pues su disolución en la cárcel no había sido reconocida por una parte importante de sus miembros y que el mismo continuaba siendo el jefe del Partido.

Pero, en el mismo octubre de 1910, Isidoro Santos Carrera y  Zamora  Francisco Caballero (Miembros del  Comité Ejecutivo Provincial del PIC en Oriente), dirigen una carta al Presidente de Estados Unidos, reclamando la legalidad del PIC que había hecho Magoon y lamentablemente, en la misiva, califican  de visionaria  a la Enmienda Platt.
Sin lugar a dudas, una carta  como esa, al Presidente norteamericano, halagando la Enmienda Platt, le restaba aun más  prestigio al Partido,  haciéndolo quedar como antipatriótico.[18]
 
A la misiva mencionada, le siguió una carta a José Miguel Gómez,  de fecha 18 de octubre, pidiéndole aplazar las elecciones. Tan  nada  aceptable como la anterior
 
En realidad, todas estas reclamaciones carecían de valor, pues Estenoz, se había reunido e invocado el dictamen,  dado por Magoon, de beneplácito con el PIC, lo cual se había basado en la Enmienda Platt, pues bajo su jurisdicción era que había tenido lugar la Intervención de 1906.
 
Como algo, nuevamente lamentable, en sus reclamaciones, llamaban   Magoon ilustre ciudadano, cuando todos  sabían  de su falta  de prestigio en los Estados Unidos y de sus vínculos corruptos en Cuba.
 
En las solicitudes del PIC se ponía claramente de manifiesto la mentalidad de subordinación existente  en  casi todos los políticos cubanos de la época .Aunque  los del PIC en su inmensa mayoría eran negros y mestizos, por lo que  entonces, ¿que tenían que hacer estos últimos  pidiéndole clemencia al  Presidente de la nación más racista del hemisferio?  De   ello  salió el desaire esperado, donde el presidente de Estados Unidos,  respondía “… que  no consideraba oportuno formular sugerencias al gobierno cubano”.
Otros de los desvaríos políticos  de varios miembros  del PIC, se expresaba en que  junto a los disidentes de la cárcel, otros también se expresaban de acuerdo en votar por el Partido Conservador, criticando a los liberales por haberlos encarcelado.
 
Estenoz  trabajaba arduamente para reanimar el PIC. Que en 1912 tendría como tareas, no apoyar a ningún candidato  y derogar la Enmienda Morúa. A la sazón, Fernando Freyre de Andrade y Armando André, habían presentado  un proyecto de Ley para derogar la Enmienda Morúa, pero aun después de  mucho debate  no se logro nada concreto en la dirección defendida, entre otros, por el propio Andrade, Lino Dou y Campos Marquetti. [19]

Como  un  lamentable  error de cálculo, el PIC, no prestaba atención suficiente al contexto político  en que tendría que   moverse   su pronunciamiento de levantamiento armado. Entre otros, seria  grande la alarma que se crearía, que traería  el  recuerdo de las rebeliones de esclavo y en particular del “miedo al negro” que  la Revolución de Haití  había  provocado y que todavía permanecía en la conciencia de muchos blancos y negros también.

EL CAMINO HACIA  LEVANTAMIENTO ARMADO.

En enero de 1912, fue presentado un recurso de inconstitucionalidad contra la Enmienda Morúa. Pero fue declarado sin lugar. Con lo cual, así  se esfumo la última esperanza del Partido Independiente de Color.
Perdida las esperanzas de anular la acción de la Enmienda Morúa, los Independientes de Color, continuaron trabajando en las direcciones siguientes:
 
-Acentuaron el trabajo en función de preparar  la  protesta armada. Termino que ya de por si  no quedaba muy claro cuál era su significado, su posible  comprensión, aceptación  ni sus   límites. Pero se hablaba en el de protesta  y  de  armas.

-Estenoz programo una visita a Washington para insistir en reclamar la aprobación dada por Magoon.

-A mediados de febrero una comisión encabezada por Estenoz se entrevisto con el Presidente Gómez. Aquí el Presidente hizo algunas promesas de ayuda, pero reclamo que borraran el término “color” de la denominación del Partido. Esto último parecía ser  lo que más preocupaba y molestaba a las elites blancas de  los partidos tradicionales. Aunque también a no pocos  negros.
-Estenoz  finalmente lanzo un ultimátum a Gómez: si la Enmienda  Morúa no se derogaba antes del 22 de abril de 1912, los negros lucharían por preservar su honor. Acto seguido, Estenoz,  en Reivindicación,  publico una circular amenazando al  gobierno con desatar una ola de protestas y una manifestación masiva en Oriente. En realidad se trataba de un peligroso  ultimátum, que no tomaba muy  en cuenta las condiciones bajo las cuales el Partido lo realizaba. (Rolando Rodríguez, pp. 321-323)
El ministro Beaupre, inmediatamente, informo al Secretario de Estado norteamericano, sobre la visita de Estenoz al presidente Gómez. Diciendo que Estenoz  había declarado
A  la  prensa que su Partido era todopoderoso y que ningún partido  podría   ganar sin su ayuda. (Rolando Rodríguez  p. 323).
De  modo  que Beaupre,  informaba que el PIC pretendía lograr sus objetivos por tres vías:
 
-Presionando a José Miguel  Gómez y al Congreso.
 
-Por la vía de la intervención de Estados Unidos.
 
-Por una negociación con las armas en la mano.
 
Los negros siempre habían sido columna vertebral de los levantamientos armados  en Cuba, pero  bajo el mayoritario  liderazgo de los blancos, nunca solos. Por lo que la prensa, tornando    aun más tensa la situación, insistía,  en que el PIC recibía ayuda de Haití y de Jamaica. Elemento este ultimo  que fue  extensamente manipulado.
 
Por otro lado, la situación del PIC se tornaba aun más complicada  y peligrosa, al continuar  insistiendo en  apostar a que una decisión de Estados Unidos les beneficiaria. Política que los alejaba cada vez más de las simpatías populares  de que  necesitaban mucho, tanto de parte   de los negros como de los blancos.
 
El 21 de marzo, Estenoz, enviaba un  cable  al Presidente Taft, en el que pedía protección y acusaba al gobierno de no ofrecer garantías a su partido. Esta acción fue realizada también por decenas de miembros del PIC, por medio de Beaupre para hacerlo llegar a Taft. (Rolando Rodríguez, la Conspiración de los Iguales.  p. 326).
 
A pesar de los atropellos de que eran objeto, ofensas y hasta prisión, ello no justificaba insistir   por parte de los militantes del PIC .Pues mientras veteranos y patriotas  solicitaban a Estados Unidos no intervenir en Cuba y salvar  la república (maltrecha,  pero república al fin) los independientes solicitaban se les aplicase el articulo III  de la Enmienda Platt, con tal de salvar su partido. Sin dudas, se trataba de un egoísmo que lindaba con  el oportunismo y la falta de patriotismo.
La prensa entonces utilizaba  los documentos emitidos por el PIC para atacarlos  por doblegarse a Washington, considerado como reprobable ante la conciencia nacional. Aunque esta misma prensa no se cansaba de adular a Washington. En realidad,  el patriotismo de la inmensa mayoría de esta prensa cavia en el bolsillo pequeño de cualquiera. Pero con mucha frecuencia la demagogia y el cinismo  no pagan  entrada, se cuelan  por los resquicios más insospechados. Esa misma prensa que exacerbaba el sentimiento racista contra los independientes, los acusaba de antipatrióticos.
Pero, en medio de esta situación, llego  la artimaña de José Miguel Gómez. Sabiendo este último que Estenoz  se entrevistaría con Knox, el 5 de abril, lo convoco a una reunión  a  Palacio, donde le prometió que la circular prohibiendo los mítines seria cancelada y hasta que también, la Enmienda Morúa seria derogada.

El gobierno trataba de hacerle creer así a Estenoz, que Estados  Unidos le demandaba cesar sus actividades,  comentándoles que habían recibido cartas de Washington, procedentes del Presidente Taft. (Rolando Rodríguez p. 329).

Para tratar de captarlo, Gómez llamo a Ivonnet a palacio. Quien llego a la reunión con las aspiraciones del partido y rechazo  su cambio de nombre. Así como con la decisión de apoyar al candidato presidencial que más ventajas les diera.[20]
Ivonnet declaro entonces, que regresaba a Oriente sin haber logrado que el gobierno derogara la Enmienda Morúa.
 
El mismo día 14 de abril, Gerardo  Machado, derogo la circular que prohibía los mítines al PIC. Se dice entonces, que en reciprocidad, el PIC quito lo del color.

El PIC comprendía que tendrían que lograr  rápido derogar  la Enmienda Morúa. De lo contrario quedarían marginados del proceso electoral. Entonces se estudiaron  algunas opciones. Las más importantes fueron:

-Cambiar el nombre del partido y darle cargos a blancos. Pero entonces habría que reinscribirlo y eso significaba en la práctica  abandonar la batalla.
-Disolver el partido, lo cual  implicaba retirarse de la contienda electoral.
-Organizar una protesta armada, peligrosa variante que  podría  llevar  a la ocupación, como en 1906,  presionando para obligar  al gobierno de José Miguel Gómez  a derogar la Enmienda Morúa. (Silvio castro. p. 129).
A partir de entonces, comenzaron procesos que llevaron al desenlace fatal.   
Pienso, no obstante,  que  la  primera alternativa, habría ayudado a convertir al partido en un  movimiento popular. Con un programa  atractivo, que  podía desplazar a los otros partidos y atraer  masas, también  a los negros de renombre, como lo eran Juan Gualberto Gómez, Silverio Sánchez y otros Que se mostraban  renuentes a brindar su apoyo al PIC.
 
El 12 de mayo de 1912, se reunió el Ejecutivo nacional   del  PIC, con la presencia de Estenoz  y la participación amplia del resto, 13 en total, en la calle Virtudes  No. 95  (Ver: Silvio Castro.p.90).
Durante la reunión, el debate se centro en ir a la Protesta Armada o cambiar el nombre del Partido y seguir  luchando  dentro de la legalidad. También se consideraba necesario conocer la opinión de José Miguel Gómez sobre la derogación de la Enmienda Morúa y sobre los obstáculos que les oponía Gerardo Machado, Ministro de Gobernación, para la lucha legal.( Ver: Portuondo Linares. P. 148).
Se consulto en clave con los Comités del partido sobre las opciones. Una abrumadora mayoría de las juntas  voto por  tomar las armas. (Portuondo Linares p. 147).
Por su parte, Ivonnet, presentaba el proyecto de  los Independientes de la manera siguiente:
Confiaba en que se haría una asamblea para cambiar el nombre del partido y decidir a quién apoyar como presidente.
Se irían al Campo Las fuerzas comprometidas para alzarse. No habría enfrentamientos de sangre. A los 8 días se derogaría la Enmienda Morúa y después apoyarían la reelección de Gómez.
 
Después de la  mencionada reunión entre Gómez e Ivonnet, la prensa hablaba de un pacto entre ambos. En realidad el Presidente había tenido un dialogo con el PIC y les había prometido  derogar  la Enmienda Morúa. Pero ello no significaba que hubiera un pacto.
Pero, el 26 de mayo, en una entrevista  de Ivonnet y Estenoz con el periodista Bacardi, para “El Cubano Libre “ de Santiago de Cuba, cuando ya los Independientes   se habían ido  al monte, rechazaron que se hubiera establecido ninguna combinación con el presidente Gómez. Explicando que le habían dado a entender a este ultimo que si no satisfacían sus demandas  se verían obligados a adoptar una actitud violenta. (Rolando Rodriguez.p.332).
Se especulaba mucho sobre un posible arreglo entre el PIC y Gómez, pero ello   es muy difícil de admitir  debido a su peligrosidad. Esto  tampoco está probado.
De todos modos, Gómez, por su parte,  para negar  que hubiera habido algún pacto, tenía que hacer todo lo posible por  manifestar su voluntad  de aplastar la insurrección. A lo cual se sumaban otros asuntos, tales como:
 
1-    Las fuertes presiones en el congreso para  que no se pudiera derogar  la Enmienda Morúa.
2-    Las  intrigas del Ministro Beuapre, continuamente sobredimensionando todos los peligros, para justificar la ocupación  y una posterior anexión.
 
3-    El peligro real de que el PIC había aplicado la variante más peligrosa de rebelión: la llamada Protesta Armada.
4-    La actitud cínica del gobierno norteamericano, que nunca mostro la intención de reiterar  la  aprobación que Magoon le había dado  al  PIC. 
La tesis de un supuesto acuerdo entre Gómez y el PIC  para el alzamiento, es totalmente cuestionable. Pero que el Presidente hizo promesas de derogar la Enmienda Morúa, es cierto que  las hizo. Por lo que tan cercana las elecciones, e incumplida la promesa de Gómez,  ello llevo  más a los independientes  por el camino de la violencia.
 No era su intención  del PIC derrocar al gobierno, pero la variante seleccionada para lograr sus objetivos era la más peligrosa de  todas. Al  mismo tiempo, debiendo buscar apoyo en los negros, pero también en los oprimidos en general, no  lo lograron, siquiera, parece, que lo hayan intentado con la mayor fuerza  y lo que hicieron fue   moverse dentro de las estructuras del poder interno, el gobierno de Estados Unidos  y se olvidaron del pueblo,  perdiendo todo el carácter social y movilizador que pudo haber desplegado  su movimiento.
Por su parte, el gobierno norteamericano, al producirse el alzamiento, apoyo la masacre a realizar  por el Ejército Nacional y los  voluntarios,   bajo el mando del General Monteagudo.
Sin dudas, aquellos negros, orgullosos de su papel en la Guerra de Independencia,  parecían  no comprender que los enemigos ahora no eran los mismos,  ni ellos tampoco eran los mismos, para quienes se les enfrentaban entonces  ahora  como negros   armados contra   blancos de la elite en el poder.

EL LEVANTAMIENTO ARMADO.
 
Fue en Oriente donde se focalizo el conflicto. Lógico, si al observar el censo  se ve que de los 609,000 negros y mestizos que se decía entonces había en Cuba, en Oriente había  195,000, concentrándose la mayoría en la franja sur de la provincia. (Rolando Rodríguez, p. 336).Donde también estaban los lideres más importantes del partido.
Al mismo tiempo, se prestaba atención a la composición racial de la zona donde, según el censo de 1907: El caney tenía  53% mestizo, Alto Songo 71,8% y  San Luis 68,9%.
 
El 17 de mayo, en el parque Crombet,  de Santiago de Cuba, se  llevo a cabo una concentración, en la que Estenoz, se dice,   lanzo una amenaza: “Si la Enmienda Morúa no era derogada pronto  su partido arruinaría  a Cuba” ( Rolando Rodríguez, p. 337 ).[21]
Se cuenta, que al día siguiente del mitin, Estenoz se presento  en la herrería de Buenaventura Parada y  le dijo “ Es preciso nos vayamos al campo, todas las provincias están preparadas ya para el movimiento y el partido comprometido para alzarse…no habría derramamiento de sangre, las tropas no nos encontraran  y si acaso nos encontráramos, sostendremos un pequeño fuego del que nada ha de resultar , a los 8 días se derogara la Enmienda Morúa y después hemos de apoyar la reelección del general Gómez ( La Lucha, 1 de agosto de 1912 ).[22]
Según, Silvio Castro, es de este pasaje sobre el plazo de 8 días y el apoyo a Gómez  de donde se extrae, la supuesta complicidad del Presidente con el alzamiento. (   Silvio Castro, p. 163). Después Parada, que había referido este asunto,  cambia su versión de la conversación, narrada en condiciones muy especiales, estaba preso,  pero de todos modos,  no se puede inferir de lo dicho  que haya habido una confabulación expresa entre Gómez y el PIC. 
En realidad la situación política era muy tensa, pero la versión de Estenoz  sobre lo que él consideraba que sería el alzamiento resultaba poco menos que  increíble. Pues era una verdadera idealización  imaginar que con las armas en la mano y en medio del ambiente de desaprobación  que sufrían los independientes, todo terminaría tan fácil y rápido.[23]
 
Se dice que el alzamiento comenzó el 19 de mayo, en casa de Ivonnet.
Ya el 17 de mayo, el Regimiento No. 2 del Ejército nacional, informaba de una escaramuza entre ellos y 4 hombres.
El 18  hubo alzados del PIC en Sagua La Grande y Cruces y el rumor de alzamientos  de negros se esparcía por  momentos.
Mientras comenzaba el alzamiento en Oriente, Freyre de Andrade en La  Habana, el 19 de mayo, luchaba por introducir un cambio en el orden del día del congreso  para tratar de derogar la Enmienda Morúa. Su insistencia fue continua, pero frente a sus esfuerzos, legisladores negros como Campos Marquetti y Costa Rondón, no dieron el apoyo que se  esperaba.
Freyre de Andrade diría: “…Mis defensas a las reformas no son de la raza de color, sino de las libertades del país…la esclavitud  negra en Cuba  ha costado también sangre de la raza blanca.” (Portuondo Linares p. 143).
Se pensaba entonces que,  el  levantamiento armado, promover el debate en el congreso y la intervención de Estados Unidos presionando a Gómez, podrían  traer  la derogación de la Enmienda Morúa y así, supuestamente podría terminar todo. Pero no se logro nada en el congreso, el levantamiento devendría en una masacre y los yanquis no harían nada  para reiterar la política seguida por Magoon de  aprobar  sus derechos al PIC.Generandose de tal modo una encerrona de la cual fue imposible salir.
Estenoz, por su parte, parecía tener  una visión un poco  irreal de la situación, pues creo   era necesario explotar al máximo  el contenido social del movimiento de los independientes, aunque lo consideraran  como algo eminentemente político.
 
No obstante,  de todos modos, el PIC, parecía  estar  condenado. Porque si los negros triunfaban en sus empeños políticos, liberales y conservadores sentirían el temor a esta  nueva fuerza, al convertirse en una fuerza para sí. Ello, en realidad  no era imposible, pero los líderes del PIC, con sus errores, situaron tal posibilidad a una distancia inalcanzable. Porque, en particular, el alzamiento, podría provocar  la intervención norteamericana y con ella la ocupación de la república, lo cual preocupaba tanto a negros como a blancos, que habían luchado por ella. (Rolando Rodríguez. p. 340).
 
Las dos razas habían luchado por la república y  aunque esta última, un poco maltrecha,   resultaría que un segmento de la población, por muy justa que fuera su causa, iba a provocar el fin de los esfuerzos  de 30 años. Aunque los negros  con  sus reivindicaciones  ¿adónde irían a parar? Se trataba de una verdadera trampa que no tenía solución.

Por su parte, Theodore  Roosevelt había dicho: “…si una de estas islas que libertamos no es capaz de gobernarse a sí misma, entonces debemos nosotros gobernar hasta que llegue esa condición” (Rolando Rodríguez. p. 341).
Para dar a entender nexos con el anexionismo, por parte del  PIC, incluso,   se llego a afirmar por la prensa que  Estenoz, se había reunido Con Steinhart, con el fin de recabar dinero para su causa. (Rolando Rodríguez  p. 341).No existe nada que pruebe que Estenoz estaba en  nexos anexionistas con Steinhart. 

En realidad, no se puede decir que hubiese intenciones anexionistas por parte del PIC, pero su aceptación de ser apoyados contra la  Enmienda Morúa,  recuperarando  la autorización dada por Magoon,  los hacía sospechosos y manipulables dentro del  tema., aunque  ello no demostraba nada, salvo la intención  negativa de alguna prensa.  De todos modos, Estenoz, justificaba sus contactos con Steinhart  diciendo que era para conseguir el apoyo de estados Unidos  a sus derechos. Pero sin duda, el PIC se movía dentro de un terreno muy  resbaladizo que podía  acarrearles  serios problemas.

Estenoz y los dirigentes de su partido, no median justamente la correlación existente  entre sus propósitos de lograr la legalidad del partido, destruyendo la Enmienda Morúa u obteniendo la legalización de su  organización y los medios para conseguirlo. Sin al parecer  percatarse de  cómo se perjudicaban con algunos métodos que utilizaban para conseguir  lo que pretendían.
El presidente Gómez, por su parte, ya iniciado el levantamiento armado, aprovechaba muy bien las desventajas del PIC, a quien la prensa atacaba despiadadamente, los veteranos no lo apoyaban y  sufrían la no aceptación  de los negros y mestizos más prominentes.
La,  “declaración de guerra”  de hecho se produce cuándo, el 22 de mayo de 1912, Ivonnet cursa una carta al presidente  Gómez  en que le decía “El PIC ha empuñado las armas para protestar de los errores cometidos contra el expresado partido…a mi mando tengo 4,000 independientes  de color y que no son todos los independientes  ni son todos negros,  pues también hay blancos”.[24]
A partir de entonces, aunque el alzamiento había comenzado antes, empezaron  a moverse las tropas del gobierno. Ya antes, el 21 de mayo, los veteranos negros y blancos, comenzaron  su  apoyo al gobierno. Ni uno solo de los grandes patriotas  como, Juan Gualberto Gómez, Rabí, Cebreco, Pedro  Díaz y otros, respaldaron  a los Independientes. Sin percatarse de ello, el PIC había dividido no solo  a los cubanos, sino también  a los negros y desde el primer día ya perdía  la batalla con la prensa y la opinión pública. (Rolando Rodríguez  p. 345).
No obstante, un individuo como Armando André, enemigo de los Independientes,  decía:
“Por lo pronto hasta ahora, por lo menos no puede decirse…que sea un levantamiento racista…ni la sublevación va contra los blancos, por más que este es un plano muy  inclinado y fácil de recorrer.” [25]
Ya el día 21 de mayo, el ministro  Bauprés, que no esperaba más que una   mínima confirmación de sus deseos o  la  inventaba, telegrafió a Washington que el movimiento negro se había difundido y era alarmante. Intentando trasmitir  la inquietud para provocar la ocupación norteamericana.
 
Durante todo el tiempo que duro el levantamiento y aun cuando ya se reconocía que había concluido, este señor, antes mencionado,  estuvo sobredimensionando los peligros, combates, saqueos etc. Para mantener activa a  la flota norteamericana contra Cuba. Combinando todo  ello, con la  amañada  apreciación de que el gobierno de Gómez  no estaba en condiciones de sofocar el  levantamiento. También instigando de que otros  financiaban el movimiento de los independientes.   Ello desempeño un papel fundamental en la disposición del Presidente  por  acometer con fiereza contra los alzados y brindarle al  general  Monteagudo todos los recursos y garantías, para convertir   las acciones militares del gobierno en una verdadera carnicería. [26]
La prensa exacerbaba el  problema,  viendo alzados y acciones violentas por todas partes. El miedo, la mala intención de otros y el manejo  político de unos cuantos, deslizaba   el  ambiente por las sendas mas tenebrosas. Aunque no todos se dejaban llevar por la situación creada y los rumores que la  sobredimensionaban. Sobre todo,  en los primeros días, veteranos de Pinar del Rio, reclamaban la posibilidad  de una amnistía que  le propiciara a los alzados regresar al orden. Pero, lamentablemente,  Emilio Núñez,   al frente   del Consejo Nacional de Veteranos,  elimino toda intención de posible negociación con los alzados e  impulso   las acciones necesarias a nivel nacional, para que “…traer a los independientes a la legalidad fuera considerado como algo incompatible con la dignidad   nacional”. (Aline Helg: ob.cit.p.296, Rolando Rodríguez, ob. cit. pp. 349-350).
 Por su parte, Gerardo Machado, alentaba al general negro Agustín Cebreco, líder liberal y representante a la cámara, a emprender una acción  mediadora entre el gobierno y los alzados  que  los trajera al orden. El gobierno negó esta gestión, pero los dirigentes blancos  de importantes clubes de Santiago de Cuba, como San Carlos y  Unión, protestaron drásticamente. (Rolando Rodríguez p. 350. Meriño p. 98).
 
“En la actitud que tomo finalmente el gobierno de reprimir el alzamiento sin parlamentar, tuvo que ver el rechazo a tal conducta del cónsul estadounidense (Holaday) en Santiago de Cuba. (Rolando Rodríguez .p. 350-351.meriño p. 28).

El idealismo, más bien inocente,  desplegado por  los líderes de los independientes, se  había confirmado  en que,   durante la primera semana, el alzamiento, como habían planeado,  no fue violento y solo se trataba de una demostración de fuerza para presionar  al gobierno y al presidente Gómez. Los independientes se reunían y gritaban “abajo la ley Morúa, viva Gómez”. (Rolando Rodríguez p. 349) (Aline Helg .ob. cit. p.270).
Era evidente  que los independientes,  estaban   lejos   de concebir quienes  podrían ser sus verdugos. Pues se trataba de una consigna que encerraba en si misma todas  las  complicaciones   con que los independientes  se alzaron.

Aunque se trataba de hombre armados, se selecciono la peor alternativa para reducirlos a la obediencia. Matarlos, donde la posibilidad de la legalidad  pierde todo sentido. Había otras variantes posibles de utilizar, pero se trataba de negros en rebeldía, cimarrones, con los que nunca se había  tenido   ningún tipo de contemplaciones. Negros armados,  amenazando al gobierno,  a los blancos, supuestamente a  sus familias  y  a  las propiedades  norteamericanas; alterando la tranquilidad racial. Era bastante más de lo que la elite blanca y  la mentalidad  racista predominante  podían soportar. .Aunque, para no pocos,  se tratar también de ciudadanos que podían votar y hasta antiguos compañeros de armas en  las  guerras por la independencia  contra España.
 
“De la amenaza de destrucción no hay dudas. El mismo 20 de mayo, Estenoz le había escrito al administrador del central Soledad, de propiedad estadounidense…y  le describió su movimiento como una guerra por los derechos conculcados a la mitad del pueblo de Cuba. Si el administrador no le suministraba a los independientes de color 25 rifles y municiones, en los próximos días, sabotearían las plantaciones y el central.”[27]. Aunque se tratara de una pantomima, resultaba algo sumamente peligroso, amenazar las propiedades norteamericanas de esa manera.

Pero además,  todos los días finales de mayo, Beaupre y el secretario  Knox,  se la pasaron intrigando en varias direcciones.
-       De qué manera ponían en situación comprometida al gobierno de Gómez, hablando de sus incapacidades para reprimir el alzamiento y proteger las propiedades norteamericanas.
 
-       Mantener a Gómez bajo la presión del gobierno norteamericano era casi su  tarea más importante.
-       Como lograban que los barcos norteamericanos vinieran y desembarcaran tropas.
-       Como sobredimensionaban el alzamiento y los peligros que el mismo representaba  para los intereses norteamericanos en la Isla.
-       Manipular continuamente que el Presidente Gómez  estaba comprometido  con los independientes  y que de ello provenía su  poco interés por    atacarlos fuertemente. 
-        El secretario Knox  hacia causa común con Beaupre y ambos empujaban a Gómez hacia la más  drástica solución.[28]
 
Por otra parte, la experiencia de  1906 pesaba doblemente. Para los Independientes, porque   fue el  momento en que Magoon, representando al gobierno norteamericano, había aprobado la existencia del PIC. Para  Gómez,  porque había sido el momento en que Estados Unidos en   lugar de apoyar a Estrada Palma, ante la tozudez de este último,  había facilitado el terreno  a los liberales. Solo que ahora las cosas eran más complicadas;  para  los independientes, sobre todo,  porque a pesar de que iban solo contra la Enmienda Morúa y  únicamente presionaban al gobierno en esa dirección,  se trataba de negros, a los cuales la prensa, casi de manera total, les tergiversaba su movimiento, convirtiéndolo  todo  en una guerra racial. Lo cual no gozaba de simpatía alguna. Ni entre los liberales, los conservadores e incluso ni entre una buena parte de los negros y mestizos.

Las cosas se complicaron aun mas para Gómez, cuando Menocal, de manera oportunista, trataba de hacer ver que el presidente   era un flojo y  ofrecía  entonces  3,000  hombres para ahogar cuanto antes la insurrección. (Portuondo Linares. p.192)
 
Por su parte, Washington, siguiendo la idea del Secretario de marina Wintrop, dio instrucciones a Beaupre de comunicar  al gobierno de Gómez, que estaba haciendo movimientos  militares,  y que si Gómez no  lograba   proteger vidas y propiedades, sus tropas desembarcarían. Se trataba de un verdadero ultimátum que Gómez  no estaba en condiciones de  soportar.
De manera que entonces,  Washington, envió además de los anunciados buques, 700 hombres, 5,000 fusiles y 1 millón de proyectiles. Poniendo en alerta a todos sus hombres en el Caribe sobre el 25 de mayo, de  lo que  Beaupre informo a Sanguily. (Rolando Rodríguez. p. 367).
El 25 de mayo de 1912, José M. Gómez,  no aceptaba la  intervención, tildándola de indeseable  para la independencia y por demás, no acordada entre ambos gobiernos. Pidiéndole al presidente de  Estados Unidos, que diera marcha atrás, pues Cuba estaba solucionando el asunto del alzamiento, limpiando de occidente a oriente. Lo contario desprestigiaría al pueblo de Cuba y a su gobierno (Rolando Rodríguez. p.367).
 Por fin, el 3 de  junio de 1912, Gómez propuso al congreso suspender las garantías. Pues el General Monteagudo  había solicitado al Presidente que  adoptara tal medida,  como algo que se necesitaba para proceder contra los negros que adoptaban una actitud pacífica. Era el toque de “a degüello”, que necesitaba Monteagudo para desatar la masacre. Sin contemplaciones de  ningún tipo, el ejército y los voluntarios, se lanzaron contra los independientes, pero también contra los negros en general, asesinando incluso a negros  miembros del cuerpo de voluntarios y hasta del ejército, simplemente por ser negros. Gómez brindó las facilidades que Monteagudo  necesitaba  para convertir  las acciones militares contra el movimiento en un pase de cuentas de carácter totalmente racista. Bastaba  entonces con ser negro o mestizo para ser objeto de la más brutal represión, aunque no se tuviese relación alguna con el Partido Independiente de Color y el alzamiento. Tomando las acciones del ejército nacional  un carácter  totalmente racista.

LA MASACRE.
 
Hasta última hora emergieron posibles alternativas de negociación con los Independientes. Freyre de Andrade en la cámara, Kholy, Ducasse, algunos sectores de
Veteranos en el interior del  país, los intentos de Marquetti en la cámara,  y otras iniciativas, incluso de personalidades individuales. Pero en definitiva se impuso la densidad agresiva que el contexto histórico imponía, integrado por un conjunto de factores que solo servían para frustrar  el posible camino de las soluciones.
El racismo persistente   arrastraba  a todos los sublevados y no sublevados ,  hacia presentarlos  finalmente  como metidos dentro de  una supuesta guerra de negros contra blancos;  del Gobierno norteamericano era inútil esperar que cediera a las demandas;  la prensa, en su  casi  totalidad  los acogotaba sobredimensionando y exagerando cuanta acción llevaban a cabo; no hay que olvidar que  se trataba de negros en rebeldía,  armados,  exigiendo que les permitieran cambiar el mecanismo partidario modelado por los blancos, por demás poderosos, muchos de ellos anexionistas furibundos, con un gobierno nacional que temblaba ante  las exigencias de Estados Unidos;  sin el apoyo de muchos  de los de su raza, particularmente de los más prominentes. Por lo que todo hacia recordar las rebeliones de esclavos, el “miedo al negro”  y   los supuestos intentos  de fundar una república negra, de lo cual el propio Antonio Maceo había sido acusado en su tiempo. [29]
Toda la situación se deslizaba velozmente hacia la solución más violenta. 
Entre las exageraciones  de la prensa    sobre las acciones de los independientes, las intrigas del ministro Beaupre, el miedo de los blancos, los errores estratégicos y tácticos de los independientes, el racismo acumulado,  las presiones de Estados Unidos y el peligro de intervención  norteamericana,  todo se correlaciono  para legitimar la matanza de los negros.
Si un dato de  este proceso aun es desconocido, es cuantos negros fueron asesinados  y masacrados, dentro  de una contienda, que no puede ser calificada como una  guerra, porque en realidad, tanto el numero, como el armamento y la capacidad militar de  que disponían los Independientes de Color, no nos permite decir, que haya habido como tal una guerra, ni siquiera que hayan existido verdaderas batallas, sino casi solo escaramuzas y una ardua, brutal  y sangrienta persecución, contra individuos que apenas podían defenderse, mucho menos atacar.
 
Más  allá de su  posición política que no compartimos, lo cierto es que al parecer Morúa tenía claridad en como terminaría   el intento de los independientes de color. Más allá de su derechismo, su intelectualismo,  su incoherente carrera política y de que su enmienda respondía a una concepción partidista de derecha, para sacar  del juego al partido Independiente de color;  lo cierto es que detrás de sus  posiciones podía vislumbrarse, que intuía,  lo que podía ocurrirles  a esos negros que se habían propuesto desafiar el poder blanco, cambiando  las reglas  del juego de la política, dentro de  una sociedad racista, al nivel en que  lo era la nación  cubana a principios de siglo XX, por demás bajo el control de Estados Unidos, entonces el país más racista del universo conocido.
No era difícil  para la prensa de derecha vender la idea de que lo que el partido Independiente de Color había iniciado era un movimiento racista para destruir la independencia nacional .Muy mal administrada y sobre todo  peor distribuida, pero defendida a sangre y fuego, sobre todo, por  los que se  beneficiaban de ella. Pues se consideraba que los negros habían violado los frágiles límites de la democracia racial cubana.
Aunque la derrota y la masacre de los Independientes fue ante todo el resultado de la represión blanca, que la lidero, utilizando incluso a los propios negros, ello fue facilitado también  por el limitado apoyo que el PIC tenía entre los negros. Entre los cuales muchos habían incluso condenado  la creación de un partido constituido por negros, aunque  hubiese entre ellos algunos blancos.
El sentimiento extendido entre los blancos, era aplastar el levantamiento y no hacer concesiones de ningún tipo  a los negros alzados.
Por otro lado,  no es posible presentar una foto en que se pudieran  ver marines ahorcando negros, pero la marina norteamericana  movió amenazadoramente  los barcos de guerra, desembarcaron tropas y dieron todo el apoyo logístico necesario al Ejercito Nacional y a los voluntarios, para que estos se pudieran  concentrar  en la tarea de descabezar y aplastar sangrientamente la rebelión.[30]
El 27 de mayo de 1912, el presidente Gómez había enviado  a Oriente al General José de Jesús Monteagudo con 1,200 hombres. Iba acompañado por el Coronel José Martí Zayas-Bazán (el hijo de José Martí y de Carmen Zayas Bazán) como jefe de Estado Mayor; los tenientes  coroneles José M. Guerrero y José Pereda Álvarez; los comandantes Lisandro Torriente y  Rigoberto Fernández; y los capitanes Antonio Torres, Andrés R. Campiña y Federico Patterson.[31]
 
La carnicería llevada a cabo por el General Monteagudo se extendió hasta el mes de agosto, tratándose de un verdadero paseo militar. Los sublevados, en su mayoría desarmados, fueron masacrados por la artillería y cayeron sobre ellos miles de hombres de  la Guardia Rural, el Ejército y los voluntarios, bien entrenados y perfectamente armados. La desproporción en los enfrentamientos se hizo evidente, cuando se sabe, que todas  las fuerzas oficiales no tuvieron ni 10 bajas y solo aproximadamente una treintena de heridos. Mientras  que entre los independientes, todos hablan de no menos de 3,000 muertos entre  las  escaramuzas, la persecución  y los asesinatos.[32]El propio general Monteagudo declaraba, en cables enviados al presidente Gómez, que  en Oriente,  lo que estaban haciendo era una verdadera carnicería.
Al mismo tiempo, se desplegaba la represión en las ciudades y poblados, donde  se perseguía a los negros, no solo a los Independientes. En la ciudad de La Habana, en los municipios de Regla y Marianao, fue donde la represión se hizo más notable. Persecuciones, detenciones arbitrarias, no solo de miembros del partido, sino también de ciudadanos negros comunes que no tenían vínculos con el alzamiento. Asesinatos, linchamientos incluso (en el municipio de Regla).
 
Ya en medio de la represión más brutal, el 4 de junio,  el congreso se reunió y le concedió al presidente Gómez suspender las garantías, en la provincia oriental. Sin conceder al Presidente la potestad de extenderla  a otras regiones. Aunque en definitiva, Monteagudo no necesitaba más,   porque el foco de la rebelión era precisamente Oriente Sur. Podía  tranquilamente continuar la matanza.
Poco antes, el 3 de junio (bastante tarde por cierto) en medio de los debates entre las más relevantes personalidades negras sobre el camino a seguir, en busca de una salida para detener la guerra, encabezada por Juan Gualberto Gómez, Lino D!ou, el general Cebreco y el senador Nicolás Guillen, estos  habían lanzado un manifiesto en que condenaban a  los alzados que habían provocado una situación tan grave para el país. Tal llamamiento dirigido a “Nuestro Pueblo “,  negaba que hubiera problemas raciales en Cuba.[33]

Es opinión nuestra, que se trataba de una posición, que además de tardía, no iba al centro del problema: la necesidad de detener la masacre, que ya se desplegaba contra los negros y no solo contra los miembros de Partido Independiente de Color. Además, negar que hubiera un problema racial en Cuba, parecía una actitud casi infantil o de oportunismo político.
No solo estas  personalidades  antes mencionadas  se opusieron a la existencia del Partido Independiente de Color y a su protesta armada,  en lo cual podían tener   la razón,  porque en medio de la situación existente  era  una verdadera temeridad y tal vez una locura pensar que una experiencia como esa pudiera  tener éxito. Pero que en medio ya  de la más brutal masacre y represión contra los negros y el asesinato de sus líderes, Estenoz e Ivonnet, se  apareciesen  con un llamamiento como “A Nuestro Pueblo “, en lugar de oponerse fieramente y con todas las armas políticas a su  disposición,  al horrendo crimen que estaba teniendo lugar, era, como en definitiva ocurrió, dejar que todo terminase sangrientamente  como termino. Como  una masacre de negros, que ha quedado como una imborrable mancha en nuestra historia republicana. Por demás, celebrada con un fastuoso banquete en el Parque Central.
La descomunal fuerza manejada por el Ejercito Nacional  y el apoyo logístico de Estados  Unidos, que pudieron haber sido utilizados para imponer una solución por la fuerza, pero no criminal,  fue utilizada para masacrar a los negros. Como para que  no se atreviesen mas nunca a cuestionar el poder y la hegemonía blanca y ni siquiera  volver a recordarle a esta ultima que también los negros habían luchado por la república y que tenían  derecho a ella.
 
Sin dudas los  líderes del PIC se equivocaron, cayeron dentro de una turbulencia política que nunca llegaron a dominar y de la que nunca salieron;  cometieron errores tácticos y estratégicos, pero seleccionaron su variante de lucha, sin imponérsela a nadie, la llevaron adelante, luchando  con  dignidad, valentía y murieron por ella. No traicionaron  directamente los ideales por los que antes había luchado en las Guerras de Independencia, aunque provocaron cierto retraso  de la patria y casi una nueva ocupación  que  afectaba  la  igualdad racial.  Se vieron envueltos en una situación, donde el arrojo y la valentía no eran suficientes. Hacía falta suspicacia política, más experiencia, manejo de la situación política tan compleja del momento y sobre todo poder, del cual carecían. Pero murieron defendiendo  una causa justa,  la de la igualdad racial,   causa  que merece  un lugar de honor en nuestra historia. Al ser desacertados en los métodos, en la práctica,  casi sin percatarse de ello, actuaron en  perjuicio  de la causa que  murieron por defender.
 
Septiembre 25 del 2011.


[1] En principio se trato de hacer valer un conjunto de  requisitos para  tener derecho a votar .Entre ellos: ser hombre, 21 años, nativos o españoles. , residentes al menos 30 días, saber  leer y escribir, propiedad  por 250 oro americano y haber servido en el Ejercito Libertador  con prioridad a julio 18 de 1898.Ver: U: S .Bureau of the Census, Censo de  la República de Cuba, bajo la administración provisional de los Estados Unidos: 1907, Washington, D.C, Bureau of the Census, 1908.
[2] La Intervención Norteamericana remodelo al  Ejercito Libertador,  sobre la base de licenciarlo primero y después variar  totalmente las  reglas para formar parte del Ejército nacional y la Guardia Rural. Muy pocos negros y mestizos formaban parte de estos cuerpos, con grados muy bajos por lo general, siguiendo las posiciones políticas  que les exigía la administración  nacional  de turno.
[3] Rafael Fermoselle, Política y Color en Cuba. La guerrita de 1912.Editorial Colibrí, tomado de Ediciones Géminis, Montevideo, Uruguay, 1974.p. 83.
[4] Ver: María  del Carmen Barcia.”Un Modelo de Emigración Favorecida: traslado  masivo de españoles a Cuba, 1880-1930”.Revista catauro, No.4, 2001, pp. 36-59.
[5] La autoestima de los negros y mestizos era muy alta en esa etapa. Muchos habían combatido por la independencia, alcanzando altos  grados dentro del Ejercito Libertador .Particularmente en la región oriental,  había muchos negros con grados de general, alcanzados a fuerza de valentía y coraje dentro de las  guerras  de independencia.
[6] Se trata de una idea  que era defendida por muchos, tanto negros como blancos, pero que no pocas veces era violada y otras muchas  servía  como  cobertura política para que los negros aceptasen  siempre   una  posición subordinada .No obstante, sobre esa base José Martí, había construido  la unidad que los había llevado a todos, negros y blancos, a la lucha por la independencia. Pero  Martí ya no estaba, ni Maceo,  ni muchos de los que tenían  la capacidad de exigir su cumplimiento;  mientras  que otros se habían apropiado de la república, dejando a los negros y mestizos al margen de la distribución del poder.
[7] Un levantamiento armado no era nada extraordinario para la época. En medio de la Intervención Norteamericana, había quienes dejaron armas guardadas para volver a alzarse; el espíritu de la guerra estaba muy fresco y ya había ocurrido un levantamiento armado contra Estrada Palma en 1906.
[8] Aline Helg, Lo que nos corresponde: la  lucha de los negros y mulatos por la igualdad en Cuba, Imagen Contemporánea,  La habana, 2000, p. 21.
[9] Había en ello algo más de fondo, que impediría que Estados Unidos actuara  en  favor  del PIC. Pero aun era temprano para descubrirlo.
[10] Por mucho que pudiésemos criticar al Estados  que recién energía como potencia imperial, no podemos juzgarlo  entonces, con los ojos de ahora. Entonces era menos antidemocrático y más cuidadoso.
[11] El asunto de la unidad entre blancos y negros, ha resultado muy complejo en toda la historia cubana. Aun hoy, en circunstancias muy diferentes, hay personas que se niegan a tratar el problema. . Al considerarlo siempre como un asunto que divide a la nación. Lo que ha traído como consecuencia  que los negros hayan sufrido durante siglos el racismo blanco  y ellos mismos hayan tenido que  elaborar  una contra ideología, pues no se puede hablar de verdadera  de unidad mientras el racismo exista.
[12] En momentos tan tempranos del  siglo XX  nunca se había logrado  fundar  un partido de negros o por filiación racial,  en toda América. En Brasil en 1931, Uruguay (1938-1944). En Cuba es fundado el 7 de agosto de 1908.El 20 de septiembre del propio año celebro su primera reunión al aire libre en el Parque Cristo de La Habana. Ver: Rafael Fermoselle, Política y  Color  en Cuba: la guerrita de 1912. Editorial Colibrí, Montevideo, Uruguay .p.110.
[13] La Enmienda Platt existía porque había sido aprobada  como parte de la Constitución de 1901.Luego, aunque impopular y dañándose así mismo, el PIC, no hacía  más que acogerse a la legalidad existente, que ni ellos habían inventado ni tampoco aprobado directamente .Quedando como  en  una encerrona.
[14] Tomado de Aline Helg. ob. cit, p.202.
[15] En política  valen las intenciones, pero las practicas  resultantes de ella, son las  que  finalmente se imponen. Además, la personalidad política de  Morúa, signada por su derechismo y total  oposición a la existencia de un partido de los negros, que rompiera con la estructura partidista tradicional, era mucho  más  indicativo de que se trataba de una maniobra  para sacar del juego al PIC.
[16] No es absurdo pensar que alguien estuviese tratando de sacar provecho de tan compleja situación  para provocar la intervención, pero el PIC no la promovía ni la tenía entre sus planes. Y no se trataba de algo que siempre estaba a   las puertas porque los cubanos la provocaran sino si Estados Unidos la necesitaba. Estrada Palma la había pedido en 1906  y en principio Estados Unidos  se negó; poco después intervenía, contra el mismo que la había pedido. Luego ningún acontecimiento en Cuba provocaba la intervención si Estados Unidos no lo consideraba meritorio de ella.
[17] Ver: Aline Helg, cit.  ob, pp.217-260.
[18] Lamentablemente, dirigirse   al Presidente estadounidense reclamando justicia,   calificando de visionaria  la Enmienda Platt  era sacrificar demasiado por obtener la legalización del Partido. Pues era sacrificar al propio partido  y la imagen de patriotismo que este debía dar.
[19] Se trata de un largo debate, imposible de introducir en el breve espacio de este ensayo, pero que puede ser leído en el libro de Rolando Rodríguez La República de Corcho, capitulo XVI al XVIII, Editorial Ciencias Sociales, La habana, 2010, pp. 287-370.
[20] Gómez al parecer no quería la reelección, pero si  el caos que había dentro del Partido Liberal continuaba  y sus amigos le reiteraban su confianza,  tendría que aceptar.
Esta conversación entre Ivonnet y Gómez,  fue muchas veces manipulada en el sentido de que de ella había salido un acuerdo entre el Presidente y el   PIC,  de que ambos manejarían el  levantamiento armado como un simulacro de rebelión, pues Gómez, días después de comenzar el alzamiento  derogaría la Enmienda Morúa. Ver: Rolando Rodríguez, La república de Corcho. p.348.
[21] Otra versión indica que el mitin fue el 18 y no el 17.Que estuvo Estenoz y que había dicho que si en 24 horas no era derogada la Enmienda Morúa, correría la sangre. Otra versión dice que el mitin se celebro el 16  y el 17 en la tarde tomaron  el tren de Guantánamo. (Rolando Rodríguez, p. 338).
[22] En realidad, todo se decía con tal precisión y seguridad, que parecía haber un acuerdo, que aseguraba que todo sería como  se estaba diciendo. Pero ¿de dónde salía ese  plan?  si  se decía que no había tal acuerdo .Si tal acuerdo no esta confirmado por nadie.
[23] En realidad muchos negros y mestizos se fueron al monte Pero era muy fuerte el desnivel  educacional  y político entre los que lideraban el movimiento, lo que se le oponían y los que se habían alzado. Ta l vez ello influyo también en las descoordinaciones y ciertos actos  de bandidismo que restaban prestigio al movimiento Máxime si tenemos en cuenta que la prensa de derecha los magnificaba todo continuamente.  
[24] Silvio castro: ob.cit, pp.236-237.
[25] Serafín  Portuondo :ob.cit.p.208
[26] Ver: República de Corcho, ob.cit.p.348.
[27] De Beaupre a Secretario de Estado, 22 de mayo de 1912, NA-RS, microcopy, 488, rollo6.
[28] Hay que decir que la preocupación de Estados Unidos por el alzamiento respondía también  a que un triunfo de los Independientes de Color en Cuba podía resultar un mal ejemplo para los negros norteamericanos, sobre todo del sur. Pues se sabe que en el 95, participaron en las filas del  Quinto Cuerpo yanqui  alrededor de 3,000 negros norteamericanos, creándose  muchos vínculos con los negros cubanos  del Ejercito Libertador , que publicaciones negras en Estados Unidos dieron a conocer , por lo que el general  Chárter pidió la evacuación  inmediata de esa tropa  ( Ver. Eliades Acosta, Los Colores Secretos del Imperio, .Ediciones Mercie, La Habana, 2002.
[29] Los extremos de la prensa llegaban  hasta  inventar  horrendas    mentiras como  el caso de El Caney, donde supuestamente una maestra blanca, Concepción Ureña,  había sido violada por siete negros, los que a dentelladas  la habían dejado moribunda. Poco después, la propia maestra desmentía la patraña. La Discusión 26 de mayo de 1912.
[30]Ver: Silvio castro. Ob. cit, p.106,  El 26 de mayo, fue acantonada una tropa de 50 marines en el poblado de carrera larga, cerca de   Bayate, dispuesta a participar en lo que fuera necesario.
[31] Ver: Silvio castro: ob.cit, p. 100. De ello prácticamente no se habla, pero lamentablemente el José Martí Zayas –Bazán,  no era otro que el hijo de nuestro Apóstol José Martí. Quien  como coronel del Ejército Nacional, participo en la matanza de los negros del doce. Lamentables  paradojas  de la historia.
José de Jesús Monteagudo, general de Cuarto Cuerpo, fue senador después de la matanza de los independientes y muere a los 53 años, el 14 de diciembre de 1914, en el balneario de Amaro en Santa Clara.  ob. Silvio castro, p. 99.
[32] Ver Silvio Castro.ob.cit.p.88.
[33] Ya estaban asesinando a mansalva a los negros  y estas ilustres personalidades comenzaban por atacarlos, y como si fuera poco, negaban que hubiera un problema racial en Cuba. Conminando a los independientes a deponer las armas y rogando a los blancos  mantener su fidelidad a la doctrina de la fraternidad racial , no confundir a los rebeldes con la inmensa mayoría de los negros y no pronunciar palabras  ni esbozar un gesto  que diera pábulo o recelo a la discordia entre los cubanos. ( Ver: Aline Helg ob. p,289 ) 

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