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Fotos de Biarritz

ENTREVISTA CON EL PINTOR ROBERTO DIAGO en Biarritz, Francia  9/30/03  por Pedro Perez Sarduy

 

… social, intelectuar y chic ...
Choco, Diago y Mendive en La Cita de Biarritz

por Pedro Pérez Sarduy  2/11/03

(especial para AfroCubaWeb)

"Somos pura resistencia", me dijo el artista plástico Roberto Diago cuando conversamos en los salores del Casino de la Playa, donde los tres pintores cubanos expusieron su obra por primera vez en el marco de XII Festival de Cinematografías y Culturas de América Latina, que tuvo lugar del 27 de Septiembre al 5 de Octubre [2003] en la ciudad fronteriza vasca de Biarritz, Francia, a orillas del Atlántico norte-occidental. La entrevista aparece en un cuadro separado del presente artículo. Mientras, algunos antecedentes.

Aunque la mayor atracción es el cine, este festival anual conocido como La Cita de Biarritz, conlleva muestras de otras expresiones culturales. Comenzó con una novillada de "olé-olé" y todo, en las arenas de Bayona; y terminó con ritmos de Colombia y Cuba. Los espectáculos musicales comenzaban ya entrada la noche en la carpa de libre acceso frente al magnífico teatro Palais des Festivals, sede principal del evento. Digo ‘espectaculos’ porque la gente disfrutaba de la música como espectadora, mucho más que como bailadora. Por otro lado, se propiciaron buenos encuentros literarios y debates culturales; el público asistió en buen número a muestras de arte popular latinoamericano y, por supuesto, a ver muchas películas y documentales de esos que apenas se anuncian en las marquesinas de las grandes salas de cine.

Aunque la presencia de Cuba en el certamen cinematográfico no fue relevante, el nombre de la isla caribeña se destacó en la literatura. El premio Dos Océanos-Grinzane Cavour, que concede La Cita a una obra latinoamericana traducida al francés, le fue otorgado a la cubana Ena Lucía Portela por su primera novela Cien botellas en la pared (Cent bouteilles sur un mur), traducida por François Maspero y publicada por Éditions du Seuil. Nacida en La Habana en 1972, licenciada en letras con una tésis sobre Aristófanes, la autora tiene otras tres novelas y ha escrito también cuentos, uno de los cuales, "El viejo, el asesino y yo," ganó el premio Rulfo de Radio Francia Internacional en 1999. De una vitalidad que no logra contener la enfermedad de Parkinson que la aqueja, sonriente y poniendo una pizca de humor hasta en sus declaraciones más serias, Ena Lucía Portela habló con entusiasmo tanto de sus lecturas como de sus escritos, pero rehusó sistemáticamente las comparaciones. De padre traductor y madre correctora, Portela se crió en una casa en la que los libros tenían un lugar importante, y su imaginación infantil fue alimentada por las obras de Emilio Salgari y Julio Verne. Fueron esas lecturas las que le dieron ya de pequeña las ganas de ser escritora. "Los libros me gustaban y eso quería hacer yo: libros... para gustar", según comentarios a la prensa.

Aunque Biarritz ya gozó su edad de oro, todavía hoy, con la masificación del turismo internacional, este balneario mantiene cierto toque de distinción, amparado por hombres y mujeres de la tercera edad, en su gran mayoría, retirados hacia territorios con climas más acogedores, fuera del ‘mundanal ruïdo’, aunque con todas las comodidades del mundo moderno europeo.

De antiguo puerto ballenero con cierto linaje vasco, Biarritz se convirtió al cabo del tiempo en una estación balnearia conocida en el mundo entero. Fue al término de la I Guerra Mundial que el turismo llegó a sus costas con el mismo ímpetu de sus famosas olas, delicias de los aficionados al surf. En su época de esplendor, esta linda ciudad en las estribaciones de los Pirineos Atlánticos, recibió por igual a estrellas del cine y magnates financieros; gente de letras y de artes, así como exhibicionistas, diletantes y snobistas en cantidades considerables. Aunque indiscutiblemente el segundo conflicto mundial conllevó a la negligencia del balneario, su prestigio no decayó. Al mismo tiempo que había hecho gala de un particular interés y proverbial hospitalidad en congresos, competencias deportivas y festivales internacionales, Biarritz, la reina de las playas de europa occidental siempre ha sido coqueteada por grandes personalidades y gente casi ordinaria. Es así que, hoy dia se ubica entre una de las más cotizadas estaciones europeas de ocio a nivel internacional.

Fue precisamente en este escenario abierto al Golfo de Gazcuña, que los ejecutivos y promotores del evento, se han propuesto que podría ocurrir de todo menos que el Festival fuera aburrido o monótono. Y no era para menos. Con la música blasfemando por doquier, excelentes manjares, exquisitos vinos de un Bordeaux cercano y una tras otra película o documental que nos recordaba constantemente que vivimos en un mundo lleno de asperezas, La Cita de Biarritz fue durante diez días, un foro de denuncias desde la mira del cine y la gráfica, que comenzó con un saludo al invitado especial, el dibujante argentino Joaquín Salvador Lavado "Quino", creador del antológico e irreverente personaje de la traviesa Mafalda.

El ambiente, por lo tanto, fue, entretenido y militante a la vez –rara combinación, pero muy posible. Y fue así precisamente, porque quienes crearon y sostienen este festival cultural, quieren "crear en Biarritz un lugar privilegiado de intercambios entre nuestros dos continentes, con el objetivo de enriquecernos mutuamente" como expresara el presidente del Festival, Jean Cazenave, que tiene total respaldo de las autoridades locales.

A La Cita se asiste para competir y para complacer. Al seleccionar como ganador del Sol de Oro al mejor largometraje "Ojos que no ven", del peruano Francisco Lombardi, el jurado del XII Festival La Cita de Biarritz optó por abrir bien los ojos –y mantenerselos abiertos al público mucho después de terminado el evento. La película de Lombardi, que no había recibido buena acogida en su pais natal, cuenta la historia de personajes anónimos durante la caída del expresidente peruano Alberto Fujimori. El galardón le concederá a esta y otras cintas una distribución más justa, no solo en Francia.

La competencia estuvo reñida, si se tiene en cuenta la calidad de los restantes 8 concursantes -entre ellos la ecuatoriana Viviana Cordero con "Un titán en el ring" y el argentino Christian Pauls con "Imposible", ambos con sendos premios de consuelo. También se presentaron "La virgen de la lujuria", del mexicano Arturo Ripstein; "Amar-te duele", del también mexicano Fernando Sariñana y "La mina", del rioplatense Victor Laplace.

En la sección de documentales, el Premio de la Unión Latina lo recibió la periodista chilena Carmen Luz Parot, con "Estadio Nacional", un demoledor testimonio homónimo sobre los acontecimientos posteriores al golpe de estado en Chile el 11 de septiembre de 1973 –enhorabuena! Pero, igualmente causó impacto entre la audiencia, "Ruta 174," del carioca José Padilha, una cinta brasileña de dos horas de duracion sobre el secuestro en pleno día en junio de 2000, de un omnibus urbano de Rio de Janeiro por un joven negro que habia sido uno de los millones de niños callejeros, desahuciados que pululan por esa belleza de ciudad. Al mezclar imágenes de archivo y entrevistas, la película se convierte en un verdadero thriller político que revela de paso el papel de los medios tele-informativos y la torpeza policial en el manejo del caso, en una sociedad racista y completamente tarada por la violencia urbana.

En este sentido, vale resaltar también que la calidad de los documentales fue extraordinaria, me atrevo a decir que superior a la de las películas. Cuba, que no participó directamente en largometraje, sí estuvo representada con la cinta "Bola de Nieve –el hombre triste que cantaba alegre", del español José Sánchez Montes. Linda coproducción hispano-cubano-mexicana sobre este cubano negro, homosexual y revolucionario que devolvió su nombre de Ignacio Villa y Fernández (1911-1981) para responder a cualquier saludo con amplia sonrisa cuando escuchaba simplemente, "el Bola". Considerado figura mítica del cancionero cubano y latinoamericano del siglo XX, Bola de Nieve supo conmover y emocionar tanto a Edith Piaf y Pablo Neruda, como a Josephine Baker y hasta el propio Pedro Almodovar, entre tantos admiradores de la isla y del mundo, de ayer y de hoy.

Ya Cuba había ganado un Sol de Oro en 1995 con el largometraje "Madagascar", de Fernando Pérez y otro para Zaida Castellanos, por su mejor interpretación femenina. Sobre este cineasta cubano, me comentaron extra-oficialmente que su ya famoso documental "Suite Habana", había sido cortejeado para que participara, pero en vez de asistir a Biarritz, la cinta y su director estuvieron poco antes en la vecina ciudad/Festival de San Sebastián, con la que se abrió precisamente dicho evento cinematográfico, aunque pasaron sin penas ni glorias.

Fue en este paraje ideal donde se apareció por primera vez en Europa, la creación conjunta afro-caribeña de tres artistas cubanos cuyas credenciales nacionales e internacionales son impecables.

Roberto Diago (1971), Eduardo Roca "Choco" (1949) y Manuel Mendive (1944) inauguraron La Cita el 27 de Septiembre último con una muestra de 80 piezas, entre las que se incluyen esculturas, grabados e instalaciones. Mendive no estuvo presente, pues recién había regresado a La Habana luego de una exhaustiva gira por varios paises africanos. La exposición, titulada "…social, intelectuar y chic…, como nos cantaba "el Bola", fue casi la misma cuyo vernissage tuvo lugar en Marzo de 2000 en el Museo del Ron, un bistró frente al muelle habanero con ínfulas de bohemio. En ambas ocasiones, la firma ronera Habana Club patrocinó con elegancia las exposiciones, mientras los asistentes se deleitaban con el típico mojito, ese delicioso coctel a base de buen ron y jugosos limones –lo demás anda solo.

Para mí, que viajé desde Londres para encontrarme con tan buenos y viejos amigos, fue un placer participar con ellos durante unos días y escucharles devolver sus criterios a preguntas inesquivables sobre el presente destino de la isla, que implican por supuesto, las artes y la cultura en general. El trabajo de Mendive, Choco y Diago, no es fácil de asimilar si se ignora el quehacer artístico, político y social de Cuba.

En una conferencia de prensa bien organizada y con una magnifica playa de trasfondo al otro lado de los cristales del salon, Choco y Diago respondieron por separado, durante unos 45 minutos a preguntas que oscilaron desde su primera impresión por Biarritz y sus gentes, hasta qué tipo de censura artística existe hoy día en Cuba.

Acostumbrados a este tipo de escrutinio, los dos artistas aclararon desde el principio que su itinerario y hoja de vuelo estaban bien cubierton desde hacía tiempo. "Yo pienso que siempre se escuchan opiniones sobre lo que está ocurriendo en Cuba y alguna gente viene a nosotros como si viviéramos en otro planeta…y a veces escuchan con horror saber que vengo del llamado Tercer Mundo. Cada uno de nosotros estamos aquí mostrando nuestra manera de hacer arte en la Cuba de hoy. No es primera vez que exponemos en Europa. Seguimos trabajando duro para que Europa, precisamente Europa, sepa lo que estamos haciendo".

Diago, por su parte, agradeció la acogida que habían tenido del público: " Yo he traido un pedacito de mi Cuba. Una parte específica de la realidad que vivimos." Esa muestra de la realidad que viven los cubanos, se refiere a la población negra, a su cultura ancentral, la cual es sello distintivo y diferente en los tres artistas.

Un periodista indagó sobre quiénes consumen el arte que ellos hacen en Cuba y dado que Cuba es un país socialista, cuál es la relación entre artistas y público. Diago volvió a responder primero:

"El arte que hacemos, primeramente lo consume el publico cubano. Una de las cosas más ricas que tiene el pueblo cubano, es su elevada preparación cultural. Cada vez que hay una muestra en Cuba es a museo repleto. La semana de cine francés en La Habana, igualmente a cine completo. Cuba tiene una escuela de cine y video, la de San Antonio de los Baños. Lo que sí sucede es que hay una carencia de mercado. Le falta [a Cuba] una moneda fuerte para competir con las exigencias de un mercado del arte tal y cómo se mueve en el mundo. Sin embargo, existe un público muy amplio. Incluso, muchos cineastas van a Cuba a probar sus películas a Cuba, para ver las acogidas. Las ferias del libro y las exposiciones de artistas son múltiples y masivamente concurridas. Pero hay una carencia desde el punto de vista económico. Por otro lado, yo no he visto en otro país de los que he visitado, que los artistas vivan en una forma tan sencilla en su relación con el público, como ocurre en Cuba. No vivimos en una urna de cristal. Esto se debe en parte a que nuestros medios informativos [estatales] hacen un trabajo que permite crearnos un vínculo muy favorable. Esto sin contar las otras actividades y eventos patrocidados a nivel estatal y por otras instituciones culturales de la isla. Existen proyectos en los cuales nosotros participamos en la reproducción de nuestras obras para que sean vendidas a precios económicos. Con este objetivo la gente puede tener en su casa reproducciones de obras de calidad en vez de recortes de revistas. Pero también hay una formación para apreciar las artes que comienza en la escuela primaria". Choco aprovechó el tema para agregar: "Yo pienso que con relación a las artes plásticas, ésta ha sido la más privilegiada. La Academia Nacional de Bellas Artes "San Alejandro" fue fundada en la Ciudad de La Habana el 11 de enero de 1818. Allí estudió la gran mayoría de los grandes pintores cubanos, incluyendo Wifredo Lam, de relevancia mundial en el arte. A partir de la Cuba revolucionaria, la tradición magisterial continuó con la creación de escuelas de arte a lo largo y ancho de la isla –gratuitas por supuesto. De ahí hemos salido todos nosotros. Esto reafirma que en Cuba existe una escuela propiamente dicha, de artes plásticas, es decir, una forma de hacer arte cubano".

Vale aclarar aquí que muchos de estos artistas cubanos que residen en la isla, gozan de un status económico y social de primera liga. Sus obras son muy bien cotizadas entre tres y seis cifras en USD y subastadas a nivel nacional e internacional. No siempre fue así, desde luego. Individualmente, cada uno de ellos, en este caso, pero también muchos otros artistas plásticos cubanos, tuvieron que e luchar duramente, durante años, para que las autoridades políticas y culturales de la isla comprendieran y aceptaran que hacer arte, no es hacer panes, aunque ambos alimenten de formas diferentes.

Y ganaron la batalla, de la misma manera que lo consiguieron los músicos, los bailarines, los poetas y escritores, la gente de teatro y de cine, entre otros oficios.

Poco a poco las últimas preguntas sacaron a los artistas de su medio, para mezclarlos con la política doméstica actual. Una periodista francesa le preguntó qué representaba la imagen de Fidel Castro para los pintores cubanos. Diago fue el primero en tomar la palabra: "En términos iconográficos, no existe, en Cuba al menos, un solo artista que trabaje la imagen del presidente. No existe ninguna imagen o reproducción de Fidel en lugares públicos, interiores o exteriores, ningún culto a la personalidad. Sí existen imágenes de los grandes héroes de todos tiempos pasados, pero ninguno de Fidel o de otros dirigentes de la revolución vivos".

Respecto a si había censura en Cuba, Choco dijo escuetamente y con cierta ironía que sí, que su obra expuesta en el gran salón contiguo era muestra de la censura que existía en Cuba.

Diago, por su parte, fue más formal y ahondó un poco más:

"Sí, existe la censura, claro está. En el caso de muchos artistas hay una censura honesta. Por ejemplo, todo lo que yo critico de mi sociedad, que no es perfecta, pues quisiera otros cambios, otras formas, se hacen en mi caso, desde nuestro país, sin injerencias. Una decisión cubana. No acepto, criterios foráneos. Yo quiero una Cuba para los cubanos, criticada desde Cuba con los cubanos de Cuba, que ha sido un pais dominado a todo lo largo de su historia donde se ha derramado mucha sangre por rebelarse contra el dominio. Fidel, que ha tenido que dirigir ese país en la dictadura del dinero, como dijera la Sra. Mitterrand, es un hombre que ha reunido todo el pensamiento de los grandes de la historia cubana y ha tenido muchos logros. En el orden que respecta a nuestro trabajo, él ha tenido muchos contactos con nosotros. Y nos ha preguntado cómo vemos la realidad de la Cuba de hoy. "Sean sinceros", nos dice. Yo tuve la oportunidad de abordar el tema del problema del racismo en la Cuba socialista de hoy día. Fidel me pidió que le diera mi punto de vista y que le ofreciera soluciones. Me hablaba del proyecto de las escuelas de nuevo tipo, a la que asisten jóvenes desvinculados de las escuelas docentes, en su mayoría negros…en fin, fue un dialogo abierto desde los principios de Cuba, de la revolución, sin intermediarios. Probablemente ustedes conocen por versiones de la prensa extranjera los problemas por los cuales Cuba está atravesando actualmente [sanciones por parte de miembros de la UE, a propósito de la detención y condena de un grupo de llamados ‘disidentes’ y la ejecución de tres individuos que secuestraron por la fuerza una embaracación a principios de la primavera de 2003]. Yo para hablar de los problemas de mi país no necesito dinero extranjero [aludiendo al tipo de remuneración que recibían los implicados por parte de organismos anticastristas asentados en EEUU y por mediación de altos funcionarios de la oficina diplomática norteamericana en La Habana]. Pienso que en mi país tenemos muchos problemas, pero luchar, luchar y luchar es para mí, la manera de ser revolucionario" .

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