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Cofradía de la Negritud - CONEG
Desde la Ceiba
Nº 143, lunes 3 de marzo de 2014

Sumario

 - Un tributo pequeño y modesto a la obra de la nación cubana. Palabras pronunciadas por Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad de La Habana, en el acto de reinauguración del Teatro Martí, el 24 de febrero de 2014
- Escena Abierta a la Cubanía por Desiderio Navarro
- Sobre el Teatro Martí por Esther Suárez Durán
- Solicitan ayuda para recuperar obras robadas de Bellas Artes (tomado de "Cubadebate" 1/mar/2014)
- Denuncian que pinturas robadas de museo cubano están a la venta en Miami (Tomado de Cartas desde Cuba)
- La Antropología en el aula: pensar, debatir, dialogar. (Tomado del boletín"Antropológicas" N° 108, 3/3/2014)
- Sobre el trabajo académico, el asalto neoliberal a las universidades y cómo debería ser la educación superior por Noam Chomsky (Tomado de "Sin Permiso" 02/03/2014)
- El homo soviéticus no sabe de libertad ni de democracia por Svetlana Alexiévich (EFE)
- Crónicas del drama del fin de la URSS (Entrevista a Svetlana Alexiyévich), por Pilar Bonet
- Desde Venezuela: "Coño, y ya entramos en marzo" (Crónicas del ghetto (N° 7, domingo 2 de marzo de 2014) por Rogerio Moya

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Un tributo pequeño y modesto a la obra de la nación cubana.
Palabras pronunciadas por Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad de La Habana, en el acto de reinauguración del Teatro Martí, el 24 de febrero de 2014top

General Presidente Raúl Castro Ruz;

Compañero Miguel Díaz-Canel, primer vicepresidente del Consejo de Estado y de Ministros;

Compañeros vicepresidentes del Consejo de Estado y de Ministros;

Honorable Cuerpo Diplomático;

Personalidades del mundo de la Cultura y del Arte;

Señoras y señores;

Distinguidas amigas y amigos:

Un día como hoy, hace 119 años, comenzaba en toda la Isla el movimiento emancipador, dirigido en cuerpo y alma por José Martí, reconocido por la emigración y por el pueblo como el Apóstol de la independencia de Cuba. Asistido firmemente por los viejos luchadores que no se resignaban a ver la patria despojada de sus derechos, emprendió una lucha que culminaría cuatro años más tarde, en 1899, y que sería una de las gestas más relevantes de la historia del pueblo cubano en su camino hacia la conquista de la libertad y soberanía plenas.

El mismo año de su comienzo, en 1895, el alto precio de aquella lucha arrebató la vida de Martí. Nunca será suficiente el tributo de aquellas, de estas y de las venideras generaciones al hombre que supo unir, inspirar, movilizar y apuntalar la fe de quienes creyeron en la posibilidad soñada y diseñada por él. Le acompañaron viejos soldados y dirigentes de la Revolución gloriosa de 1868, iniciada por el Padre de la Patria y fundador de la nación cubana, Carlos Manuel de Céspedes, el 10 de Octubre, en su ingenio Demajagua.

En pocos días recordaremos su inmenso sacrificio. Allá en lo alto de la sierra, en un lugar llamado San Lorenzo, ofrendó su vida, sentando las bases, el ejemplo y, al mismo tiempo, la amarga lección de que la desunión solamente haría posponer la posibilidad de alcanzar los magnos objetivos.

En 1884, cuando se inauguró este teatro gracias al noble esfuerzo de un inmigrante español, don Ricardo Irijoa, aún no se había abolido la esclavitud. Esto ocurriría, por Ley de las Cortes, dos años después, en 1886, y fue novedad que este teatro, el cual llevaba el nombre de su inspirador, admitiese la presencia de personas no solamente blancas, sino también mestizas y de color, como se decía entonces. Ellos eran relativamente libres en el seno de aquella sociedad tan compleja, donde ya estaban sentadas las bases de un legado cultural importante, fundamental, que sobreviviría al colapso de la colonia y que alumbraría los próximos años.

El 17 de enero de 1899, ya terminada la guerra emancipadora, se retira el nombre de Irijoa para llamarlo Teatro Martí. Es el momento cuando, en las calles habaneras y otros lugares de Cuba, comienza a rendirse tributo al héroe, al apóstol, al maestro, al poeta, al político, al orador insigne… Fundado en la tradición, el concepto martiano de «patria» había superado la dulce palabra de los poetas, encarnando en el sacrificio de los mártires y protomártires de la causa de la libertad, en la rebelión callada y sufrida de centenares de miles de esclavos, en los patriotas del exilio sumidos en la tristeza de la lejanía, en el silencio de cada hogar…

Ese mismo año, el 24 de febrero de 1899, entraba en La Habana el Ejército Libertador, tratando de consolidar el triunfo que legítimamente había alcanzado. El Generalísimo Máximo Gómez, desde sus bases operativas en el centro del país, había decidido avanzar hacia occidente por el camino central de Cuba e ingresar en la capital. Llegó a La Habana por la Calzada de Jesús del Monte, hoy del Diez de Octubre, y al día siguiente, 25 de febrero, en el palco principal de este teatro, el Generalísimo, rodeado del generalato y demás personalidades que le acogieron, presidió una función de homenaje a la supuesta libertad conquistada.

Un año después, en 1900, en este mismo teatro, se inicia otro acontecimiento que debemos siempre recordar: la celebración de la Asamblea Constituyente. Fue entonces cuando varios de sus miembros se opusieron a la enmienda constitucional que el gobierno de Estados Unidos imponía a la naciente República, invalidando todos sus actos soberanos. Otro grupo, en cambio, se pronunció por aceptarla, sobre la base de que podría derogarse en fecha posterior. Entre aquellos primeros, los que no se resignaban a dejarse arrebatar de antemano la soberanía conquistada, dos voces fundamentalmente se escucharon en este recinto. Una fue la del ex marqués de Santa Lucía, Salvador Cisneros Betancourt, mayor general del Ejército Libertador y presidente de la República en Armas en su día, el cual se opuso terminantemente a tal apéndice constitucional. La otra fue de Juan Gualberto Gómez, nacido hijo de esclavos en Sabanilla del Encomendador, en la provincia de Matanzas, en el ingenio Vellocino de Oro. Devenido letrado en Francia, este había servido como traductor del vicepresidente Francisco Vicente Aguilera durante su visita perentoria a ese país en busca de apoyo a la causa de Cuba. Ambos patriotas, Salvador Cisneros Betancourt y Juan Gualberto Gómez, se opusieron rotundamente a la Enmienda Platt; por eso sus nombres resuenan todavía en nuestros oídos.

Otros hechos demuestran cómo en este teatro han marchado al unísono la historia de la cultura y la historia de las reivindicaciones sociales y políticas. Así, en 1891, aquí se reunió la clase obrera con sus dirigentes para celebrar, por vez primera en Cuba, el Primero de Mayo. Al año siguiente, y con el pretexto de que los trabajadores no expresaran en la vía pública sus reivindicaciones, el gobierno autorizó que fuera celebrado en este mismo recinto un segundo acto. A ello súmese que, en vísperas de la Constituyente, Diego Vicente Tejera aprovechó esta misma tribuna para crear el Partido Socialista Cubano. De modo que el año 1899, como decíamos, fue proverbial. Cultura, política y reivindicaciones marchaban juntas.

Al hacer este recuento, casi cinematográfico, nuestra memoria nos lleva al momento de fantasía cuando, en 1897, fue incorporado el invento de los Lumière al programa de este teatro, hasta ese momento consagrado básicamente al repertorio vernáculo. Durante el siglo XX, ya con su nuevo nombre, fue el escenario propicio para desarrollar tres aspectos fundamentales del arte cubano: primero, la tradición musical que se había consagrado y que tenía ahora en Moisés Simons, en Eliseo Grenet, en Jorge Anckerman, en Rodrigo Prats, en los jóvenes Gonzalo Roig o Ernesto Lecuona… sus nuevos y grandes intérpretes y creadores. Al mismo tiempo, el teatro vernáculo y la comedia bufonesca recreaban los temas de la calle, incluyendo la sátira política, en la cual se enfrentaban teatralmente los personajes de la sociedad cubana. Para el desarrollo de ese género fueron importantes Alberto Garrido, Carlos Pous, Esperanza Iris, Luz Gil, Blanca Becerra, Candita Quintana, José Sanabria, Aníbal de Mar, Mimí Cal, el gallego Otero, Alicia Rico… y, un poco antes, la bella Chelito, recordada siempre en La Habana. Más cerca de nosotros, como hemos visto en las imágenes proyectadas, tenemos el perfil de Rita Montaner, llamada con razón «La única», distinguiéndola entre los grandes artistas cubanos de todos los tiempos. Aquí se estrenaron, entre otras, las obras emblemáticas: Cecilia Valdés; La perla del Caribe; Rosa la China; Amalia Batista; María Belén Chacón… También este escenario fue cuna de nuevos actores y actrices: Esther Borja, Bola de Nieve, el maestro Luis Carbonell, Rosita Fornés, Orlando de la Rosa, René Cabel…

Directores de gran envergadura jalonaron la historia de este teatro, desde toda una familia Robreño hasta mi inolvidable amigo Enrique Núñez Rodríguez. Con ellos, en medio de un teatro destruido y condenado a desaparecer, celebramos aquí, entre ruinas, el primer centenario en 1984. Enrique, a quien recuerdo en nuestro último diálogo, ya enfermo, me dijo que quizás le sobreviviría Robreño, que no era inmortal, pero era «inmorible». Por eso, estaría seguramente el día que habría de llegar. Ese día es este, y, aunque ninguno de los dos está físicamente, ya forman parte de la gloriosa cultura de nuestra patria. He querido mencionar especialmente sus nombres; sus espíritus nos acompañan.

La reinauguración del teatro es un tributo pequeño y modesto a la obra de la nación cubana. Agradezco al líder histórico de la Revolución, quien tuvo la visión, en aquel memorable Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, de plantear resueltamente que la cultura era lo primero que teníamos que salvar. Y lo cierto es que la cultura ha marchado siempre paralela al gran desafío histórico que supone la nación, su vida, sus propósitos, sus sueños, sus esperanzas actuales y futuras.

A nuestro General Presidente, mi especial y sentida gratitud. Usted bien sabe el sacrificio que la nación hace para poder realizar tales cosas. En torno a este mismo teatro, otras numerosas obras manifiestan claramente ese espíritu y esa voluntad. Se levanta el Capitolio Nacional, símbolo de toda una historia del país, futura sede de nuestra Asamblea Nacional, con los hemiciclos para sus propias sesiones y las del Consejo de Estado. No lejos, también se restaura el Gran Teatro, conocido como la Taza de Oro, y otros notables edificios del área van recuperando su valor patrimonial. Con esto la nación agradece que la Isla tenga inscritos en el índice del Patrimonio Mundial numerosos sitios históricos, al mismo tiempo que estimula la conservación de sus espacios naturales, contribuyendo todo ello a la exaltación de la educación, la dignidad nacional y el espíritu radiante e invencible de Cuba.

¡Gracias a nuestra patria por este día!

Agradezco, sentidamente, a todos. Los colaboradores míos han recibido esta mañana mis excusas por no mencionar sus nombres; los abnegados trabajadores que durante largos años lucharon por el teatro. Cuando se detuvo la obra, poco antes de 1983, nos parecía imposible. Cuando poco después fue recomenzada, nos sentíamos igual, ya que el tiempo parecía consumar su obra destructora. Sin embargo, otra vez retomado el proyecto, poco antes del año 2000, a partir de entonces la fe no decayó: piedra a piedra, luceta a luceta, detalle a detalle… se trabajó hasta conseguirlo. Este es el fruto del amor infinito de los trabajadores que lucharon por el teatro.

Agradezco a la digna trabajadora que ha sido la maestra de obras. Agradezco a los inversionistas, a los arquitectos, a los técnicos de proyectos, a sus ejecutores… Agradezco a los restauradores de todas las artes, a los jóvenes, ellas y ellos, de la Escuela Taller Melchor Gaspar de Jovellanos, que no solo contribuyeron decididamente a la parte decorativa, sino que prestaron su empeño a restaurar la escuela vecina, la escuela Doña Concepción Arenal. Agradezco al Ministerio de Cultura y, en particular, a la Dirección de las Artes Escénicas por haber puesto a disposición de la Oficina del Historiador y a su Dirección de Patrimonio Cultural todo lo necesario para lograr la consumación de este empeño.

Y, finalmente, permítanme dedicarlo a la memoria de Eduardo y de Enrique, mis dos amigos queridos. Ellos, como dije hace un momento, están con nosotros y gozan de este momento tan importante en la persona de sus hijos, nietos y demás familiares. Agradezco también a dos grandes artistas cubanos, a Rosa Fornés y al maestro Luis Carbonell. Agradezco profundamente a Zoila Salomón, la viuda de Gonzalo Roig, el maestro que un día, inspirado en las calles de La Habana, estrenó en este teatro su obra inmortal Cecilia Valdés.

Muchas gracias.

Escena Abierta a la Cubanía top
por Desiderio Navarro

En respuesta a los tres clásicos llamados, en forma de timbrazos, la cubanía será una de las protagonistas de las representaciones que subirán a escena, lo cual quedará de manifiesto en la gala inaugural, donde presentarán un espectáculo que incluirá, entre otras propuestas, una estampa de Alberto Luberta, con Aurora Basnuevo y Mario Limonta, en los clásicos personajes de la mulata y el negrito, dirigida por Alfonso Menéndez, en una fiesta por el regreso del Martí al universo de las artes escénicas.

De nada valieron las críticas de Guillén y Rine Leal, entre otros: ahí están de nuevo los estereotipos de la mulata y el negrito construidos por el blanco criollo. Desterrado hace muchas décadas de otras escenas del mundo, el blackface logra entrar por la puerta grande en la escena cubana del siglo XXI.

En lo que a mí respecta, ya veo que ni 30 libros más como Blanco sobre Negro cambiarán nada en la imagen local del negro y la mulata si no hay voluntad político-cultural.

¿Acaso no basta con ver que se le ha dado a un rol-estereotipo teatral el nombre de una raza en general? O el de una etnia en general (el gallego, el chino). ¿Y no basta con ver que no existe el papel tradicional del "blanco criollo" como blanco del humor?

¿Se le podría llamar "racista" entonces a un grupo teatral cubano que llenara esa significativa laguna con el personaje cómico igualmente estereotipado del "blanquito", interpretado por actores negros con la cara pintada de blanco -como ya lo hizo un grupo estadounidense?

¿O es que se considera que -como dicen algunos no hay "racismo" si no se llama a linchar e incinerar al negro, o si no se va más allá de representarlo de manera burlona?

¿Por qué otros países nada socialistas sí han podido renunciar a mantener viva o revivir la parte racista de sus tradiciones populares nacionales?

¿O es que por haber sido muy populares, tradicionales, las canciones de coon sureñas deberían ser rescatadas y conservadas en el repertorio musical por los estadounidenses; las chastuchkas antisemitas, por los rusos; el folklore racista, por los alemanes, y así sucesivamente?


Sobre el Teatro Martí top
por Esther Suárez Durán

Las primeras noticias acerca de su inauguración hablaban de que se llevaría a cabo durante los días en que tendría lugar la Cumbre de la CELAC en La Habana, decían que asistirían a tal los mandatarios y autoridades invitados a la misma.

Ello, sin lugar a dudas honraría al Martí, aunque parecía lejano a la vocación popular del mismo durante todas las décadas de su existencia desde aquel 1884 en que abrió por vez primera sus puertas hasta ese año de la década de los setenta en que, por razones técnicas relacionadas con el estado del inmueble, el teatro había detenido su labor y se había cerrado como sobre sí mismo.

De pronto, ya avanzando la segunda quincena de febrero llegó, como un rumor, una noticia que se comenta entre los colegas: el 24 de febrero se realizaría en el Teatro Martí la esperada gala de apertura.

Llegó el referido día y el desconcierto recorrió las filas de todas las edades. ¿Sería ese día en realidad la apertura? ¿Y quiénes serían los afortunados?, porque entre las cumbres del gremio a esas alturas apenas si figuraban algunos como invitados.

Por la televisión vimos parte de lo sucedido y el resto nos lo contamos entre unos y otros. Algunos Premios Nacionales de Teatro fueron invitados, otros no. Tampoco ninguno de los artistas que por años trabajaron en el Martí, entre ellos los actores del Grupo Jorge Anckermann que aún nos acompañan, junto a figuras prominentes de la música vinculadas por años de trabajo a ese teatro.

Los artistas invitados hubieron de entrar por el lateral, no por la hermosa galería y la puerta

principal, las que estuvieron reservadas a la alta dirigencia política del país. Un director teatral destacado y un Premio Nacional de Teatro compartieron fila de butacas en la Cazuela, como se le nombra en el argot teatral y en el popular al último piso de lunetas, pese a que la Platea exhibía sobrados asientos vacíos que las cámaras de televisión no pudieron evitar mostrar.

Según expresan algunos colegas, la Presidenta del Consejo Nacional de las Artes Escénicas tampoco se contó entre los invitados.

La llamada gala inaugural distó de cualquier expectativa. Resultó embarazoso ver a dos glorias de nuestros medios, dos Premios Nacionales de la Radio y la Televisión intentando llenar un honroso compromiso, con la interpretación de dos paradigmáticos personajes insertados en la memoria teatral popular para cuyo desempeño no resultaban los idóneos.

Sobrados artistas existen en nuestras filas que tienen en su trayectoria la interpretación regular de dichos personajes, además de cumplir con los requisitos que dichos papeles exigen, y me detengo en este punto, dados los prejuicios y la subestimación que aún existen con respecto a los caracteres de la célebre triada vernácula de el Negrito, la Mulata y el Gallego, para puntualizar que, si extensísima es la relación de actores que han interpretado el primer personaje de la tríada, la mayor parte han sido actores de piel blanca, puesto que el Negrito fue creado como una máscara; un resultado estético en el cual colaboran muy diversos factores y que cuenta con una extensa historia que no permite que se le reduzca a un significado racista; antes bien, para mí y para otros estudiosos del tema el Negrito es la representación del cubano; por ello aventajaba en todo lo que se proponía al Gallego que casi siempre le acompañaba y los lances con este culminaban en la burla del también llamado, por el propio Negrito, "Peninsular". Por esta razón, también, el personaje logró filtrarse hacia los años 50 en el teatro y en los medios portorriqueños con un marcado sentido ideológico y reivindicador de los derechos y el sentimiento patrio. Dicho carácter debe ser ducho en el baile y en el canto, sobre todo en el primero, aún cuando de uno de los célebres Negritos cubanos, el llamado Negrito de Alhambra: Sergio Acebal, se dice que no disponía de esa cualidad, aunque gracia, carisma y capacidad de improvisación le sobraban; rasgos esenciales del personaje.

Fragmentos de obras, escenas de calidad artística para estos caracteres tampoco faltan en los textos teatrales que informan nuestra memoria escénica. No había necesidad de "improvisar" la secuencia dedicada a esta zona medular y delicada en la historia del teatro popular cubano. En realidad, dado el tiempo que ha tomado la reapertura del Teatro Martí y lo que él significa para los cubanos, especialmente para los habitantes de la capital, no había necesidad de improvisar absolutamente nada.

Tiempo hubo para prever la posible fecha de su terminación y haber encargado a alguno de nuestros probados Directores Teatrales del género un nuevo montaje de la Cecilia Valdés, zarzuela emblemática de ese teatro, donde se estrenó en el 1932, durante la temporada de oro de la zarzuela cubana y del propio Teatro que, junto a la zarzuela acogió también otros géneros , no solo en el sexenio dorado del 1931 al 36, sino con posterioridad , durante las décadas del 40, el 50, el 60 y parte del 70, hasta su cierre definitivo en 1977.

Pero para ello hay que saber y sentir, que es un modo superior de conocimiento, qué es el Teatro Martí; lo que representa para los cubanos y su cultura; terminar de trabajar, pensar y vivir en feudos y aprovechar una de las ventajas que, en realidad, nos brinda la organización social de nuestro país y el socialismo con su ética de trabajo y de vida, que es la verdadera unidad en pos de los objetivos que son comunes; la interrelación entre los diversos sistemas e instituciones que componen la sociedad.

¿Cómo, si no, se puede practicar consecuentemente el internacionalismo, cuando al interior de la propia sociedad no logramos establecer los vínculos imprescindibles?

De los teatros en Cuba y de su compromiso con la sociedad, representado por el uso que de ellos se hace y, en específico, por la programación artística que se ofrece a los públicos, se ocupa el Consejo Nacional de las Artes Escénicas del Ministerio de Cultura de la República de Cuba; instancia de gestión, administración y representación del Estado para los recursos de toda índole dentro de las artes de la escena. Que no hay dos repúblicas en Cuba, sino una sola que se proclama y se sabe independiente y socialista.

Y no termino sin expresar cuánto me hubiese gustado ver en las primeras filas de la platea de este Teatro Popular, donde sesionó la Asamblea que en 1901 nos dio la Constitución primera de la República luego de las constituciones respectivas de la República en Armas, a la alta dirigencia del país junto a, mezclada con nuestros gloriosos Premios Nacionales de Teatro y con los más altos valores de la escena cubana, codo a codo con las glorias de nuestro deporte , los más altos exponentes de nuestra ciencia, como del resto de las expresiones del arte y de todo eso que en esencial denominamos y entendemos como Cultura. Porque el Teatro Martí, al igual que los destinos de Cuba, es asunto de todos.

Solicitan ayuda para recuperar obras robadas de Bellas Artestop
(tomado de "Cubadebate" 1/mar/2014)

El Consejo Nacional de Patrimonio Cultural emitió una nota acerca de un importante faltante de piezas en el almacén de obras del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) que se detectó la semana pasada.

El documento consigna que en el edificio socio-administrativo Antonio Rodríguez Morey del MNBA, el acceso al local no había sido violentado por lo que no puede precisarse la fecha exacta en la que la sustracción tuvo lugar, puesto que los malhechores cortaron las obras recolocando los cuadros ordenadamente, por lo que a simple vista no se podía detectar.

Añade que la mayor parte de las obras sustraídas corresponden a Arte Cubano, al período conocido como cambio de siglo (tránsito de la academia y la vanguardia) y especialmente a piezas realizadas por Leopoldo Romañach.

Precisa que está a disposición de las autoridades competentes dentro y fuera del país la relación total de obras con sus fichas técnicas y fotos, con el fin de alertar a museos, galerías, casas subastadoras y otros, de la ocurrencia de este hecho y de la existencia de estas obras que han sido robadas de una institución oficial y que pueden estar a merced del tráfico ilícito a nivel nacional e internacional.

Destaca que cualquier información que se obtenga sobre las mismas podrá conducir a su recuperación, y será de máxima utilidad para la investigación que se lleva a cabo con el fin de esclarecer los hechos.

Quienes deseen brindar ese tipo de información pueden dirigirse al Registro Nacional de Bienes Culturales: registro@cubarte.cult.cu

Teléfonos: (537)832-0058 / 535 2853610

 

Denuncian que pinturas robadas de museo cubano están a la venta en Miami top
(Tomado de Cartas desde Cuba)

Obras de arte que fueron robadas del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana están a la venta en el sur de la Florida, de acuerdo a un prominente coleccionista de arte cubano que hizo el descubrimiento recientemente.

Ramón Cernuda, propietario de una de las colecciones privadas más grandes del mundo de pinturas cubanas del siglo XX, dijo el jueves que ha encontrado al menos 11 pinturas en Miami que pertenecen a la colección del Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba. Dijo que se enteró del robo luego de que él mismo comprara una pintura robada, obra del artista de Vanguardia, Eduardo Abela.

"Llamamos a las autoridades del museo y hablamos largamente con dos funcionarios del museo", dijo Cernuda, quien tiene un historial de reportar arte robado. "Descubrieron a través de nuestra llamada que esta pintura había sido robada. Gracias a nuestra llamada también descubrieron que habían perdido otras obras de arte robadas del almacén".

Cernuda no estuvo seguro del total de obras afectadas por el crimen, que, según dijo, ocurrió en el almacén del museo. El blog Café Fuerte, citando fuentes, da el número de obras robadas como cerca de 100.

Al ser contactada el jueves, la vocera del museo, Diorca Díaz, dijo que no estaba autorizada para emitir un comentario. Ella refirió al reportero al Centro Internacional de Prensa, que no respondió a un correo electrónico. Del mismo modo, un vocero del FBI no hizo comentarios, y un vocero de Inmigración y Aduanas dijo que los investigadores no estaban al tanto de ninguna obra de arte en Miami que hubiese sido robado de la colección del museo.

Algunos coleccionistas y dueños de galerías locales dijeron que habían oído muy poco o nada respecto a obras robadas del museo. Pero los robos reportados serían el más reciente ejemplo de las complicaciones de comerciar y coleccionar arte cubano en Miami, donde la autenticidad y la procedencia de esas obras pueden ser sospechosas, en parte, debido al número de obras de arte confiscadas por el gobierno durante la Revolución Cubana.

"He comerciado arte cubano desde mediados de los años 50 y somos muy, muy, muy cuidadosos sobre lo que adquirimos", dijo Virginia Miller, cuya galería de Coral Gables exhibe una exposición de arte cubano desde los años 1950 hasta el 2013.

Miller, cuya galería recientemente dio la bienvenida a dos curadores del museo, está entre los coleccionistas de Miami que dijeron que no habían escuchado nada de los robos reportados. Pero otros dijeron que se habían enterado de que las obras de arte robadas estaban siendo ofrecidas en días recientes.

Cernuda dijo que se encontró con la primera obra del museo de arte hace dos semanas cuando compró el "Carnaval Infantil" de Abela, de otra galería, que se rehusó a nombrar. Empezó a sospechar que la pintura era robada cuando encontró un libro que la catalogaba como propiedad del museo.

Luego de confirmar que la pintura era robada, Cernuda dijo que indagó por el sur de la Florida y encontró otras 10 pinturas pertenecientes al museo en un lugar, todas del artista Leopoldo Romañach.

"Ver tres o cuatro de estas obras juntas no es común", dijo Cernuda. "Y yo vi 10 que habían sido cortadas, al parecer con una hojilla. Los ladrones ni siquiera se molestaron en sacar los clavos de los bastidores".

Esta no sería el primer encuentro con arte robado que tiene Cernuda, quien es un vivaz coleccionista, cuyas pinturas fueron una vez confiscadas e inmediatamente devueltas por el gobierno de Estados Unidos bajo el pretexto del embargo cubano. Hace cuatro años, Cernuda le dio información al FBI cuando una enfermera trató de venderle siete pinturas que habían sido reportadas como robadas de un almacén de Miami.

La ciudad también es un mercado frecuente para piezas confiscadas por regímenes comunistas, de acuerdo a Tania Mastrapa, una consultora que se especializa en investigar el historial de pertenencia o proveniencia para compradores potenciales. Mastrapa dijo que los robos a museos, que han sido reportados anteriormente en la institución de La Habana, son usualmente cometidos con conocimiento del gobierno.

Cernuda, hablando con el Herald desde España, dijo que aún debe llamar a las autoridades de Estados Unidos. Dijo que tiene intenciones de regresar la pintura al museo cuando regrese de España y les ha pedido que documenten las pinturas robadas con Interpol, organismo que mantiene una base de datos del arte robado.

"Le hemos recomendado al museo nacional que reporten completamente el robo a Interpol y que soliciten y consideren la cooperación del FBI para que estas obras que son propiedad del museo nacional, sean retornadas al museo".

La reportera de El Nuevo Herald, María Pérez, contribuyó con este artículo.

 

La Antropología en el aula: pensar, debatir, dialogar. top
(Tomado del boletín"Antropológicas" N° 108, 3/3/2014)

Debemos "… garantizar que en todas nuestras
universidades haya un balance de lo que es nuestra cultura,
nuestros conocimientos, lo que son nuestros aportes
a la cultura universal, y una radiografía de las
sociedades latinoamericanas. Eso solo es un objetivo
digamos pequeño, concreto, realizable, pero que implicaría
un salto de cualidad fenomenal, porque nos reforzaría
la idea de una identidad latinoamericana
que es lo que necesitamos."

Atilio Borón

A principios del pasado año, la Profesora Dra. Laura Domínguez García escribió un importante artículo sobre el trabajo educativo en la Universidad de La Habana y del cual he tomado y versionado estos dos párrafos:

Es propósito de la Educación Superior cubana la formación de la personalidad de los jóvenes que se desempeñarán como futuros profesionales, los cuales constituyen una parte importante del relevo que dará continuidad a nuestro proyecto social. Sin embargo, este propósito es una tarea bien difícil de llevar a la práctica, pues implica desarrollar en ellos y ellas una preparación académica e investigativa; en términos de conocimientos y habilidades, acordes con el progreso científico técnico de la época en que vivimos y; también, un real compromiso personal orientado a trabajar con regularidad y entrega, en pos de contribuir a la solución de las necesidades y problemas que debemos afrontar en nuestra realidad económica y social.

Sin embargo, este problema presenta una gran complejidad porque es responsabilidad de múltiples agentes de socialización y se desenvuelve en diferentes niveles, como son: lo general (la sociedad cubana en su conjunto y nuestro país en el contexto del mundo actual), lo particular (la institución y todos sus factores; en este caso la Universidad de La Habana; sus profesores, alumnos y trabajadores, en constante interacción) y lo singular (cada estudiante con su historia de vida, la cual ha transcurrido en un determinado medio familiar, escolar, grupal y comunitario; con sus necesidades, motivaciones, intereses y proyectos, los cuales poseen un carácter individualizado, personal e irrepetible).

Antropología en acción: los debate sobre historia contemporánea

El pasado jueves 27 de febrero tuve la grata oportunidad de participar en un debate con estudiantes del primer año de la carrera Biología de la Universidad de La Habana. El tema abordado fue ¿Racismo en Cuba?, cuestión sobre la que existen criterios y opiniones diversas pero en torno a la cual persisten muchos tabúes, temores y autocensuras que impiden que tengan lugar debates en el espacio publico y los medios masivos de comunicación, entre otros.

La participación de los estudiantes fue muy buena. La primera parte de la exposición se dedicó a una breve provocación sobre lo que entiendo que la ciencia, después una reseña sobre la Antropología, sus objetivos, campos de estudio, etc. Posteriormente pasamos a analizar el origen de la población cubana y sus principales componentes; los resultados de diferentes investigaciones que indican la inoperancia del concepto de raza biológica a la luz de los conocimientos actuales, el gran mestizaje que existe en nuestro país estudiado por métodos tradicionales y análisis moleculares ( ADNmt, por ejemplo)

Ulteriormente se analizaron los significados o conceptos de racismo, discriminación y prejuicios raciales; el racismo agazapado en el lenguaje; las clasificaciones raciales populares; los estereotipos más frecuentes; el acceso a la educación superior según el color de la piel y la presentación en los medios masivos de la compleja diversidad biocultural de la población cubana, a lo que se ha bautizado con el término aruaco de ajiaco.

Hubo un buen debate acerca de las manifestaciones de racismo que todavía subsisten en nuestra sociedad, motivando en los estudiantes importantes reflexiones acerca del tema. Se planteó que aunque no es un racismo con violencia, como sucede en otros países, con frecuencia en ocasiones y en los más diversos lugares (la familia, la escuela, los centros laborales, los espacios públicos, se utilizan expresiones y acciones que denotan intenciones prejuiciosas y hasta discriminatorias, como el hecho de adjudicar a los grupos sociales algunas características positivas o peyorativas en función del color de su piel. Las razas biológicas no existen pero sí las razas sociales.

En lo personal terminé el encuentro con satisfacción debido al buen intercambio que tuvo lugar, incluso se constató que conocían hechos de nuestra etapa colonial como fue la lucha de de José Antonio Aponte, el criollo, negro libre, carpintero , que dirigió la primera conspiración de carácter nacional que registra la historia de Cuba y que el 9 de abril de 1812 fue ahorcado sin juicio previo. Después le cortaron la cabeza y la introdujeron en una jaula de hierro para exhibirla en lugares públicos como escarmiento, hecho que es pobremente conocido en el país.

También conocían de la Masacre de los Independientes de Color, llamada igualmente Levantamiento Armado de los Independientes de Color, que fue un alzamiento armado que tuvo lugar en Cuba el 20 de mayo de 1912, llevado a cabo por los miembros del Partido Independiente de Color que resulto fuertemente reprimido por el Ejercito Nacional de Cuba, quien asesino, en menos de dos meses, a más de tres mil negros y mestizos, fundamentalmente en la antigua provincia de Oriente y encabezado por sus principales dirigentes: el General Pedro Ivonet, quien había participado en la Invasión a Occidente con el grado de coronel, y Evaristo Estenoz, también oficial del ejército mambí. Las tropas del gobierno tuvieron 12 bajas. El jefe de la Guardia Rural, General José de Jesús Monteagudo en informe al presidente José Miguel Gómez expresaba: "Es imposible precisar el número de muertos, porque los combates han degenerado en una carnicería dentro del monte".

Pero cuando indagué sobre lo ocurrido el 27 de noviembre de 1871 desconocían totalmente que cinco negros abakuás, cayeron ese día en el intento de rescatar a los estudiantes de medicina fusilados por las hordas españolas durante la primera guerra de independencia. Sobre este hecho Ernesto Che Guevara expresó, en un discurso pronunciado en la Universidad de La Habana el 27 de noviembre de 1961: "Y no sólo se cobró en esos días la sangre de los estudiantes fusilados. Como noticia intrascendente, que aún durante nuestros días queda bastante relegada, porque no tenía importancia para nadie, figura en las actas el hallazgo de cinco cadáveres de negros muertos a bayonetazos y tiros. Pero de que había suficiente fuerza en el pueblo, de que no se podía matar impunemente, dan testimonio el que también hubiera algunos heridos por parte de la canalla española de la época".

La perspectiva antropológica

En numerosas ocasiones hemos insistido en el papel de puede y debe desempeñar la Antropología en torno a esta y otras problemáticas pues debido a su perspectiva biocultural, comparativa y global, detenta la clave de muchas cuestiones fundamentales de la sociedad. La estrategia antropológica reúne en sí los elementos necesarios para analizar los factores diversos en la evolución de las culturas y para comprender los orígenes de la desigualdad social en forma de racismo, sexismo, explotación, pobreza y subdesarrollo, entre otros múltiples aspectos.

La antropología, bien investigada, divulgada y difundida, genera mejores ciudadanos pues no solamente es útil como elemento de cultura general, sino que es indispensable para un mejor comportamiento social y para un mejor desarrollo político. Es una ciencia de relevancia fundamental para el desarrollo de la conciencia histórica de los pueblos y de su identidad. Es menester incorporar al currículo docente e investigativo de las instituciones de la educación superior contenidos que hoy son conflictuales en la sociedad y que algunas de nuestras organizaciones sociales ignoran y es como si no ocurrieran. Debemos como instituciones educativas y formadoras de personas humanas comprometidas, tener miradas más detenidas y agudas hacia procesos que están teniendo lugar y que podemos desde nuestro perfil y características ayudar en la lucha por desvanecerlos.

Debemos reconocerlos, debatirlos y pronunciarnos, el silencio es un boomerang que nos ha lacerado extremadamente, que nos pone a la defensiva y que nuestros detractores se benefician para ocupar abierta o sutilmente y atacar nuestro proyecto social. El gran reto es contribuir así a lograr una sociedad más justa, más inclusiva y más humanizada.

Debemos ser conscientes de que nuestra función como docentes es dirigir, orientar, y facilitar el aprendizaje de nuestros alumnos, siendo guía, innovador, investigador, consejero, creador, autoridad, logrando así conocer y enfrentar la realidad que esta alrededor, teniendo en cuenta las necesidades del ser humano como son compañía, solidaridad, afecto, comprensión, seguridad entre muchos otros. Así todos trascendemos en el tiempo y el espacio, esto quiere decir que dejamos huella, por esto la educación es una tarea personal y de la comunidad de lograr proyectos, de aprehender, de aprender a aprender para lograr ser, dentro de las pautas que le dicte su cultura y sus principios. La educación es clave en el proceso y como docentes tenemos una gran responsabilidad la cual debemos manejar de una manera asertiva, a fin de lograr el ideal de una sociedad más justa.

El concepto de identidad es importante pues sirve para poder buscar nuestro "origen", reconocernos y sentirnos orgullosos por nuestras tradiciones, por la herencia cultural, por nuestras formas de vida y examina elementos constitutivos - constituciones primordiales que se encargan de mantener la continuación y alianza entre los miembros de la sociedad y buscar sentido de vida colectivo para un desarrollo con horizonte común, que permite articular y sumar esfuerzos para el beneficio expandido y colectivo.

Para la antropología, el ser humano ha sido y es una preocupación constante, comprender sus comportamientos, actitudes, ideologías, expresiones sociales, culturales y biológicas. Desde su aparición ha tenido la inquietud de entender la sociedad y la cultura dentro de sus interrelaciones y manifestaciones.

La antropología estudia la diversidad biológica y cultural de la especie humana a través de tiempo y el espacio, es una ciencia que "estudia al hombre desde un punto de vista científico, analítico y comparativo", bajo su objetividad en su método científico es una ciencia integradora, preocupada en entender el origen y desarrollo de toda la gama de la variación humana.

Así hacemos también nuestro el criterio de Atilio Borón, de discurrir sobre "… la riqueza que se construye en las aulas de las universidades, y de lo que desde allí corresponde hacer para salvar a la humanidad de la hecatombe a la que se enrumba."

Si desea hacer sugerencias sobre Antropológicas y sus contenidos, puede enviarnos un mensaje con sus ideas a ajmf@fbio.uh.cu

 

Sobre el trabajo académico, el asalto neoliberal a las universidades y cómo debería ser la educación superior top
por Noam Chomsky (Tomado de "Sin Permiso" 02/03/2014)

Lo que sigue es la traducción castellana de una transcripción editada en inglés de un conjunto de observaciones realizadas por Noam Chomsky vía Skype el pasado 4 de febrero para una reunión de afiliados y simpatizantes del sindicato universitario asociado a la Unión de Trabajadores del Acero (Adjunct Faculty Association of the United Steelworkers) en Pittsburgh, PA. Las manifestaciones del profesor Chomsky se produjeron en respuesta a preguntas de Robin Clarke, Adam Davis, David Hoinski, Maria Somma, Robin J. Sowards, Matthew Ussia y Joshua Zelesnick. La transcripción escrita de las respuestas orales la realizó Robin J. Sowards y la edición y redacción corrió a cargo del propio Noam Chomsky. La traducción castellana del texto ingles la realizó para www.sinpermiso.info Mínima Estrella.

Sobre la contratación temporal de profesores y la desaparición de la carrera académica

Eso es parte del modelo de negocio. Es lo mismo que la contratación de temporales en la industria o lo que los de Wall Mart llaman "asociados", empleados sin derechos sociales ni cobertura sanitaria o de desempleo, a fin de reducir costes laborales e incrementar el servilismo laboral. Cuando las universidades se convierten en empresas, como ha venido ocurriendo harto sistemáticamente durante la última generación como parte de un asalto neoliberal general a la población, su modelo de negocio entraña que lo que importa es la línea de base. Los propietarios efectivos son los fiduciarios (o la legislatura, en el caso de las universidades públicas de los estados federados), y lo que quieren mantener los costos bajos y asegurarse de que el personal laboral es dócil y obediente. Y en substancia, la formas de hacer eso son los temporales. Así como la contratación de trabajadores temporales se ha disparado en el período neoliberal, en la universidad estamos asistiendo al mismo fenómeno. La idea es dividir a la sociedad en dos grupos. A uno de los grupos se le llama a veces "plutonomía" (un palabro usado por Citibank cuando hacía publicidad entre sus inversores sobre la mejor forma de invertir fondos), el sector en la cúspide de una riqueza global pero concentrada sobre todo en sitios como los EEUU. El otro grupo, el resto de la población, es un "precariado", gentes que viven una existencia precaria.

Esa idea asoma de vez en cuando de forma abierta. Así, por ejemplo, cuando Alan Greenspan testificó ante el Congreso en 1997 sobre las maravillas de la economía que estaba dirigiendo, dijo redondamente que una de las bases de su éxito económico era que estaba imponiendo lo que él mismo llamó "una mayor inseguridad en los trabajadores". Si los trabajadores están más inseguros, eso es muy "sano" para la sociedad, porque si los trabajadores están inseguros, no exigirán aumentos salariales, no irán a la huelga, no reclamarán derechos sociales: servirán a sus amos tan donosa como pasivamente. Y eso es óptimo para la salud económica de las grandes empresas. En su día, a todo el mundo le pareció muy razonable el comentario de Greenspan, a juzgar por la falta de reacciones y los aplausos registrados. Bueno, pues transfieran eso a las universidades: ¿cómo conseguir una mayor "inseguridad" de los trabajadores? Esencialmente, no garantizándoles el empleo, manteniendo a la gente pendiente de un hilo que puede cortarse en cualquier momento, de manera que mejor que estén con la boca cerrada, acepten salarios ínfimos y hagan su trabajo; y si por ventura se les permite servir bajo tan miserables condiciones durante un año más, que se den con un canto en los dientes y no pidan más. Esa es la manera como se consiguen sociedades eficientes y sanas desde el punto de vista de las empresas. Y en la medida en que las universidades avanzan por la vía de un modelo de negocio empresarial, la precariedad es exactamente lo que se impone. Y más que veremos en lo venidero.

Ese es un aspecto, pero otros aspectos que resultan también harto familiares en la industria privada: señaladamente, el aumento de estratos administrativos y burocráticos. Si tienes que controlar la gente, tienes que disponer de una fuerza administrativa que lo haga. Así, en la industria norteamericana más que en cualquier otra parte, se acumula estrato ad administrativo tras estrato administrativo: una suerte de despilfarro económico, pero útil para el control y la dominación. Y lo mismo vale para las universidades. En los pasados 30 0 40 años se ha registrado un aumento drástico en la proporción del personal administrativo en relación el profesorado y los estudiantes de las facultades: profesorado y estudiantes han mantenido la proporción entre ellos, pero la proporción de administrativos se ha disparado. Un conocido sociólogo, Benjamin Ginsberg, ha escrito un muy buen libro titulado The Fall of the Faculty: The Rise of the All-Administrative University and Why It Matters (Oxford University Press, 2011), en el que se describe con detalle el estilo empresarial de administración y niveles burocráticos multiplicados. Ni que decir tiene, con administradores profesionales más que bien pagados: los decanos, por ejemplo, que antes solían miembros de la facultad que dejaban la labor docente para servir como gestores con la idea de reintegrarse a la facultad al cabo de unos años. Ahora son todos profesionales, que tienen que contratar a vicedecanos, secretarios, etc., etc., toda la proliferación de estructura que va con los administradores. Todo eso es otro aspecto del modelo empresarial.

Pero servirse de trabajo barato -y vulnerable- es una práctica de negocio que se remonta a los inicios mismos de la empresa privada, y los sindicatos nacieron respondiendo a eso. En las universidades, trabajo barato, vulnerable, significa ayudantes y estudiantes graduados. Los estudiantes graduados son todavía más vulnerables, huelga decirlo, La idea es transferir la instrucción a trabajadores precarios, lo que mejora la disciplina y el control, pero también permite la transferencia de fondos a otros fines muy distintos de la educación. Los costos, claro está, los pagan los estudiantes y las gentes que se ven arrastradas a esos puestos de trabajo vulnerables. Pero es un rasgo típico de una sociedad dirigida por la mentalidad empresarial transferir los costos a la gente. Los economistas cooperan tácitamente en eso. Así, por ejemplo, imaginen que descubren un error en su cuenta corriente y llaman al banco para tratar de enmendarlo. Bueno, ya saben ustedes lo que pasa. Usted les llama por teléfono, y le sale un contestador automático con un mensaje grabado que le dice: "Le queremos mucho, y ahí tiene un menú". Tal vez le menú ofrecido contiene lo que usted busca, tal vez no. Si acierta a elegir la opción ofrecida correcta, lo que escucha a continuación es una musiquita, y de rato en rato una voz que le dice: "Por favor, no se retire, estamos encantados de servirle", y así por el estilo. Al final, transcurrido un buen tiempo, una voz humana a la que poder plantearle una breve cuestión. A eso los economistas le llaman "eficiencia". Con medidas económicas, ese sistema reduce los costos laborales del banco; huelga decir que le carga los costos a usted, y esos costos han de multiplicarse por el número de usuarios, que puede ser enorme: pero eso no cuenta como coste en el cálculo económico. Y si miran ustedes cómo funciona la sociedad, encuentran eso por doquiera. Del mismo modo, la universidad impone costos a los estudiantes y a un personal docente que, además e tenerlo apartado de la carrera académica, se le mantiene en una condición que garantiza un porvenir sin seguridad. Todo eso resulta perfectamente natural en los modelos de negocio empresariales. Es nefasto para la educación, pero su objetivo no es la educación.

En efecto, si echamos una mirada más retrospectiva, la cosa se revela más profunda todavía. Cuando todo esto empezó, a comienzos de los 70, suscitaba mucha preocupación en todo el espectro político establecido el activismo de los 60, comúnmente conocidos como "la época de los líos". Fue una "época de líos" porque el país se estaba civilizando [con las luchas por los derechos civiles], y eso siempre es peligroso. La gente se estaba politizando y se comprometía con la conquista de derechos para los grupos llamados "de intereses especiales": las mujeres, los trabajadores, los campesinos, los jóvenes, los viejos, etc. Eso llevó a una grave reacción, conducida de forma prácticamente abierta. En el lado de la izquierda liberal del establishment, tenemos un libro llamado The Crisis of Democracy: Report on the Governability of Democracies to the Trilateral Commission, compilado por Michel Crozier, Samuel P. Huntington y Joji Watanuki (New York University Press, 1975) y patrocinado por la Comisión Trilateral una organización de liberales internacionalistas. Casi toda la administración Carter se reclutó entre sus filas. Estaban preocupados por lo que ellos llamaban la "crisis de la democracia" y que no dimanaba de otra cosa del exceso de democracia. En los 60 la población -los "intereses especiales" mencionados- presionaba para conquistar derechos dentro de la arena política, lo que se traducía en demasiada presión sobre el Estado: no podía ser. Había un interés especial que dejaban de lado, y es a saber: el del sector granempresarial; porque sus intereses coinciden con el "interés nacional". Se supone que el sector graempresarial controla al Estado, de modo que no hay ni que hablar de sus intereses. Pero los "intereses especiales" causaban problemas, y estos caballeros llegaron a la conclusión de que "tenemos que tener más moderación en la democracia": el público tenía que volver a ser pasivo y regresar a la apatía. De particular preocupación les resultaban las escuelas y las universidades, que, decían, no cumplían bien su tarea de "adoctrinar a los jóvenes" convenientemente: el activismo estudiantil -el movimiento de derechos civiles, el movimiento antibelicista, el movimiento feminista, los movimientos ambientalistas- probaba que los jóvenes no estaban correctamente adoctrinados.

Bien, ¿cómo adoctrinar a los jóvenes? Hay más de una forma. Una forma es cargarlos con deudas desesperadamente pesadas para sufragar sus estudios. La deuda es una trampa, especialmente la deuda estudiantil, que es enorme, mucho más grande que el volumen de deuda acumulada en las tarjetas de crédito. Es una trampa para el resto de su vida porque las leyes están diseñadas para que no puedan salir de ella. Si, digamos, una empresa incurre en demasiada deuda, puede declararse en quiebra. Pero si los estudiantes suspenden pagos, nunca podrán conseguir una tarjeta de la seguridad social. Es una técnica de disciplinamiento. No digo yo que eso se hiciera así con tal propósito, pero desde luego tiene ese efecto. Y resulta harto difícil de defender en términos económicos. Miren ustedes un poco lo que pasa por el mundo: la educación superior es en casi todas partes gratuita. En los países con los mejores niveles educativos, Finlandia (que anda en cabeza), pongamos por caso, la educación superior es pública y gratuita. Y en un país rico y exitoso como Alemania es pública y gratuita. En México, un país pobre que, sin embargo, tiene niveles de educación muy decentes si atendemos a las dificultades económicas a las que se enfrenta, es pública y gratuita. Pero miren lo que pasa en los EEUU: si nos remontamos a los 40 y los 50, la educación superior se acercaba mucho a la gratuidad. La Ley GI ofreció educación superior gratuita a una gran cantidad de gente que jamás habría podido acceder a la universidad. Fue muy bueno para ellos y fue muy bueno para la economía y para la sociedad; fue parte de las causas que explican la elevada tasa de crecimiento económico. Incluso en las entidades privadas, la educación llegó a ser prácticamente gratuita. Yo, por ejemplo: entré en la facultad en 1945, en una universidad de la Ivy League, la Universidad de Pensilvania, y la matrícula costaba 100 dólares. Eso serían unos 800 dólares de hoy. Y era muy fácil acceder a una beca, de modo que podías vivir en casa, trabajar e ir a la facultad, sin que te costara nada. Lo que ahora ocurre es ultrajante. Tengo nietos en la universidad que tienen que pagar la matrícula y trabajar, y es casi imposible. Para los estudiantes, eso es una técnica disciplinaria.

Y otra técnica de adoctrinamiento es cortar el contacto de los estudiantes con el personal docente: clases grandes, profesores temporales que, sobrecargados de tareas, apenas pueden vivir con un salario de ayudantes. Y puesto que no tienes seguridad en el puesto de trabajo, no puedes construir una carrera, no puedes irte a otro sitio y conseguir más. Todas esas son técnicas de disciplinamiento, de adoctrinamiento y de control. Y es muy similar a lo que uno espera que ocurra en una fábrica, en la que los trabajadores fabriles han de ser disciplinados, han de ser obedientes; y se supone que no deben desempeñar ningún papel en, digamos, la organización de la producción o en la determinación del funcionamiento de la planta de trabajo: eso es cosa de los ejecutivos. Esto se transfiere ahora a las universidades. Y yo creo que nadie que tenga algo de experiencia en la empresa privada y en la industria debería sorprenderse; así trabajan.

Sobre cómo debería ser la educación superior

Para empezar, deberíamos desechar toda idea de que alguna vez hubo una "edad de oro". Las cosas eran distintas, y en ciertos sentidos, mejores en el pasado, pero distaban mucho de ser perfectas. Las universidades tradicionales eran, por ejemplo, extremadamente jerárquicas, con muy poca participación democrática en la toma de decisiones. Una parte del activismo de los 60 consistió en el intento de democratizar las universidades, de incorporar, digamos, a representantes estudiantiles a las juntas de facultad, de animar al personal no docente a participar. Esos esfuerzos se hicieron por iniciativa de los estudiantes, y no dejaron de tener cierto éxito. La mayoría de universidades disfrutan ahora de algún grado de participación estudiantil en las decisiones de las facultades. Y yo creo que ese es el tipo de cosas que deberíamos ahora seguir promoviendo: una institución democrática en la que la gente que está en la institución, cualquiera que sea (profesores ordinarios, estudiantes, personal no docente) participan en la determinación de la naturaleza de la institución y de su funcionamiento; y lo mismo vale para las fábricas.

No son estas ideas de izquierda radical, por cierto. Proceden directamente del liberalismo clásico. Si leéis, por ejemplo, a John Stuart Mill, una figura capital de la tradición liberal clásica, verán que daba por descontado que los puestos de trabajo tenían que ser gestionados y controlados por la gente que trabajaba en ellos: eso es libertad y democracia (véase, por ejemplo, John Stuart Mill, Principles of Political Economy, book 4, ch. 7). Vemos las mismas ideas en los EEUU. En los Caballeros del Trabajo, pongamos por caso: uno de los objetivos declaradis de esta organización era "instituir organizaciones cooperativas que tiendan a superar el sistema salarial introduciendo un sistema industrial cooperativo" (véase la "Founding Ceremony" para las nuevas asociaciones locales). O piénsese en alguien como John Dewey, un filósofo social de la corriente principal del siglo XX, quien no sólo abogó por una educación encaminada a la independencia creativa, sino también por el control obrero en la industria, lo que él llamaba "democracia industrial". Decía que hasta tanto las instituciones cruciales de la sociedad -producción, comercio, transporte, medios de comunicación- no estén bajo control democrático, la "política [será] la sombra proyectada en el conjunto de la sociedad por la gran empresa" (John Dewey, "The Need for a New Party" [1931]). Esta idea es casi elemental, y echa raíces profundas en la historia norteamericana y en el liberalismo clásico; debería constituir una suerte de segunda naturaleza de la gente, y debería valer igualmente para las universidades. Hay ciertas decisiones en una universidad donde no puedes querer transparencia democrática porque tienes que preservar la privacidad estudiantil, pongamos por caso, y hay varios tipos de asuntos sensibles, pero en el grueso de la actividad universitaria normal no hay razón para no considerar la participación directa como algo, no ya legítimo, sino útil. En mi departamento, por ejemplo, hemos tenido durante 40 años representantes estudiantiles que proporcionaban una valiosa ayuda con su participación en las reuniones de departamento.

Sobre la "gobernanza compartida" y el control obrero

La universidad es probablemente la institución social que más se acerca en nuestra sociedad al control obrero democrático. Dentro de un departamento, por ejemplo, es bastante normal que al menos para los profesores ordinarios tenga capacidad para determinar una parte substancial de las tareas que conforman su trabajo: qué van a enseñar, cuando van a dar las clases, cuál será el programa. Y el grueso de las decisiones sobre el trabajo efectuado en la facultad caen en buena medida bajo el control del profesorado ordinario. Ahora, ni que decir tiene, hay un nivel administrativo superior al que no puedes ni eludir ni controlar. La facultad puede recomendar a alguien para ser profesor titular, pongamos por caso, y estrellarse contra el criterio de los decanos o del rector, o incluso de los patronos o de los legisladores. No es que ocurra muy a menudo, pero puede ocurrir y ocurre. Y eso es parte de la estructura de fondo que, aun cuando siempre ha existido, era un problema menor en los tiempos en que la administración salía elegida por la facultad y era en principio revocable por la facultad. En un sistema representativo, necesitas tener a alguien haciendo labores administrativas, pero tiene que poder ser revocable, sometido como está a la autoridad de las gentes a las que administra. Eso es cada vez menos verdad. Hay más y más administradores profesionales, estrato sobre estrato, con más y más posiciones cada vez más remotas del control de las facultades. Me referí antes a The Fall of the Faculty de Benjamin Ginsberg, un libro que entra en un montón de detalles sobre el funcionamiento de varias universidades a las que sometió a puntilloso escrutinio: Johns Hopkins, Cornell y muchas otras.

El profesorado universitario ha venido siendo más y más reducido a la categoría de trabajadores temporales a los que se asegura una precaria existencia sin acceso a la carrera académica. Tengo conocidos que son, en efecto, lectores permanente; no han logrado el estatus de profesores ordinarios; tienen que concursar cada año para poder ser contratados otra vez. No deberían ocurrir estas cosas, no deberíamos permitirlo. Y en el caso de los ayudantes, la cosa se ha institucionalizado: no se les permite ser miembros del aparato de toma de decisiones y se les excluye de la seguridad en el puesto de trabajo, lo que no sirve sino para amplificar el problema. Yo creo que el personal no docente debería ser integrado también en la toma de decisiones, porque también forman parte de la universidad. Así que hay un montón que hacer, pero creo que se puede entender fácilmente por qué se desarrollan esas tendencias. Son parte de la imposición del modelo de negocios en todos y cada uno de los aspectos de la vida. Esa es la ideología neoliberal bajo la que el grueso del mundo ha estado viviendo en los últimos 40 años. Es muy dañina para la gente, y ha habido resistencias a ella. Y es digno de mención el que al menos dos partes del mundo han logrado en cierta medida escapar de ella: el Este asiático, que nunca la aceptó realmente, y la América del Sur de los últimos 15 años.

Sobre la pretendida necesidad de "flexibilidad"

"Flexibilidad" es una palabra muy familiar para los trabajadores industriales. Parte de la llamada "reforma laboral" consiste en hacer más "flexible" el trabajo, en facilitar la contratación y el despido de la gente. También esto es un modo de asegurar la maximización del beneficio y el control. Se supone que la "flexibilidad" es una buena cosa, igual que la "mayor inseguridad de los trabajadores". Dejando ahora de lado la industria, para la que vale lo mismo, en las universidades eso carece de toda justificación. Pongamos un caso en el que se registra submatriculación en algún sitio. No es un gran problema. Una de mis hijas enseña en una universidad; la otra noche me llamó y me contó que su carga lectiva cambiaba porque uno de los cursos ofrecidos había registrado menos matrículas de las previstas. De acuerdo, el mundo no se acabará, se limitaron a reestructurar el plan docente: enseñas otro curso, o una sección extra, o algo por el estilo. No hay que echar a la gente o hacer inseguro su puesto de trabajo a causa de la variación del número de matriculados en los cursos. Hay mil formas de ajustarse a esa variación. La idea de que el trabajo debe someterse a las condiciones de la "flexibilidad" no es sino otra técnica corriente de control y dominación. ¿Por qué no hablan de despedir a los administradores si no hay nada para ellos este semestre? O a los patronos: ¿para qué sirven? La situación es la misma para los altos ejecutivos de la industria; si el trabajo tiene que ser flexible, ¿por qué no la gestión ejecutiva? El grueso de los altos ejecutivos son harto inútiles y aun dañinos, así que ¡librémonos de ellos! Y así indefinidamente. Sólo para comentar noticias de estos últimos días, pongamos el caso de Jamie Dimon, el presidente del consejo de administración del banco JP Morgan Chase: acaba de recibir un substancial incremento en sus emolumentos, casi el doble de su paga habitual, en agradecimiento por haber salvado al banco de las acusaciones penales que habrían mandado a la cárcel a sus altos ejecutivos: todo quedó en multas por un monto de 20 mil millones de dólares por actividades delictivas probadas. Bien, podemos imaginar que librar de alguien así podría ser útil para la economía. Pero no se habla de eso cuando se habla de "reforma laboral". Se habla de gente trabajadora que tiene que sufrir, y tiene que sufrir por inseguridad, por no saber de donde sacarán el pan mañana: así se les disciplina y se les hace obedientes para que no cuestionen nada ni exijan sus derechos. Esa es la forma de operar de los sistemas tiránicos. Y el mundo de los negocios es un sistema tiránico. Cuando se impone a las universidades, te das cuenta de que refleja las mismas ideas. No debería ser un secreto.

Sobre el propósito de la educación

Se trata de debates que se retrotraen a la Ilustración, cuando se plantearon realmente las cuestiones de la educación superior y de la educación de masas, no sólo la educación para el clero y la aristocracia. Y hubo básicamente dos modelos en discusión en los siglos XVIII y XIX. Se discutieron con energía harto evocativa. Una imagen de la educación era la de un vaso que se llena, digamos, de agua. Es lo que ahora llamamos "enseñar para el examen": viertes agua en el vaso y luego el vaso devuelve el agua. Pero es un vaso bastante agujereado, como todos hemos tenido ocasión de experimentar en la escuela: memorizas algo en lo que no tienes mucho interés para poder pasar un examen, y al cabo de una semana has olvidado de qué iba el curso. El modelo de vaso ahora se llama "ningún niño a la zaga", "enseñar para el examen", "carrera a la cumbre", y cosas por el estilo en las distintas universidades. Los pensadores de la Ilustración se opusieron a ese modelo.

El otro modelo se describía como lanzar una cuerda por la que el estudiante pueda ir progresando a su manera y por propia iniciativa, tal vez sacudiendo la cuerda, tal vez decidiendo ir a otro sitio, tal vez planteando cuestiones. Lanzar la cuerda significa imponer cierto tipo de estructura. Así, un programa educativo, cualquiera que sea, un curso de física o de algo, no funciona como funciona cualquier otra cosa; tiene cierta estructura. Pero su objetivo consiste en que el estudiante adquiera la capacidad para inquirir, para crear, para innovar, para desafiar: eso es la educación. Un físico mundialmente célebre cuando, en sus cursos para primero de carrera, se le preguntaba "¿qué parte del programa cubriremos este semestre?", contestaba: "no importa lo que cubramos, lo que importa es lo que descubráis vosotros". Tenéis que ganar la capacidad y la autoconfianza en esta asignatura para desafiar y crear e innovar, y así aprenderéis; así haréis vuestro el material y seguir adelante. No es cosa de acumular una serie fijada de hechos que luego podáis soltar por escrito en un examen para olvidarlos al día siguiente.

Son dos modelos radicalmente distintos de educación. El ideal de la Ilustración era el segundo, y yo creo que el ideal al que deberíamos aspirar. En eso consiste la educación de verdad, desde el jardín de infancia hasta la universidad. Lo cierto es que hay programas de ese tipo para los jardines de infancia, y bastante buenos.

Sobre el amor a la docencia

Queremos, desde luego, gente, profesores y estudiantes, comprometidos en actividades que resulten satisfactorias, disfrutables, actividades que sean desafíos, que resulten apasionantes. Yo no creo que eso sea tan difícil. Hasta los niños pequeños son creativos, inquisitivos, quieren saber cosas, quieren entenderlas, y a no ser que te saquen eso a la fuerza de la cabeza, el anhelo perdura de por vida. Si tienes oportunidades para desarrollar esos compromisos y preocuparte por esas cosas, son las más satisfactorias de la vida. Y eso vale lo mismo para el investigador en física que para el carpintero; toenes que intentar crear algo valioso, lidiar con problemas difíciles y resolverlos. Yo creo que que eso es lo que hace del trabajo el tipo de actividad que quieres hacer; y la haces aun cuando no estés obligado a hacerla. En una universidad que funcione razonablemente, encontrarás gente que trabaja todo el tiempo porque les gusta lo que hacen; es lo que quieren hacer; se les ha dado la oportunidad, tienen los recursos, se les ha animado a ser libres e independientes y creativos: ¿qué mejor que eso? Y eso también puede hacerse en cualquier nivel.

Vale la pena reflexionar un poco sobre algunos de los programas educativos imaginativos y creativos que se desarrollan en los distintos niveles. Así, por ejemplo, el otro día alguien me contaba de un programa que usa en las facultades, un programa de ciencia en el que se plantea a los estudiantes una interesante cuestión: "¿Cómo puede ser que un mosquito vuela bajo la lluvia?" Difícil cuestión, cuando se piensa un poco en ella. Si algo impactara en un ser humano con la fuerza de una gota de agua que alcanza a un mosquito, lo abatiría inmediatamente. ¿Cómo puede, pues, el mosquito evitar el aplastamiento inmediato? ¿Cómo puede seguir volando? Si quieres seguir dándole vueltas a este asunto -dificilísimo asunto-, tienes que hacer incursiones en las matemáticas, en la física y en la biología y plantearte cuestiones lo suficientemente difíciles como para verlas como un desafío que despierta la necesidad de responderlas.

Eso es lo que debería ser la educación en todos los niveles, desde el jardín de infancia. Hay programas para jardines de infancia en los que se da a cada niño, por ejemplo, una colección de pequeñas piezas: guijarros, conchas, semillas y cosas por el estilo. Se propone entonces a la clase la tarea de descubrir cuáles son las semillas. Empieza con lo que llaman una "conferencia científica": los nenes hablan entre sí y tratan de imaginarse cuáles son semillas. Y, claro, hay algún maestro que orienta, pero la idea es dejar que los niños vayan pensando. Luego de un rato, intentan varios experimentos tendentes a averiguar cuáles son las semillas. Se le da a cada niño una lupa y, con ayuda del maestro, rompe una semilla y mira dentro y encuentra el embrión que hace crecer a la semilla. Esos niños aprenden realmente algo: no sólo algo sobre las semillas y sobre lo que las hace crecer; también aprenden algo sobre los procesos de descubrimiento. Aprenden a gozar con el descubrimiento y la creación, y eso es lo que te permitirá comportarte de manera independiente fuera del aula, fuera del curso.

Lo mismo vale para toda la educación, hasta la universidad. En un seminario universitario razonable, no esperas que los estudiantes tomen apuntes literales y repitan todo lo que tu digas; lo que esperas es que te digan si te equivocas, o que vengan con nuevas ideas desafiantes, que abran caminos que no habían sido pensados antes. Eso es lo que es la educación en todos los niveles. No consiste en instilar información en la cabeza de alguien que luego la recitará, sino que consiste en capacitar a la gente para que lleguen a ser personas creativas e independientes y puedan encontrar gusto en el descubrimiento y la creación y la creatividad a cualquier nivel o en cualesquiera dominios a los que les lleven sus intereses.

Sobre el uso de la retórica empresarial contra el asalto empresarial a la universidad

Eso es como plantearse la tarea de justificar ante el propietario de esclavos que nadie debería ser esclavo. Estáis aquí en un nivel de la indagación moral en el que resulta harto difícil encontrar respuestas. Somos seres humanos con derechos humanos. Es bueno para el individuo, es bueno para la sociedad y hasta es bueno para la economía en sentido estrecho el que la gente sea creativa e independiente y libre. Todo el mundo sale ganando de que la gente sea capaz de participar, de controlar sus destinos, de trabajar con otros: puede que eso no maximice los beneficios ni la dominación, pero ¿por qué tendríamos que preocuparnos de esos valores?

Un consejo a las organizaciones sindicales de los profesores precarios

Ya sabéis mejor que yo lo que hay que hacer, el tipo de problemas a los que os enfrentáis. Seguid adelante y haced lo que tengáis que hacer. No os dejéis intimidar, no os amedrentéis, y reconoced que el futuro puede estar en nuestras manos si queremos que lo esté.


El homo soviéticus no sabe de libertad ni de democracia top
por Svetlana Alexiévich (EFE)

La escritora bielorrusa ha dedicado los últimos 15 años de su vida a recoger casi un millar de testimonios sobre la vida en el espacio postsoviético

Moscú. "El homo soviéticus no sabe de libertad ni de democracia", asegura la escritora bielorrusa Svetlana Alexiévich, quien ha dedicado los últimos 15 años de su vida a recoger casi un millar de testimonios para escribir un nuevo libro sobre la vida en el espacio postsoviético: "Tiempo de segunda mano".

"El hombre soviético no ha desaparecido. Es una mezcla de cárcel y guardería. No toma decisiones y simplemente está a la espera del reparto. Para esa clase de hombre la libertad es tener veinte clases de embutido para elegir", dice a Efe Alexiévich, quien opina que sólo una minoría de rusos, bielorrusos y, en menor medida, ucranianos está a favor del cambio.

Al estilo de "Archipiélago GULAG" de Alexandr Solzhenitsin, Alexiévich se ha volcado en indagar en el modo de vida postsoviético, para llegar a la conclusión de que "desde Crimea a Moscú, el hombre tiene un miedo atroz al cambio. Sus ambiciones son puramente materiales: visado Schengen, sueldo para poder comprar un coche y dinero para viajar a Egipto".

Alexiévich, que sonó este año para el Nobel de Literatura, rememora el viejo debate entre Solzhenitsin -"el campo de trabajo hace al hombre más fuerte"- y Varlam Shalámov, quien opinaba que "el campo destruye al hombre, ya que al salir ya no puede seguir viendo, pues cree que el mundo entero es un GULAG".

"El homo sovieticus nunca ha tenido experiencia de libertad o democracia. Creímos que nada más derribar la estatua de (el fundador del KGB, Félix) Dzherzhinski, seríamos Europa. La democracia es un trabajo duro que lleva generaciones", indica.

Los interlocutores de Alexiévich están atenazados por un profundo "sentido derrotista", no tanto por la decepción que supuso la caída de la Unión Soviética, sino por el fin de un gran imperio.

"Más que un complejo imperial es un trauma psicológico. De nuevo todo nos ha salido mal. Hay mucho odio y negativismo acumulado. El ánimo es prerrevolucionario. Lamentablemente, parece que los cambios sólo pueden llegar a través de una revolución", dijo.

La escritora acusa al jefe del Kremlin, Vladímir Putin, de conducir a Rusia a una "nueva Edad Media" con su política.

"Cada época tiene su edad media. Con su nuevo conservadurismo, Putin lleva a Rusia al pasado. Como buen agente del KGB, lo que prima es el culto a la fuerza. Mis amigos huyen del país. Rusia se ha congelado en el tiempo", apunta.

Lo mismo ocurre en su Bielorrusia natal --adonde regresó hace apenas un año tras más de una década de exilio en Europa--, lo que ha sido aprovechado por el autócrata Alexandr Lukashenko para permanecer en el poder durante casi 20 años.

"Bielorrusia es como una pequeña URSS. Lukashenko se aprovecha de la indecisión del pueblo que teme al capitalismo salvaje de Rusia. Es un pequeño país agrícola fácil de controlar. Los jóvenes que se rebelan, los expulsan de la universidad y los deportan", denuncia.

En su opinión, si el vecino del norte fuera una democracia, el resto de antiguas repúblicas soviéticas seguirían fielmente sus pasos, pero es que la Rusia de Putin se parece cada vez más a Bielorrusia.

Añade que la excepción a la regla es Ucrania, en especial el Oeste del país, donde nació hace 65 años Alexiévich y uno de los lugares donde se gestó la Revolución Naranja de 2004.

"Ucrania es menos soviética. A los ucranianos no se les puede oprimir como a los bielorrusos. El Este es diferente, ya que la hambruna por la colectivización estalinista permitió la llegada de muchos rusos", apunta.

"Revolución de la dignidad", es como ella define las actuales protestas opositoras en Kiev contra la renuncia del presidente ucraniano, Víktor Yanukóvich, a firmar un Acuerdo de Asociación con la Unión Europea.

Con todo, cree que la oposición saldrá derrotada, ya que no cuenta con el apoyo de millones de personas como hace 10 años, además de que Putin "ha comprado a Ucrania durante cierto tiempo" con su rescate financiero.

"Nos inventamos un nuevo pueblo en las cocinas de los años noventa, pero este siguió siendo estalinista", recuerda Alexiévich, quien matiza que muchos como ella salieron a la calle no para defender el capitalismo salvaje y destructor, sino para exigir otro socialismo, uno que tuviera un rostro humano.

 

Crónicas del drama del fin de la URSS (Entrevista a Svetlana Alexiyévich)top
por Pilar Bonet

La bielorrusa Svetlana Alexiyévich, una de las más lúcidas escritoras europeas, reflexiona sobre la pervivencia del espíritu soviético en la actualidad por

"En la Unión Soviética nos enseñaban a morir por el país, pero no a ser felices. Nuestra experiencia vital es la de resistirnos a la violencia", afirma la escritora Svetlana Alexiyévich, cronista del impacto humano de las grandes conmociones de la URSS. Su último libro, El fin del hombre rojo o la época del desencanto (Vremia ´second hand´. Konets krasnovo cheloveka en el original ruso), ha tenido muy buena acogida en sus primeras traducciones europeas, que han recibido el premio de la Paz de la Feria de Frankfurt y el premio Médicis de Ensayo en Francia, ambos en 2013, año en el que Alexiyévich fue propuesta también para el Nobel de Literatura.

"La URSS fue un intento fallido de crear una civilización alternativa", dice Alexiyévich en su casa de Minsk, la capital de Bielorrusia, adonde ha regresado, --porque "necesito oír las voces de la calle"--, tras una larga estancia en el extranjero. En Bielorrusia, el país del que es ciudadana, la escritora, de 65 años, se siente "en un gran vacío", ignorada por los medios de comunicación del régimen de Alexandr Lukashenko, mirada con frialdad por los nacionalistas locales (por escribir en ruso y no en bielorruso) y privada de su medio , los escritores o amigos "muertos, emigrados o envejecidos prematuramente".

"Vivo con el sentimiento de derrota, de pertenecer a una generación que no supo llevar a cabo sus ideas", afirma Alexiyévich. "Nadie quería el capitalismo, queríamos el socialismo con el rostro humano. En los años noventa éramos muy ingenuos y muy románticos, creíamos que existía una nueva vida y que éramos capaces de crearla, que la culpa de nuestros males estaba tras los muros del Kremlin y era de los comunistas, no nuestra", razona. "¿Y qué tenemos más de dos décadas después?", exclama, y contesta: "un líder medio bandido y autoritario y un entorno provinciano en Bielorrusia" y "un presidente que habla como un "govnik" (terminó que designa un individuo con escasa educación procedente de un entorno marginal) en Rusia, y lo peor es que eso es lo que pide la sociedad".

El "hombre soviético", producto del plan para transformar la naturaleza humana en el laboratorio del marxismo-leninismo, sigue existiendo en Rusia, Bielorrusia, Turkmenistán, Ucrania, Kazajistán, y el resto del territorio de la URSS, opina Alexiyévich. "Creo que conozco a este hombre, que lo conozco muy bien, que he vivido con él muchos años. Él soy yo, yo y mis conocidos, amigos, padres (…) Ahora vivimos en distintos Estados, hablamos en distintas lenguas, pero no nos puedes confundir con nadie. Nos reconocerás enseguida. Somos la gente del socialismo, iguales y diferentes del resto de la gente, tenemos nuestro léxico, nuestras ideas del bien y del mal, de los héroes y los mártires, tenemos una relación particular con la muerte (…) estamos llenos de envidia y de prejuicios. Venimos de allí donde existió el Gulag…", escribe en su elocuente prólogo.

La situación en Rusia, Ucrania o Bielorrusia hace recomendable la lectura del último libro de Alexiyévich. El fin del hombre rojo abre espacios psicológicos inexplorados, con muchas paradojas y amargos reconocimientos sobre el derrumbamiento de la URSS y los años que siguieron. La obra va más allá de de las voces que recoge y del esfuerzo creativo de la autora para entretejerlas en un producto literario. Alexiyévich documenta un sufrimiento en gran parte ignorado por los occidentales que formulan políticas para esta parte del mundo.

No es fácil desprenderse de la identidad de ciudadano de una superpotencia para identificarse con uno de sus territorios. En Bielorrusia "Lukashenko ha parado el tiempo. La dictadura hace que la vida sea primitiva". En Rusia, el tiempo se mueve pero en una dirección inquietante. De viaje por ese país, tras una ausencia de varios meses, Alexiyévich se sorprendió al encontrarse con "gentes que se habían transformado de repente en patriotas, que llevan enormes cruces y se creen muy importantes". "En las provincias rusas han surgido grupos agresivos, ortodoxos, nacionalistas, de jóvenes fascistas", dice y ella, que en los noventa salió a la calle para hacer caer la estatua de Félix Dzherzhinski (el fundador de la Cheka o policía soviética), se confiesa sorprendida por "los jóvenes rusos que idealizan la Unión Soviética".

Opina la escritora que Rusia acabará yendo en dirección a Occidente, pero "es difícil saber de que forma y cuánto durará el camino, porque no ha superado la humillación y eso produce una agresividad antiliberal que viene de las provincias y que se plasma en el presidente". "En Bielorrusia", señala, "nadie ha adoptado leyes antigay o de defensa de la religión ortodoxa, pero creo que esto sucede sólo porque Lukashenko, de momento, controla la situación. En Rusia, esas leyes se han promulgado porque Putin no está en situación de controlar ese enorme país y ha apostado por la gente más analfabeta y no por la más progresista."

A Alexiyévich no le importa que la etiqueten como "escritora soviética". "Soy investigadora de aquel periodo y tanto yo como mis héroes hemos pasado de aquella época a otra nueva", dice. "Escribo en ruso, mi país es Bielorrusia y he vivido una simbiosis que ha afectado a muchos en este país, donde el 90% de la población habla en ruso". "La identidad bielorrusa no se ha formado y está bajo gran presión de la identidad rusa, y yo estudio a la gente real y trasmito su experiencia", dice. "Hay un pequeño grupo que busca de forma agresiva su identidad bielorrusa, pero ésta, por desgracia, no existe", agrega.

Los personajes de su libro discuten a favor o en contra del golpe de agosto de 1991, huyen de la violencia en Azerbaiyán, Abjazia o Tajikistán, sufren traiciones y decepciones y también se suicidan. Alexiyévich explica la abundancia de suicidas refiriéndose a la incapacidad de los ciudadanos rojos de reconciliarse con la pérdida del gran proyecto que supuso la URSS y de pasar de la "gran historia" a la "existencia individual". "Somos guerreros. O luchamos o nos preparamos para la guerra. Nunca vivimos de otro modo. De ahí la psicología de guerra", afirma en su prólogo.

Entre sus personajes hay una mujer decide casarse con un asesino condenado a cadena perpetua. Esa trayectoria personal refleja, según la escritora, tanto "la capacidad de sacrificio" de los rusos como la capacidad de "inventarse un amor, algo que forma parte de un entorno cultural "incomprensible desde una posición feminista". Ese mundo arcaico y provinciano reflejado en el libro "no se ha resquebrajado todavía" afirma. Para Alexiyévich fue un descubrimiento el peso de la figura de Stalin en la memoria de sus protagonistas. "Está vivo", afirma.

Con El fin del Hombre Rojo, Alexiyévich concluye la "utopía roja", un conjunto de cinco libros dedicados a las memorias y vivencias individuales de grandes acontecimientos históricos que comenzó con La guerra no tiene rostro de mujer (1983), donde se cuestionaba los clichés del heroísmo soviético en la Segunda Guerra Mundial. En El último testigo (2004), Alexiyévich exploró la memoria infantil sobre aquella guerra y en El Chico de Cinc, 1989, las vivencias provocadas por la invasión soviética en Afganistán. El accidente en la central nuclear de Chernóbil se convirtió en Voces de Chernóbil (publicado en España en 2006 por siglo XXI).

 

Desde Venezuela: "Coño, y ya entramos en marzo" top
(Crónicas del ghetto, N° 7, domingo 2 de marzo de 2014)  por Rogerio Moya

Un ruido ensordecedor me llega de la calle. Suspendo la ecribidera y voy a la ventana, con cuidado, mirando con un ojo, escondidito, pues las balas perdidas matan a mucha gente chismosa.
El ruido es producido por una cama de hierro que van arrastrando sin ruedas, puro metal contra el asfalto. Tira de ella una camioneta negra de setenta u ochenta mil dólares y no logro identificar la marca. Esa cama vieja reforzará la barricada de la avenida Cabriales.

De las quintas y los edificios la gente sale a las aceras para ver el paso de la estructura de hierro y acero que ha de colaborar con la invulnerabilidad de nuestra guarimba más cercana.
En una palabra, el ghetto será más ghetto.

Pero no es esto lo que ocupaba mi mente al comenzar a escribir. Es la fecha. Ha llegado el mes de marzo y hace unos días era enero. Ayer, como quien dice, era febrero, el día del amor, el cumple de mi hijo Rogito, el cumple de María. Ya para el 23, el cumple de María, tuvimos que hacer toda una expedición entre guarimbas para llegar hasta el centro comercial donde queríamos almorzar. Resultó que el centro comercial estaba cerrado y tuvimos que remediarnos en La Mansión del Pan. Ganamos, porque estaban haciendo unas pizzas excelentes. Luego, corriendito para la casa, que ese día hubo grandes jaleos en El Trigal.

Estamos en marzo y no escampa. Hoy salí con el carro decidido a buscar lubricante y unas medicinas para Tony y para María. Recorrí más de la mitad de la ciudad de Valencia siempre metiéndome por espacios angostos abiertos en las barricadas. La ciudad sola. El silencio es sobrecogedor. En el radio del carro están narrando la marcha de Caracas. Otra marcha. Me llama un amigo y me cuenta que la marcha es muy nutrida. El está viendo las imágenes en su teléfono satelital.

La estación de servicio está cerrada. Me olvido de la gasolina. Veo en el parque de Los Enanitos muchos automóviles estacionados. Los fregadores independientes, que usan el agua del río Cabriales, no creen en huelgas ni revoluciones y los propietarios prefieren un auto limpio aunque se los quemen en una guarimba. Allá ellos. Yo me voy para la casa.

Estamos en marzo y no escampa. En Farmatodo no hay la medicina de Tony, gracias a Dios que María tiene una buena reserva. Sí hay Piroxicán para los huesos. A esta gente les llegó una gandola de productos pues veo pasta Colgate, shampoo, pañales desechables. Pero no hay ni una galleta, ni jugos, ni mariqueras de las que acompañan las películas. Coño las películas de los setenta canales de el cable que llega a mi casa son las mismas. Me sé los parlamentos de memoria.

Les escribí en otra crónica que habían matado a un Sargento en Neo Trigal. Dicen que fue un suicidio. Dicen que lo mataron sus propios amigos. Dice el gobierno que fue un asesinato de los estudiantes. El resultado final es que están haciendo allanamientos en los tres trigales. Buscan el arma. Buscan armas.

En las redadas puede caer uno. Hay muchos reportes de gente que cae en la redada y ya tú sabes. En los enfrentamientos puede quedar uno atrapado entre dos bandos. En un embotellamiento un encapuchado te tira una molotov y se te quema el carro. Con el odio que hay hacia los cubanos, y yo que hablo cubano cubano me pueden caer a coñazos.

El Táchira sigue en rebeldía contra el gobierno. El Zulia ídem., Mérida. Carabobo. Parte de Caracas.

Pero estamos en carnaval. La oposición llama por los Twitter a la resistencia tres días más pues el ejército se les va a unir o va a dar un golpe. Quién sabe. Las emisoras anuncian las ofertas de carnaval.

Esta noche es la entrega del Oscar.

Ya es marzo y no escampa. Hace muchos días que uno se juega el pellejo todos los días.

Hay que cuidarse, porque tanto va el cántaro a la fuente, hasta que lo rompen.

Valencia (2014)

 

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